La ciudad de Albacete se levantó ayer martes, 3 de febrero, con esa electricidad que sólo traen los días grandes: los que se cuentan después en la sobremesa, los que se guardan en la memoria como una fotografía que no se borra. Albacete y el Albacete Balompié vivieron una jornada histórica en los cuartos de final de la Copa del Rey, un partido que terminó con victoria del FC Barcelona (1-2), sí, pero también con un Carlos Belmonte lleno hasta el alma y un equipo como el de Alberto González que, en el tramo final, puso contra las cuerdas a un gigante y estuvo a centímetros de empujar el duelo a la prórroga.

De la mañana al anochecer en Albacete: una ciudad en vilo
El día arrancó temprano, con la expectación desbordándose fuera del estadio y, antes, incluso fuera de la ciudad. Hubo aficionados aguardando la llegada azulgrana en el Aeropuerto de Albacete-Los Llanos y también a las puertas del hotel de concentración, buscando un gesto, una mirada, un autógrafo que convertir en recuerdo de por vida.

Con el paso de las horas, la misma ilusión que se coló por cada esquina se concentró en un punto: el Belmonte. Y cuando el autobús del Alba se abrió paso hacia el estadio, la grada todavía no había empezado y, sin embargo, ya se jugaba el partido más importante: el de la pertenencia. El de esa afición que no se explica con estadísticas, sino con piel. El de los colores que se heredan como se heredan los apellidos: de padres a hijos, de abuelos a nietos; un amor que crece con los años y que en estas semanas —a golpe de hazaña— ha ido ganando nuevas voces en la ciudad.

No es casualidad. Hace apenas quince días, el Alba ya había firmado una página inédita eliminando al Real Madrid en el Carlos Belmonte, y Albacete descubrió (o recordó) que los sueños, cuando se creen de verdad, también se entrenan.

El partido: el Barça golpea, el Albacete se rebela y el Belmonte empuja
El encuentro respondió a la magnitud del contexto: un Segunda desafiando al campeón, un estadio a rebosar, y un guion que fue mutando hasta desembocar en un final de uñas mordidas. El Barcelona se adelantó con un gol de Lamine Yamal al filo de la media hora larga y amplió su ventaja tras el descanso con un cabezazo de Ronald Araujo a la salida de un córner.

Parecía la sentencia. Pero entonces llegó lo que convierte una eliminatoria en una historia: el Alba se negó a rendirse. En el minuto 87, Javi Moreno recortó distancias y encendió un incendio emocional en la grada. A partir de ahí, el partido se jugó con el corazón en la boca: Albacete apretó, el Barcelona resistió como pudo, hubo una acción salvada sobre la línea en el descuento y hasta un gol anulado a Ferrán Torres que no calmó la tormenta, porque el Belmonte ya era una ola empujando hacia la épica.

No hubo prórroga, pero sí hubo algo que, para una ciudad, a veces vale casi lo mismo: la sensación de haber mirado de frente a otro coloso. De haberlo tenido, por momentos, contra las cuerdas.

Romanticismo, herencia y futuro
En noches así se entiende el romanticismo del fútbol: pertenecer a una afición que se reconoce en el de al lado sin necesidad de presentaciones. En el niño subido a hombros. En el abuelo que aprieta la bufanda como si sujetara una vida entera. En el padre que descubre que su hijo ya canta el himno sin mirar la letra. Ese amor por el Alba, que pasa de generación en generación, se agranda cuando el equipo devuelve a la gente lo más valioso: la posibilidad de soñar despiertos.

Casi 1.000 imágenes para un día que ya es recuerdo
Esta crónica se acompaña además de todas las imágenes captadas por el objetivo de El Digital de Albacete a lo largo de la jornada, un archivo monumental —casi 1.000 fotografías— que recorre desde la espera en el aeropuerto y el hotel hasta el rugido del Belmonte y la emoción final.

Y, como punto final, sólo cabe decirlo en voz alta, como se dicen las cosas importantes: gracias, Albacete Balompié, por hacer soñar a toda una ciudad y a toda una provincia. Porque el marcador quedó en 1-2, pero la noche… la noche fue del Alba.

FOTOS
A continuación pueden disfrutar del más amplio resumen fotográfico repartido en varias galerías de imágenes:
HOTEL
- GALERÍA 1



































































































- GALERÍA 2



































































































AEROPUERTO
- GALERÍA 1



































































































- GALERÍA 2



































































































- GALERÍA 3



































































































- GALERÍA 4



















































RECIBIMIENTO, PARTIDO Y AFICIÓN EN LAS GRADAS
- GALERÍA 1


































































- GALERÍA 2

































































































- GALERÍA 3



































































































- GALERÍA 4



































































































- GALERÍA 5























































/ Fotos: Miguel Fuentes, Juan Carlos Navarro, Carlos Gil y José Javier Martínez /


