El FC Barcelona ya tiene once titular para su visita a Albacete y Hansi Flick manda un mensaje inequívoco: el partido se juega con máxima seriedad. Consciente de lo que implican este tipo de desplazamientos —campo exigente, ritmo alto del rival y margen de error mínimo— el técnico alemán apuesta desde el inicio por una alineación con peso específico en todas las líneas.
El duelo, en el Carlos Belmonte, llega en un tramo de calendario especialmente sensible, con el Barcelona obligado a sostener su dinámica competitiva y evitar cualquier tipo de sobresalto fuera de casa. Enfrente, un Albacete que convierte su estadio en un escenario incómodo: presión ambiental, intensidad en las disputas y la motivación extra que supone medirse a un grande. Es el tipo de encuentro en el que se suelen decidir detalles —una transición mal defendida, una acción a balón parado, una pérdida en salida— y Flick ha optado por blindarse con nombres de primer nivel.
El once inicial del Barcelona en Albacete
Joan Garcia; Cancelo, R. Araujo, Eric, Gerard Martín; F. de Jong, Bernal, Olmo; Lamine Yamal, Rashford y Lewandowski.
En el banquillo, Flick se guarda recursos para ajustar el plan según el guion del encuentro: Balde, Cubarsí, Ferran, Fermín, M. Casadó, Roony, Kounde, Szczesny, Kochen y Tommy.

Lectura táctica: jerarquía atrás y pólvora arriba
La presencia de Araujo y Eric marca una intención clara de controlar el área y minimizar riesgos ante un rival que previsiblemente buscará cargar el juego directo y segundas jugadas. En los costados, Cancelo aporta salida y creatividad, mientras Gerard Martín completa una línea defensiva pensada para sostenerse sin renunciar a progresar.
En el medio, Frenkie de Jong asume el timón para ordenar la circulación y evitar partidos largos, con Olmo como pieza diferencial entre líneas y Bernal sumando energía y equilibrio. Arriba, la apuesta es total: Lewandowski como referencia, Lamine Yamal para desequilibrar en el uno contra uno y Rashford como amenaza al espacio y en conducciones.
Con este once, el Barcelona pretende dominar desde el primer minuto y evitar que el partido se convierta en un intercambio de golpes, el escenario que más alimenta la fe del equipo local. Flick, en definitiva, trata el choque como lo que es: una visita con trampas, donde el nombre del rival no reduce la exigencia y donde el objetivo es imponer jerarquía… sin conceder nada.


