Una historia de amor y deporte en este pueblo de Albacete

Juan Ángel y Alba, la pareja de Triatletas de La Manchuela

Casas Ibáñez (Albacete) acoge la historia de amor y deporte de Juan Ángel y Alba, una pareja de Triatletas con más de una veintena de medallas en su palmarés. Juan Ángel Jiménez es de Casas Ibáñez, tiene 44 años y trabaja como pintor en su propia empresa de pintura. Alba Rodríguez es de Barcelona, tiene 40 años y trabaja como contable en una empresa de movimiento de tierras. El deporte hizo que sus vidas se cruzaran, y ahora se han convertido en pareja, compañeros de entrenamiento, y cómplices de viaje en cada competición.

Juan Ángel y Alba / Foto: Cedida

Comienzos en el deporte de Juan Ángel Jiménez

Juan Ángel siempre ha sido un apasionado del deporte. Comenzó a practicarlo desde muy joven en el equipo de fútbol de su localidad, hasta que, con 24 años, una lesión de ligamentos le apartó de los terrenos de juego. Fue el propio médico quien “me aconsejó que cogiera una bici si lo que quería era seguir haciendo deporte, porque el ciclismo lo podía practicar sin que me afectara a la lesión de ligamentos que había sufrido. De hecho, nada más salir de la clínica fui derecho a comprarme una bicicleta de montaña. Empecé a rodar con ella y enseguida me di cuenta de que era lo mío, porque a cada pedalada me gustaba más. Por otro lado, me gustaba mucho el atletismo, y solía participar en el Circuito de Carreras Populares que organiza La Diputación de Albacete. Un día vi anunciada una competición de Duatlón, que reúne dos disciplinas deportivas, el atletismo y el ciclismo, que eran los dos deportes que estaba practicando por aquel entonces, así que me apunté, y para mí fue una gran experiencia”, relata. 

Juan Ángel / Foto: Cedida

Unos años después, en 2013, Juan Ángel realizó su primer Triatlón. “Vi que organizaban un Triatlón en Alcalá del Júcar, una modalidad que implica la realización de 3 disciplinas deportivas: natación, ciclismo, y carrera a pie, y me llamó mucho la atención. Pensé que sería bueno probar, pero primero tenía que encontrar un lugar donde poder nadar, porque la natación era un deporte que, hasta el momento, no practicaba con asiduidad. Buscando piscinas cercanas encontré una cubierta en Villatoya, a unos 30 Km de Casas Ibáñez, y allí hice mis primeros largos. Estuve preparándome una temporada, pero dos semanas antes del Triatlón de Alcalá del Júcar vi que había otro más corto en Santa Pola, y decidí probar a ver qué pasaba.  Ese de Santa Pola fue mi primer Triatlón, y la verdad es que se me dio realmente bien, porque terminé muy satisfecho y con ganas de repetir. Así que dos semanas después participé en el de Alcalá del Júcar, y me gusto tanto, que enseguida empecé a buscar distancias más largas, subiendo el listón hasta que cuatro años después, en 2017, llegue al Iron Man”, subraya. 

Juan Ángel y Alba / Foto: Cedida

Comienzos en el deporte de Alba Rodríguez

Alba trabajaba de contable en una empresa de medicina estética en Barcelona, y compaginaba las jornadas de trabajo con los entrenos. “Comencé a hacer deporte para ponerme en forma y cuidarme. Solía salir a correr sola, pero me apunté a un gimnasio y empecé a conocer gente que practicaba muchos deportes como la natación o la bicicleta, y fui motivándome poco a poco. Además de ir al gimnasio, en invierno salía a correr, y en verano nadaba, e incluso competía en algunas pruebas en el mar. Eso me llevó a empezar a competir en Acuatlón, un deporte individual y de resistencia que reúne dos disciplinas deportivas: natación y atletismo. Esta experiencia me gustó mucho y me dieron ganas de más. Aunque por aquel entonces todavía no tenía bicicleta, me apunté a un club de Triatlón, porque me apetecía ese reto, y me motivaba el hecho de entrenar con más gente. Poco a poco, y casi sin darme cuenta, me fui enganchando hasta que mi entrenador me dijo que tenía que empezar a probar con la bicicleta. Una compañera de mi altura me dejó probar la suya y me encantó la sensación de libertad que me aportaba este deporte. Me gustó tanto que enseguida quise repetir, con tan mala suerte que, en mi segunda salida, caí al suelo y me fracturé la clavícula. Este contratiempo no me hizo echarme atrás. Me había gustado tanto la experiencia que, aunque estaba de baja, me compré mi primera bicicleta. De hecho me llegó a casa y no podía ni estrenarla por la dichosa fractura. Una vez recuperada empecé con los triatlones de corta distancia, y fui ampliando las distancias con el tiempo”, refleja. 

Alba / Foto: Cedida

Una cuenta de Instagram con más de 30 mil seguidores

Cuando Alba comenzó en el mundo del Triatlón se abrió una cuenta de Instagram para ir contando, a través de esta red social, sus logros y su día a día en este deporte, una cuenta que tiene en la actualidad más de 30 mil seguidores. “Me fui haciendo cada día más activa en redes. Un día Juan Ángel me escribió por privado en Instagram, y entablamos una conversación”, señala.  Por otro lado, Juan Ángel apunta que “un día mirando cosas en Instagram apareció el perfil de Alba, y me llamó mucho la atención. Me pareció muy mona, y además le gustaba hacer Triatlón como a mí. Comencé a seguirla, a darle ‘likes’ a sus publicaciones y a comentar sus ‘stories’, hasta que un día me lancé a escribirle”. Alba añade que “al principio solo era una relación de amistad, por la distancia y porque cada uno teníamos nuestra vida, pero compartíamos afición y nos gustaba estar en contacto. Al final, con la tontería, íbamos hablando casi cada día, y el interés por ambas partes fue creciendo. Cuando llevábamos unos tres meses hablando, nos dimos cuenta de que nos apetecía mucho conocernos en persona, así que le dije que un día iba a ir a verle a Casas Ibáñez”. 

Juan Ángel y Alba / Foto: Cedida

Un fin de semana fantástico

Acordaron verse un fin de semana en el que Alba iba a bajar desde Barcelona a Casas Ibáñez, pero una semana antes de este primer encuentro, Juan Ángel quiso sorprender a Alba. “Contacté con una amiga suya para que me ayudara, y sin que supiera nada me presenté un fin de semana antes del que ella iba a venir al pueblo”. Alba añade que “fue una grata sorpresa, porque enseguida conectamos. Parecía que nos conociéramos de toda la vida. Pero eso no es todo, contactó también con mi entrenador y me inscribieron a un Triatlón que se celebraba ese domingo. Así que llegó el viernes, pasamos un fin de semana fantástico, y como colofón, el domingo nos fuimos a la competición. Así que nuestra primera cita fue nuestro primer Triatlón juntos. A partir de ese momento fuimos haciendo viajes los fines de semana para vernos cuando se podía. Eso fue en junio de 2018, y a finales de año decidí irme con él, dejé mi trabajo y mi casa en Barcelona, y me mudé a Casas Ibáñez. Unos meses después llegó la pandemia y nos tocó vivirla juntos. Al terminar pensamos que si habíamos superado la pandemia, ya no había nada que nos pudiera separar. Al terminar la pandemia nos apuntamos al club de Triatlón Albacete, y dos años después, en 2022 me pidió matrimonio de una manera muy especial”. 

Juan Ángel y Alba / Foto: Cedida

Una petición en línea de meta

Dos años después se apuntaron juntos a un ‘Iron Man’, la competición de Triatlón de larga distancia más exigente. Una competición que se celebraba en Frankfurt (Alemania). “Llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de pedirle a Alba que se casara conmigo, y cuando llegó el ‘Iron Man’ de Frankfurt me di cuenta de que había llegado el momento. Terminé el recorrido en 12 horas, me fui corriendo al hotel, cogí el anillo, hable con la organización para que me dejaran estar cuando llegara Alba a meta, para ponerle la medalla y pedirle que se casara conmigo. La organización se portó muy bien y aceptaron encantados, incluso me iban diciendo lo que le faltaba a Alba para llegar. Cuando llegó me abrazó, hinqué rodilla, saque el anillo, y tuve la grandísima suerte de que me dijo que si, y hasta ahora. Fue un momento muy bonito, y desde entonces siempre estamos mirando el calendario y seleccionando pruebas para ir juntos a competir”, concluye.  Así son Juan Ángel y Alba, dos triatletas de Casas Ibáñez que recorren juntos un camino en el que el amor, y el deporte, cruzan la meta al mismo tiempo.

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Modesto Colorado

Comunicador y cantante de Albacete. Más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializado en información y reportajes de ámbito cultural.
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