Ana María Rubio, la artesana de Albacete que desafió tiempos y moldes

Una vida moldeada entre barro, fuego y tradición en Albacete

Ana María Rubio, ceramista y artesana natural de Villarrobledo (Albacete) ha dedicado toda una vida a fusionar la tierra con el fuego. Autodidacta, paciente y profundamente apasionada por su oficio, su trabajo nace del amor por lo que nace de sus manos y del respeto por por procesos lentos, esos que se aprenden con los años y que se van perfeccionando con el corazón. Así cada una de sus piezas guarda la huella de una vida dedicada a este oficio, de su experiencia y una forma de entender al artesanía como una manera de vivir, más allá de que se haya convertido en su trabajo.

La manos de Ana María son sinónimo de experiencia, capaces de elaborar con ellas miles de elementos diferentes. Especialmente enamorada de las tinajas de su pueblo natal, Ana María se enamoró de este oficio, a pesar de que nadie lo practicaba en su familia y ha dedicado a ello toda una vida. Una pasión que ha sabido transmitir a sus hijas que continúan con el legado que ella inició trabajando en su taller en Albacete.

Ana María Rubio / Foto: Cedida

Villarrobledo, “pueblo tinajero por antonomasia” como lo califica Ana María, y reconocido por su inigualable tradición en la fabricación de tinajas de barro para la conservación del vino, fue el lugar perfecto para empezar con esta tradición artesana. “Estudié óptica en Madrid”, apunta Ana María, aunque pronto descubrió que su verdadera pasión se encontraba literalmente entre sus manos. “Me apunté a un curso de tinajero y me enganché”, sostiene.

Ana María Rubio, el alma artesana de Albacete que desafió tiempos y moldes

Y es que la verdadera pasión de esta artesana de Albacete se encontraba entre tinajas, arcillas y barro. “Compatibilicé mi trabajo en la óptica y empecé a trabajar en la cerámica. Fui totalmente autodidacta, asistiendo a cursos y descubrí que me encantaba”. Y así, se decidió por hacer de su afición, su profesión, y dedicarse por completo a la artesanía.

Lo curioso de la historia de Ana María es que nadie de su familia practicaba el oficio, ni tenía relación con la artesanía, pero casualmente la vida se encargó de ello, ya que “el abuelo de mi marido fue tinajero”, señala. Así, manifiesta que ha transmitido este legado a sus hijas, ambas han estudiado Bellas Artes, y actualmente una de ellas se encarga del taller de Ana María.

Tinajas / Foto: Cedida

De la óptica al taller: custodiar la tradición desde el corazón

Sobre la situación actual de la artesanía, la artesana albaceteña sostiene que se está viviendo “un momento bueno, la sociedad ha evolucionado y ahora se vuelve a disfrutar de los trabajos hechos con las manos. Pero el momento que me tocó a mí era muy crudo, siendo mujer y en este mundo”, y es que Ana María cuenta con “el carné de artesano número 8 de Castilla-La Mancha”, además de la placa al mérito artesano de la región, y el reconocimiento como maestra artesana, aunque apunta que la vida del artesano ha estado muy ligada a la de artista siempre.

Así, Ana María fue “la primera ceramista de la provincia de Albacete reconocida con la placa del mérito artesano”, tal y como comparte con El Digital de Albacete, aunque lo más importante para la artesana sigue siendo “disfrutar”. “Lo que quiero que se reconozca es el trabajo que se invierte y que se hace”, asegura. Además de la pasión que se respira en el taller de Ana María, también se ha enamorado de la docencia, siempre en relación con la artesanía. “Me encanta que la gente aprenda lo que es trabajar con la arcilla, el sentido del tacto, soltar la creatividad y ver lo que puedes hacer. Eso me gusta mucho y me llena de muchas satisfacciones”, manifiesta, y añade que “en las sociedades occidentales hemos sido muy poco del sentido del tacto, a diferencia de los orientales”. 

Ana María Rubio / Foto: Cedida

En un mundo que cada vez gira más rápido, Ana María Rubio lleva por bandera la pureza de una artesanía en su sentido más esencial, hecha con tiempo, paciencia y verdad. Una trayectoria construida con esfuerzo silencioso y amor por el oficio, que refleja una vida entregada a crear con las manos y también con el corazón, sin prisas, ni procesos más allá de los naturales. Así, cada tinaja y cada pieza que ha salido de sus manos es un legado y una forma de preservar también la memoria de sus raíces en Villarrobledo y de demostrar que la artesanía sigue viva cuando se practica desde la honestidad, la pasión y el respeto.

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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