La ciudad de Albacete amaneció hoy con una tregua breve, casi íntima, de esas que no se anuncian con trompetas pero se sienten en la piel. Tras el miércoles áspero y dañino que dejó a su paso la borrasca Kristin, la naturaleza pareció bajar el tono esta mañana para regalar a los vecinos de la capital una imagen de reconciliación: un arcoíris amplio, nítido, tendido sobre los tejados como una costura de color remendando el cielo gris.
El fenómeno apareció después de las lluvias, cuando el sol consiguió abrirse paso entre nubes aún cargadas. Durante unos minutos, el arcoíris dibujó su curva sobre la silueta urbana —fachadas, azoteas y antenas recortadas— y convirtió el paisaje cotidiano en una postal delicada. No borró lo vivido, pero sí lo matizó: ese recordatorio de que, a veces, incluso en mitad del temporal, la belleza encuentra una rendija por la que asomarse.

Un miércoles de golpes: lluvia, viento y sobresaltos en Albacete
La imagen de calma de este jueves contrasta con la jornada de ayer, marcada por el paso activo de Kristin y un tiempo que se mostró especialmente severo en la capital y su entorno. El episodio dejó un escenario reconocible en cada temporal fuerte: rachas de viento que sacudieron calles y avenidas, chubascos intensos por momentos y un ambiente inestable que obligó a los albaceteños a vivir pendiente del cielo.
A lo largo del miércoles, la combinación de precipitación y viento complicó la normalidad en la ciudad. La lluvia, a ratos persistente y en otros tramos concentrada en golpes de agua, obligó a extremar precauciones en la circulación: calzadas brillantes, acumulación de agua en puntos concretos y esa visibilidad cambiante que convierte un trayecto rutinario en una carrera de paciencia. El viento, por su parte, hizo el resto y se convirtió en el gran y dañino protagonista: ramas vencidas, elementos ligeros desplazados y la sensación continua de que el temporal aún tenía cartas por jugar.
En jornadas así, la ciudad entera modifica su ritmo. Se cierran paraguas del revés, se buscan soportales, se camina con prudencia y se mira hacia arriba al pasar junto a arbolado o estructuras expuestas. El miércoles, Albacete vivió esa versión más frágil de lo urbano: la que depende del equilibrio entre lo que el cielo trae y lo que el suelo puede absorber.

La tregua de hoy en Albacete… con la vista puesta en lo que viene
La pausa de esta mañana, sin embargo, no debe interpretarse como un final definitivo. La propia previsión de la AEMET para Albacete capital apunta a que el respiro es parcial y que la inestabilidad seguirá marcando el guion de los próximos días.
- Jueves: el pronóstico mantiene un escenario muy húmedo, con probabilidad de precipitación muy alta durante la segunda mitad del día (hasta el 100%), y temperaturas en torno a 8 ºC de mínima y 14 ºC de máxima.
- Viernes: se espera una primera parte más tranquila, pero con empeoramiento hacia la tarde-noche, cuando la lluvia vuelve a ganar opciones (hasta el 90%), con valores aproximados de 6/13 ºC y viento más destacado.
- Sábado: tendencia a una ventana más amable, con precipitación menos probable y máximas más contenidas (4/11 ºC), aunque aún con intervalos de nubosidad y chubascos posibles en tramos del día.
- Domingo y comienzo de semana: repunte claro de la inestabilidad, con probabilidades de lluvia que vuelven a ser muy elevadas (hasta el 95–100%), y temperaturas moviéndose entre 5/12 ºC el domingo y 5/14 ºC el lunes.
- Martes y miércoles: continuidad de ambiente desapacible, con lluvia nuevamente muy probable (hasta el 95–100%) y descenso térmico progresivo, con máximas bajando hacia 11 ºC y 8 ºC, respectivamente.
La previsión también sitúa la cota de nieve en valores relativamente contenidos para la provincia —en torno a 1.600 metros al inicio, bajando a 1.500 y posteriormente hacia 1.300 metros—, un dato que subraya el carácter frío del episodio y la posibilidad de un ambiente más invernal en cotas altas.

Un símbolo efímero en Albacete que no es solo decoración
Por eso, el arcoíris de hoy no es solo un adorno bonito: es, en cierto modo, un paréntesis. La evidencia de que el mismo cielo que golpea también puede acariciar; de que, tras la violencia del agua y el viento, la luz vuelve a negociar su sitio y convierte las gotas suspendidas en color.
Duró lo que dura lo frágil: unos minutos. Pero bastó para que muchos levantaran la vista. Y en una ciudad que ayer caminaba encogida por Kristin, esa simple acción —mirar hacia arriba— ya es una forma pequeña de calma.
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/ Fotos: El Digital de Albacete /



