El CTA lo reconoce: Sánchez López perjudicó al Albacete en Valladolid y pone el foco de la culpa en Caparrós Hernández y Ávalos Barrera

El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha reconocido públicamente que el Albacete Balompié debió disponer de un penalti el pasado sábado en Valladolid por una mano dentro del área de Stanko Juric, en una acción originada tras un disparo de Víctor Valverde. En su análisis difundido a través de su contenido técnico semanal, el organismo concluye que la infracción encaja en los supuestos sancionables de la Regla 12 y que, además, el VAR tenía que haber recomendado la revisión en campo al colegiado principal, Rafael Sánchez López, al tratarse —según el propio CTA— de un “error claro y manifiesto” dentro de los escenarios recogidos por el protocolo.

La jugada se produjo con el balón en juego dentro del área vallisoletana: el disparo del Albacete impactó en el brazo de Juric antes de que la acción terminara con intervención del portero y saque de esquina. En directo, Sánchez López no señaló la pena máxima y, posteriormente, desde la sala VOR no se promovió la revisión en el monitor. El CTA sostiene ahora que la mano era punible “porque el brazo está separado del cuerpo en una posición antinatural, ocupando un espacio no justificable y bloqueando el disparo”, por lo que “se debió señalar penalti” y el VAR debía haber intervenido para corregir la decisión inicial.

El foco, en la sala VOR: Caparrós Hernández y Ávalos Barrera

Más allá del error de apreciación en campo, el reconocimiento público del CTA coloca el centro de la polémica en la actuación del videoarbitraje. En el encuentro, Iván Caparrós Hernández figuró como árbitro VAR y Rubén Ávalos Barrera como AVAR, según las designaciones publicadas para la jornada.

En el entorno del Albacete —y en el debate generado tras el partido— se subraya que un colegiado principal puede no detectar con nitidez una acción a velocidad real y con ángulos limitados, mientras que la sala VOR dispone de repeticiones y planos que permiten valorar con mayor precisión el criterio reglamentario aplicado por el propio CTA en su resolución técnica.

Antecedentes de polémica: los episodios que se recuerdan desde el albacetismo

El episodio de Zorrilla reabre, además, una carpeta que parte del albacetismo mantiene viva desde hace tiempo: la acumulación de acciones discutidas en partidos con presencia de Caparrós Hernández y/o Ávalos Barrera en el equipo arbitral. En ningún caso existe un pronunciamiento oficial que avale lecturas de intencionalidad, pero sí un histórico de jugadas debatidas que han alimentado el malestar.

  • Valencia (Levante–Albacete): expulsión revisada por Competición: En marzo de 2023, el Comité de Competición dejó sin efectos disciplinarios la segunda amonestación y la consiguiente expulsión de Maikel Mesa tras un Levante–Albacete arbitrado por Ávalos Barrera. La resolución recogía, en síntesis, que la prueba videográfica acreditaba un “error material manifiesto” respecto a la acción reflejada.
  • Gijón (Sporting–Albacete): Caparrós deja al Albacete con 10 injustamente: En marzo de 2024, en un Sporting-Albacete en El Molinón, Caparrós Hernández se inventó una tarjeta roja directa para Agus Medina en el minuto 41 tras una acción en el centro del campo que de haberse saldado con amarilla sería ya más que justo. Con esta expulsión de chiste, el valenciano perjudicó flagrantemente al Alba en tierras asturianas.
  • Cartagena (Cartagena–Albacete): penalti reclamado y crítica al VAR: En diciembre de 2024, tras un Cartagena–Albacete, desde el club y el entorno del Alba se volvió a poner el foco en una caída dentro del área no sancionada como penalti. El propio jugador Javi Rueda expresó públicamente que, a su juicio, la acción era pena máxima, mientras que el análisis mediático local señaló al VAR —con Caparrós Hernández— por no promover una corrección en una acción para echarse las manos a la cabeza. De nuevo, Caparrós Hernández en contra del Albacete de manera ¿premeditada?.
  • Albacete (Albacete-Alcorcón): acciones de disciplina y jugadas de revisión: En enero de 2024, Caparrós, como árbitro principal, perdonó una clarísima expulsión a un jugador del Alcorcón tras una entrada en plancha a la altura de la tibia a un jugador del Albacete. Además, minutos más tarde, el jugador que debía de haber sido expulsado propicia la acción que le dio la victoria al Alcorcón en Albacete al participar de manera directa en la acción, pues fue quien asistió al goleador. En este caso, el error es doblemente grave, ya que fue quien sacó de banda y lo hizo de manera antirreglamentaria al poner los dos pies al sacar más allá de la línea de cal y dentro del terreno de juego.

Estos 4 son sólo algunos ejemplos de lo poco que Caparrós Hernández y Ávalos Barrera ‘quieren’ al Albacete, pues cada vez que ellos están directamente implicados en arbitrajes en algún partido del Alba, lo normal es que pase algo polémico en contra del cuadro blanco. Y no es un relato vacío, lo sustentan los datos.

Un reconocimiento poco habitual y una consecuencia inmediata: credibilidad y criterio

El CTA, al encuadrar el caso de Valladolid dentro de la Regla 12 y del estándar de “error claro y manifiesto”, no solo corrige el criterio aplicado en el partido: también eleva el listón de exigencia sobre la sala VOR, que es precisamente el instrumento diseñado para corregir este tipo de acciones cuando no se sancionan en campo.

En clave deportiva, el Albacete ya había ganado el encuentro pese a la polémica; en clave institucional, el reconocimiento del CTA alimenta el debate sobre la consistencia del criterio en manos y, sobre todo, sobre cuándo el VAR debe “invitar” al árbitro a revisar en el monitor acciones que, en palabras del propio Comité, resultan suficientemente claras como para intervenir.

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