Viajar en tren desde Albacete a Madrid y Alicante, una odisea tras el accidente de Adamuz: «Me juego el trabajo»

Usuarios denuncian retrasos que les hacen llegar tarde a trabajar, perder enlaces y vivir situaciones de angustia

Viajar en tren se ha convertido en un ejercicio de paciencia y nervios para muchos vecinos de Albacete desde el grave accidente ferroviario ocurrido hace una semana en Adamuz (Córdoba), en el que murieron 45 personas tras el descarrilamiento de un tren Iryo y su colisión con un Alvia. 

Desde entonces, las limitaciones de velocidad impuestas por Adif en distintos tramos de la red ferroviaria están provocando retrasos continuos que afectan de lleno a miles de pasajeros. Una situación que está generando enfado, desesperación e indignación entre los usuarios habituales del tren, especialmente entre quienes dependen del AVE o el Alvia para acudir a su puesto de trabajo o enlazar con otros servicios.

Estación Madrid-Chamartín / Foto: cedida

«La desesperación es total»

Es el caso de Adrián, vecino de Albacete que trabaja en Madrid y viaja en tren tres días a la semana. Cada mañana coge el AVE que sale de Alicante a las 5:50 horas, pasa por Albacete a las 6:46 y debería llegar a Madrid-Chamartín a las 8:23. Sin embargo, la puntualidad se ha convertido en una quimera. «Desde septiembre que lo cojo, no ha llegado a las 8:23 ni un solo día. Como pronto llega cinco o seis minutos tarde», explica.

Este lunes, justo una semana después del accidente de Adamuz, el tren ha llegado a Albacete con ocho minutos de retraso y ha salido finalmente con entre 11 y 12 minutos de demora, llegando a Chamartín a las 8:40, es decir, 17 minutos tarde.

Ese retraso ha sido suficiente para que Adrián pierda la lanzadera que su empresa pone desde Chamartín hasta el centro de trabajo. «He tenido que ir en metro y he llegado media hora tarde, jugándome literalmente el puesto de trabajo», relata.

«Si tuviera que definir Renfe y su funcionamiento con una palabra sería ‘desesperación’. El tren de la mañana lo cogemos personas que vamos a trabajar y necesitamos que sea puntual y acorde al horario que se ha acordado cuando compras el billete. Y eso no se cumple casi nunca», lamenta.

Adrián explica que para quienes entran a trabajar a las 9:00 horas, cinco minutos de retraso pueden marcar la diferencia. «Desde Chamartín a mi empresa hay un bus lanzadera a las 8:40. Si el tren llega a las 8:23 lo cojo, pero si llega más tarde de las 8:30 me es imposible. Tengo que ir en metro, tardando más y llegando más tarde. Esto hace que no puedas tener una organización diaria y te complique una logística que ya de por sí es difícil», señala.

Retrasos de una hora 

Los problemas no se limitan a los trayectos de ida. El pasado viernes, Adrián vivió una situación aún más caótica en el tren de regreso a Albacete. El AVE debía salir de Madrid a las 18:00 horas y llegar a Albacete a las 19:31.

«El tren salió puntual, pero a mitad de trayecto entre Madrid y Cuenca se quedó parado unos 10 o 12 minutos. Llegamos a Cuenca a la hora a la que se suponía que debíamos estar en Albacete», explica. Para colmo, por megafonía se anunció esa parada como si fuera la definitiva, generando desconcierto entre los viajeros, sin que nadie corrigiera el error.

El resultado fue una llegada a Albacete con 45 minutos de retraso. Ese día, la estación de Chamartín se encontraba colapsada por las demoras en numerosos trenes. Algunas pasajeras que viajaban con Adrián perdieron un enlace en Albacete y tuvieron que continuar su viaje en autobús.

«Estoy viviendo experiencias bastante malas, con retrasos de casi una hora, colapsos en Chamartín, el vestíbulo lleno de gente sin sitio donde sentarse. Gente muy tensa y desesperada porque pierde otros trenes de enlace. Últimamente hay muchísima angustia», denuncia.

Más casos

El de Adrián no es un caso aislado. Este mismo lunes, el Alvia que ha salido de Albacete a las 8:14 horas, con llegada prevista a Cuenca a las 8:47, ha terminado llegando a su destino a las 9:10, acumulando 23 minutos de retraso en un trayecto que antes del accidente se realizaba en poco más de media hora.

Unos retrasos que, aunque tienen su origen en las limitaciones de velocidad implantadas tras el accidente de Adamuz por motivos de seguridad, están teniendo un impacto directo en la vida diaria de cientos de pasajeros de Albacete, que reclaman soluciones, información clara y una mejora urgente de la puntualidad.

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María López

Nacida en Albacete (1996). Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
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