Viajar en tren se ha convertido en un ejercicio de paciencia para muchos vecinos de Albacete desde el grave accidente ferroviario ocurrido hace una semana en Adamuz (Córdoba), en el que murieron 45 personas tras el descarrilamiento de un tren Iryo.
Desde entonces, Adif ha implantado limitaciones temporales de velocidad (LTV) en ciertos tramos de la red de alta velocidad como medida preventiva. Aunque estas restricciones afectan principalmente a otros corredores, los servicios que pasan por Albacete y conectan con Madrid y Alicante también están registrando retrasos, afectando a miles de viajeros que dependen del tren para acudir a su trabajo o enlazar con otros servicios.
Limitaciones temporales de velocidad
Las LTV son órdenes técnicas que obligan a los maquinistas a reducir la velocidad en puntos concretos de la vía. Se aplican cuando se detecta alguna anomalía que no impide el paso del tren, pero que aconseja circular más despacio mientras se investiga su origen o se realizan trabajos de revisión y mantenimiento.
Estas anomalías pueden estar relacionadas con la estabilidad de la plataforma, el estado del carril, la catenaria o el entorno de la infraestructura, como taludes o trincheras. La aplicación de una LTV no significa que la vía sea insegura, sino que se adopta una medida de precaución para reducir riesgos.
La posición del Ministerio
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha defendido que la red ferroviaria española es segura y que el accidente de Adamuz está siendo investigado por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Desde el Ministerio se insiste en que las LTV forman parte de los protocolos habituales tras un accidente grave y que su objetivo es garantizar la seguridad mientras se analizan las posibles causas.
Retrasos en la línea Madrid-Alicante
Aunque no se han publicado LTV concretas en el tramo Madrid-Alicante, los trenes con parada en Albacete están registrando retrasos que varían entre 10 y 45 minutos según el horario y el día. Según Adif, estas demoras se deben principalmente a efectos en cadena derivados de restricciones en otros tramos de la red, la reorganización de horarios y la congestión en grandes estaciones como Madrid-Chamartín.
Usuarios habituales explican que estas demoras complican la logística diaria. Un vecino de Albacete que viaja varias veces por semana a Madrid para trabajar cuenta que los retrasos le obligan a cambiar medios de transporte para llegar a tiempo a su puesto de trabajo, aumentando el tiempo total del trayecto y generando incertidumbre sobre los horarios.
Los retrasos no solo afectan a los trenes de primera hora de la mañana: también se registran en los servicios de vuelta, donde paradas imprevistas o demoras en trayectos anteriores provocan acumulaciones de tiempo que llegan a Albacete con hasta 45 minutos de retraso en algunos casos.
Medidas preventivas
Mientras continúan las investigaciones tras el accidente de Adamuz, las LTV seguirán activas en los tramos afectados, y los retrasos indirectos en otros corredores, como Madrid-Alicante, podrían mantenerse hasta que la circulación se normalice. Desde el Ministerio se subraya que estas medidas buscan garantizar la seguridad del servicio ferroviario y que no reflejan problemas estructurales generalizados en la red.



