LA REVOLERA | Cuando todo se mezcla: tragedia, política y tertulias

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

Seguimos enfrascados en todo lo relacionado con el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en la provincia de Córdoba. Una tragedia de estas características tiene un indudable interés informativo: la ciudadanía quiere saber que ha ocurrido, las familias necesitan estar puntualmente informadas de la situación de sus seres queridos y existe una comprensible demanda de explicaciones sobre las causas del siniestro. Especial desconcierto provoca el hecho de que el descarrilamiento se produjera en un tramo recto de la vía, algo que tanto los expertos como el propio ministro de Transportes consideran inusual. Todo ello, con el trágico balance de 45 personas fallecidas. 

A perro flaco todo son pulgas. Se acumulan los problemas y, en ese contexto, vuelven a aflorar informaciones relacionadas con el llamado “caso Ábalos”: presuntas colocaciones, episodios poco edificantes y otros extremos que aún quedan por esclarecer. No se trata de afirmar que exista una relación directa entre unos hechos y otros, pero sí de constatar que cuando las cosas empiezan mal, rara vez terminan bien. Al final, todo se amontona, por pura acumulación, y acaba mezclándose en el imaginario colectivo, aunque no siempre sea justo hacerlo. El ruido crece, el descrédito se amplifica y el desorden alcanza su punto álgido. 

¿No me dirán que ahora no abundan los expertos en accidentes ferroviarios en las tertulias?  Todo el mundo sabe, todo el mundo opina. Como casi siempre, en términos generales, según de quién venga la “manteca”

El otro día escuché a una mujer –podría haber sido un hombre, pero era mujer– hablando nada menos que de ruedas cuadradas en los trenes. También me llegó un enlace en el que, en TVE, una periodista –la misma que fue apartada de El País–disertaba sobre accidentes ferroviarios durante la dictadura. Faltaba Franco…y apareció.

Otros optan por recrearse en accidentes ferroviarios del pasado. Afortunadamente no son muchos los que hay que recordar, aunque los pocos existentes resultan tremendamente trágicos. Este ejercicio de memoria suele hacerse para concluir que “con otros gobiernos también pasaba” o incluso que ocurría “hasta con Franco”.

Es, una vez más, una forma de manipulación: todo depende del enforque y del sesgo que se quiera imponer al relato.

Una cosa no quita la otra. He de reconocer que una rueda de prensa de dos horas y media del ministro de transportes, acompañado por dos responsables de RENFE, no es algo habitual. Todo el mundo pudo preguntar lo que quiso y tampoco es justo que al día siguiente leyéramos u oyéramos titulares como: “tres horas para no decir nada”. Reconocer las cosas en sus justos términos no es un mal ejercicio. 

A veces pienso que los más de 40 fallecidos importan poco y que por eso algunos se fijan más en si el PP critica más o menos al Gobierno, llegando incluso a señalar –como hacen algunos– que “algunas fuentes” reclaman un tono más duro. Les digo que en muchos casos no hay ni fuentes ni nadie que esté señalando nada.

La cuestión parece ser enturbiar el ambiente para dar la sensación de que Ayuso dice una cosa, Feijóo otra y Juanma Moreno otra distinta.

El presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, está demostrando una notable capacidad de gestión y de liderazgo. Aplomo, dedicación, trabajo, compromiso y un alto grado de coordinación, todo ello acompañado de cercanía y sentido institucional, y sin alharacas ni gestos forzados para ganar protagonismo o aparecer en la foto junto a los Reyes.

¿Sigue resultando extraño, en este contexto, que la vicepresidenta María Jesús Montero obtenga resultados pésimos en las encuestas? Bastaría con remitir a su equipo a observar algunas imágenes recientes: los gestos, las posiciones, las miradas e incluso los silencios dicen a veces más que muchos discursos. 

Como cada año la participación de Albacete y Castilla-la Mancha en FITUR es siempre interesante porque el turismo es fuente de riqueza y todo lo que se haga al respecto será bueno para todos.

Es cierto también que lo que se desarrolla en el stand cada día, a base de discursos dirigidos para los de siempre, –los mismos cargos que van de un lado para otro–, es quizá lo más prescindible, aunque no sea fácil pensar en alternativas. 

Lo verdaderamente interesante son los contactos que se mantienen en paralelo a la celebración de la feria del turismo, ya sea en el propio recinto ferial o incluso fuera de él, en la capital de España, en el trascurso de otros eventos. Hemos visto ahí, en las redes y también en algunos medios, cómo desde el Ayuntamiento, Diputación y la Junta, se han mantenido distintos encuentros, de los cuales se irá dando cuenta –supongo– en próximas fechas o cuando corresponda. 

También es cierto que este trabajo no se limita a unos días concretos, sino que se desarrolla a lo largo de todo el año. En este sentido, una pieza fundamental, tanto  en el presente como de cara al futuro, es el papel de la Asociación de Empresarios de Hostelería (APETH) encabezada por David Giménez, que está realizando una labor primordial. Se mueven con soltura en los ámbitos local y regional, y también en el nacional, donde están representados por su propio presidente.

Sería muy recomendable que desde la política de la oposición se evitaran otros charcos innecesarios y se pusiera el foco en aquello de lo que tanto se habla cuando se menciona la representatividad hostelera. En ocasiones se lanzan guiños hacia otros caladeros donde, quizá, haya poco que pescar y escaso margen para ejercer una oposición efectiva, especialmente cuando se trata de no perjudicar a la llamada “marca Albacete”.

He hablado otras veces de las filtraciones a los medios. Siempre han existido y no van a desparecer ahora. En ocasiones incluso ayudan: aparece una novedad y el periodismo, al menos, se mueve.

Como casi todo, funciona mejor cuando se hacen con cierta medida y un mínimo de decencia, que tampoco es pedir demasiado.

Hay filtraciones que se consiguen trabajando una noticia. Y luego están las habituales: las interesadas, las que llegan hechas, por correo electrónico, por WhatsApp o en un sobre sin membrete, que suele dar más solemnidad de la que el contenido merece.

Otra cosa es montar la escena. Facilitar un documento para provocar una publicación y, después, preguntar a quien probablemente es el autor de la filtración, sobre el contenido de esta.

Ha ocurrido –presuntamente– en las últimas horas con un asunto local, de importancia mínima y que ha tenido poco eco.  Dejémoslo ahí. 

Lo peor es que al final se conoce el origen, el transmisor y el modus operandi. De esa forma pierde todo el interés y el misterio de una buena filtración. En cualquier caso, bienvenidas sean porque alguna caerá que sea de interés.

Recién celebrada la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, es un buen momento para reivindicar el papel que desempeña este oficio en el tiempo que nos ha tocado vivir.  Y hacerlo, además, desde el respeto a la mejor deontología profesional posible.

Alejarse de estos principios, obedeciendo consignas que llegan desde los despachos en los que la información suele importar bien poco, es una mala receta. El periodismo pierde entonces su razón de ser y se convierte en otra cosa: propaganda, ruido o simple trámite, pero difícilmente servicio público.

Los actos vandálicos contra un medio de comunicación, como los registrados en La Tribuna de Toledo, constituyen también un ataque a la libertad de expresión y al derecho a la información, algo que resulta inaceptable en una sociedad democrática. Merecen una condena clara.

Cuando me entere mejor quizá cambie de opinión, pero lo de la denominada zona de bajas emisiones me parece una gilipollez de grado superlativo. No digo que no haya que contaminar menos; no digo que las calles de las ciudades, especialmente las del centro, deben ser para los peatones. 

En algunas cuestiones podemos estar de acuerdo.

Pero cuidado con molestar a quien se gana la vida con una furgoneta repartiendo lo que sea y al que, de momento, se le quieran poner pegas, si es que los tiros van por ahí,

Europa, además de poner dinero y mantener la PAC, deberá ocuparse de pintar más en el contexto internacional. 

Desconozco lo que hará el Ayuntamiento de Albacete al respecto. Se sabe lo que piensa la izquierda y los que están más a la izquierda; se sabe lo que piensa la derecha y los que están más a su derecha. Habría que preguntarle a los que no están ni a la izquierda ni a la derecha, que son la mayoría, y entonces veríamos lo que piensan.

Si nadie les soluciona el problema de la vivienda, de los precios y de tantas otras cosas, como para venir ahora con prohibiciones que, aunque puedan tener sentido, no se van a entender y solo va a generar enfado. Y lo comprendo.

Acuso recibo del artículo de Javier Ruiz en El Español: “Del Cuéntame al Belmonte”. Javier, director de Onda Cero en Ciudad Real, aunque su sombra es tan alargada que alcanza a toda la Región y, aquí a Albacete, un poco más, si cabe. 

Hablaba muy bien de Albacete, a la que califica de “moderna, vanguardista y acogedora”. Y de la primera autoridad local escribe: “Manolo Serrano se ha convertido en un gran alcalde de Albacete. Discreto, sencillo y parco a veces en palabras, su eficiencia, sin embargo, es evidente cuando se pone manos a la obra”. Remataba Ruiz: “mi buen amigo Calamardo, seguro que me da la razón”.

Te leo con atención, te sigo desde mi discreta posición del último tercio de vida, que no es mala atalaya. Me fijo bastante y, con coincidencias o sin ellas, agradezco que este oficio se trate con decencia y no a base de sablazos –económicos– como hacen otros que conocemos bien. El travestismo periodístico se está posicionando a buen ritmo en los últimos tiempos. 

Y sobre lo que dices del alcalde: si es así como lo ves, haces bien en contarlo, sin necesidad de asomarte a la tronera del burladero ni de enseñar solo la puntita del capote, que también es un arte. 

Otro día, digo más cosas. No quiero alargarme mucho, pero ya te anuncio que este último tercio te permite unas licencias que ni soñadas y hasta elegir cartel, lugar y día.

Hace unas horas Pablo Iglesias decía que Page es del PP con carné del PSOE. Lo que es Page y lo que quieren de Page lo ha podido comprobar ahora en FITUR y antes en otros sitios, donde resumiendo le han trasladado, personas anónimas: “Tendrías que ser presidente del Gobierno”. La tontuna tuvo altavoz en la primera cadena de TVE. Algunos no se enteran, mucho menos los que hacen de trasladar noticias un reino de califatos.

Ángel Calamardo

X: @AFCalamardo

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