Muere este conocido torero de Albacete: «Gracias por transmitir de una manera tan pura»

Un hombre muy querido por quienes compartieron con él profesión y amistad

El mundo del toro en Albacete está de luto. El torero albaceteño Antonio González Berruga, conocido popularmente como «Antoñes», ha fallecido a los 85 años de edad, dejando tras de sí una vida entera dedicada al toreo, primero como novillero y posteriormente como banderillero, en una de las etapas más exigentes y crudas de la tauromaquia.

La noticia ha provocado numerosas muestras de cariño en el ámbito taurino. Entre ellas, la del matador de toros Sergio Serrano, que ha querido despedirse de él a través de las redes sociales con un emotivo mensaje.

«DEP Antoñes. Gracias por transmitir y vivir el toreo de esa manera tan pura, desgarradora y franca; de quien lo ha saboreado en primera persona, forjándose a sí mismo en esos tiempos de grandeza, torería y crudeza extrema. Gracias, Antonio; siempre lo recordaré en ‘su finca’, ayudando a todo el que a su puerta llamaba», ha publicado.

El torero «Antoñes» / Foto: Sergio Serrano

Una vida marcada por el toreo

Antonio González Berruga nació en Albacete el 2 de enero de 1940. Hijo de Ignacio, zapatero de profesión, y de Luisa, comenzó a trabajar muy joven mientras alimentaba su sueño de ser torero. Fue precisamente acompañando a Chicuelo II en sus entrenamientos cuando se le metió definitivamente el veneno del toreo.

Como tantos jóvenes de su generación, conoció de primera mano la dureza de las capeas y de la vida de maletilla, recorriendo las sierras de Albacete, Jaén o Salamanca en busca de una oportunidad. Compartió aquellos años con nombres como Palomo, Pisol, Domingo Picazo o incluso Manuel Benítez «El Cordobés», en una época tan romántica como extrema.

De novillero a banderillero

Debutó sin picadores el 3 de agosto de 1959 en la Plaza de Toros de Albacete, alternando con Gabriel Molina, una tarde en la que salió a hombros y que supuso un importante impulso a su carrera. Su debut con picadores llegó el 16 de agosto de 1966 en Tobarra, donde resultó herido, reapareciendo apenas seis días después en un festival en Yeste.

Tras varias actuaciones destacadas, en 1969 decidió pasar al escalafón de subalternos, etapa en la que alcanzó un amplio reconocimiento profesional. Formó parte de las cuadrillas de toreros como Ernesto Barrera, Pedro Martínez Pedrés, Dámaso González, Adolfo Rojas, Rosarillo de Colombia o Maribel Atiénzar, con quien vivió algunos de los momentos más brillantes de su trayectoria.

Siempre reconocible por su parpusa, Antoñes fue un hombre respetado en los corrales y querido por quienes compartieron con él profesión y amistad. Exigente consigo mismo, generoso con los demás y profundamente enamorado del toreo, nunca dejó de soñar con ese universo de gloria que marcó toda su vida.

Mapfre

María López

Nacida en Albacete (1996). Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
Botón volver arriba