Querido paisano:
Te escribo estas letras helado de frío desde la que fuera tu morada en la Motilla del Acequión. Aunque, bien mirado, no estoy muy convencido de que sea de recibo que yo me queje del frío en pleno siglo XXI, cuando estoy seguro de que tú lo debiste pasar bastante peor en tu tiempo, habida cuenta de las precarias condiciones en las que se encontraba tu hogar. Aunque puede que eso tardemos más tiempo de la cuenta en averiguarlo, datarlo y comprobarlo, dada la parsimonia con la que nuestro querido Ayuntamiento se está tomando todo lo relacionado con la Motilla y su entorno. Aunque en su descargo he de decir que ya sabemos que las cosas de palacio van despacio. Pero hay ocasiones, como esta que nos ocupa, en las que ir a paso de tortuga acaba con la paciencia del más pintado.
En fin. No sé si a ti también te llama la atención la costumbre que tiene nuestro aguerrido alcalde de ir echando la cuenta de todo el personal que asiste, ha querido asistir, o ha pensado hacerlo en alguna ocasión, a los eventos programados desde la Casa Consistorial. Igual es una característica más de la Marca S. Quien sabe.
No seré yo quien le ponga pegas a esta afición; además, me parece perfecto que quiera estar informado en tiempo real, pero de verdad, no como presumen de haber hecho otros, de todo lo que acontece en la ciudad. Y para que no se diga, voy a echarle una mano en tan magna tarea aportando algunos datos, que seguro estoy que no se le han pasado por alto, pero que por lo que sea no los ha hecho públicos. Igual es porque no son tan históricos como todo lo demás que nos cuenta, que a este paso nuestro apreciado alcalde va a rellenar todas las casillas vacías del Libro Guinness de los Hechos Históricos Municipales. Y si el libro en cuestión no existe, seguro que pronto lo pone en circulación.
Comenzaré por el contrato de limpieza, mantenimiento, conservación, adecuación y mejora de la infraestructura verde de la ciudad de Albacete y sus pedanías, que acumula un retraso de 600 días desde que el 22 de mayo de 2024 venciese la última prórroga del contrato anterior. Pero siendo esto importante, lo más llamativo es que han transcurrido 186 días desde la última entrada de información consignada en la Plataforma de Contratación. Mucha prisa parece que no hay, y no sé si esta tardanza puede ser catalogada como histórica o no, pero síntoma de buena gestión no es, con el agravante de que, desde el vencimiento, la empresa adjudicataria ha venido presentando sus facturas mensuales por un importe superior al que venía aplicando mientras las prórrogas estaban en vigor, sin que, a día de hoy, ni el mismísimo Iker Jiménez haya sido capaz de encontrar alguna explicación a tan extraño fenómeno. En concreto son 121.495 € cada uno de los meses, por lo que la cuenta a finales de diciembre pasado va ya por los 2.308.406 € y subiendo. Para que nos hagamos una idea de la magnitud del fiasco; todo ese dinero viene a ser el mismo que el Ayuntamiento viene destinando a toda el área de Cultura o al mantenimiento de toda la red de Bibliotecas Municipales. Juzga tú mismo.
Sigamos. El contrato de adecuación del Templete de la música del Parque Abelardo Sánchez no le anda a la zaga en cuanto a dejadez se refiere. Ya que han transcurrido 874 días entre la firma del contrato y el anuncio que hizo el concejal de la cosa de las obras el 22 de agosto de 2023, para informarnos de que la Comisión Informativa de Hacienda y Contratación había aprobado el expediente en cuestión. Estaremos de acuerdo en que muy virtuoso de la gestión municipal no es aquel que invierte casi novecientos días en la tramitación de una obra que tiene una duración prevista de 180, si nada se tuerce. Aunque, visto lo visto y con los antecedentes existentes, no estoy muy seguro de que durante la próxima Feria nuestra Banda Sinfónica Municipal pueda ofrecernos alguno de sus magníficos conciertos desde el recién remozado Templete.
Otro contrato que lleva camino de ocupar un puesto destacado en cuanto al indolente caminar municipal se refiere, es el del Transporte Público de Viajeros, que ya figuraba en la previsión de contratos a formalizar por el equipo de gobierno en el año 2024, y que para sorpresa de nadie se ha visto repetido en el listado de 2025 y con toda seguridad también lo será en el de 2026, sin que hasta la fecha se conozca otra cosa que las buenas palabras del concejal de Vamos a Llevarnos Bien, cuando afirma que el cambio en el modelo de gestión, histórico, por supuesto, supondrá un ahorro del 10% del IVA, y que se contará con la participación del resto de grupos políticos a través de la Comisión Informativa correspondiente. Todo un detalle. ¡Ah!, una cosilla más, el contrato, cosa curiosa, también está vencido desde abril del año pasado.
Y, por último, que tampoco es caso de echar las cuentas del Gran Capitán, y aún a riesgo de que esta información pueda ser catalogada de desfachatez, tenemos las 88 viviendas del Sector 10 aún pendientes de entrega a sus adjudicatarios, a pesar de que el concejal, otra vez, asegurarse que estarían en poder de sus propietarios antes de que finalice el año 2025. Pelillos a la mar.
Pero que no cunda el pánico, tú y yo sabemos que unas pocas semanas antes de que se convoquen las próximas elecciones municipales, todos estos contratos estarán adjudicados, rubricados, firmados y sellados para mayor gloria de nuestra primera autoridad local, reportaje a todo color incluido con cientos de operarios perfectamente uniformados a su alrededor y con la flota de vehículos recién matriculada y sin una mota de polvo que empañe el feliz acontecimiento a sus espaldas. Que la imagen es la imagen y hay que cuidarla por encima de cualquier otra cosa.
Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.
P.D. Desconfía mañana del gobernante que hoy tiene planificados a su antojo hasta sus propios deslices.
Antonio Martínez


