El Albacete Balompié está metido en una de esas rutas de Copa del Rey que cambian la vida de un club. Tras colarse entre los ocho mejores, el Alba ya sabe cuál es el siguiente muro: FC Barcelona en el Carlos Belmonte, en cuartos y a partido único. Y, desde ahí, el mapa se vuelve tan ilusionante como vertiginoso: tres partidos separan al Albacete de la final.
Tres partidos para tocar La Cartuja
La clave está en el formato: cuartos se juega a un encuentro, pero las semifinales son a ida y vuelta. Es decir, el camino “a la final” desde hoy sería:
- Cuartos de final (partido único): Albacete–Barcelona, en el Belmonte, 3 de febrero.
- Semifinal (ida): 11 de febrero.
- Semifinal (vuelta): 4 de marzo.
Si el Alba supera ese triple salto, entonces sí: final en sede neutral (con la fecha prevista en torno al 25 de abril y el foco habitual en La Cartuja, Sevilla).
Y la Supercopa… ¿en Qatar?
Aquí viene el giro moderno: llegar a la final de Copa ya no es solo pelear por un título. También es abrir la puerta a la Supercopa de España, porque el reglamento contempla que la juegan los dos finalistas de la Copa del Rey y el primero y segundo de LaLiga.
Y sobre la sede: lo habitual es Arabia Saudí en los últimos años, pero está muy avanzada la opción de que la Supercopa de 2027 se dispute en Doha (Qatar) por un conflicto de calendario en Arabia en esas fechas.
Así que la foto mental es potente: del Belmonte a Doha. Primero, porque el Alba estaría a tres partidos de plantarse en una final de Copa. Y segundo, porque si alcanzara esa final, tendría billete para una Supercopa que, si se confirma el plan, se jugaría en Qatar.
El partido bisagra: el Barça “con la lección aprendida”
En el vestuario del Albacete ya se respira que lo que viene no es “un premio”, sino una oportunidad. Incluso voces del equipo han insistido en el “factor Belmonte” y en que el Barcelona llegará avisado después de ver lo que ocurre cuando la Copa se convierte en una emboscada.
La Copa del Rey no suele prometer finales a los modestos. Pero sí ofrece algo igual de peligroso para los grandes: un partido en un estadio encendido y la sensación de que, si el Alba vuelve a sacar una noche perfecta, lo imposible deja de ser un sueño y pasa a ser un calendario.
Por cierto, si el Alba ganara la Copa del Rey se clasificaría también para disputar la Europa League… soñar es gratis.


