La tradición de repartir pan bendito por San Antón en esta localidad de Albacete

En Casas Ibáñez se elabora el Pan Bendito en los días previos a la festividad de San Antón

Llega San Antón, y en Casas Ibáñez ya se preparan para este día. Esta festividad reúne a vecinos y visitantes en torno al reparto del tradicional Pan Bendito, todo un símbolo de la localidad cuando llega el frío de enero. Probarlo es toda una perdición, por eso en Casas Ibáñez ya disfrutan de su autóctono y tradicional Pan Bendito.

José Jesús con los colaboradores de la Iglesia de San Juan Bautista/ Foto cedida

Sin duda, este pan bendito es protagonista en las celebraciones de San Antón, junto con la rifa del cerdo que seguramente no tiene un origen tan lejano como el de la elaboración de estos dulces. Toda una fiesta de los fríos días de enero, que la tradición ha mantenido durante muchos años en esta localidad de la provincia de Albacete.

José Jesús preparando el carro

Esta celebración es una fiesta muy popular que comenzó en tiempos ancestrales, pero es imposible saber cuando fue con exactitud. José Jesús Navalón, colaborador de la Iglesia de San Juan Bautista, nos cuenta que “lo que sí podemos saber es que entre los años 40 y 50 había un matrimonio que eran los mayordomos de San Antón, y ellos y sus hijos se encargaban de esta tradicional fiesta. Se hacían los Panes Benditos, se llevaban a la iglesia a bendecir, y se repartían con un carro y un burrete por el pueblo, con una pita y un tambor. Iban vendiendo rifa, y el premio era el cerdo. Esto perduró hasta los años 90, cuando este matrimonio se hizo mayor, una hija se fue a Madrid para hacerse monja, y los hijos que se quedaron ya no querían seguir haciéndose cargo de la fiesta. Fue entonces cuando desde la Universidad Popular del Ayuntamiento de Casas Ibáñez, Antonio Serrano, que es un hombre que estuvo implicado en la actividad cultural de la localidad, siguió con la tradición para que no se perdiera.  Ya cuando se jubiló, no había nadie que se quisiera encargar, y decidí hacerme cargo desde entonces, ayudado por la gente de la parroquia. Llevamos cinco años organizándolo, y la verdad es que da mucha satisfacción saber que no se ha llegado a perder la tradición”.  

Colaboradoras preparando la cesta

Con respecto a la rifa del cerdo, Navalón apunta que “antiguamente la gente criaba animales en sus casas para la matanza, y se tenían que encomendar al Santo protector para que no les pasara nada. Mis abuelos decían que había tanta penuria, que si se te moría el gorrino ese año las ibas a pasar canutas. Entonces lo que se hacía para las fiestas de San Antón era sortear un gorrino, porque era un bien muy preciado. Ese cerdo lo soltaban unas semanas antes, e iba a sus anchas por las calles del pueblo, y se criaba con lo que los vecinos le iban dando. De hecho, hay un dicho en Casas Ibáñez que dice: ‘eres más gambitero que el gorrino de San Antón’, porque el gorrino siempre andaba por ahí, comía lo que le echaran, y siempre estaba gordísimo”. 

San Antón con la cesta de la rifa/ Foto cedida

Antiguamente, en las panaderías solo se hacía pan, y todo el dulce y la bollería, e incluso el Pan Bendito para San Antón lo hacían las mujeres en sus casas, y luego iban a hornearlo a las panaderías. “Recuerdo ver a mi madre y a mi abuela haciendo magdalenas, y luego iban a la panadería, y pagaban una pequeña cantidad de dinero por utilizar el horno. Eso ya se ha perdido, y son los propios hornos los que elaboran todas estas cosas, y también el Pan Bendito. Ahora mismo hay cinco hornos en el pueblo, y lo que hacemos es encargarles Pan Bendito a todos para repartirlo por las calles para San Antón. Y es que, excepto la rifa del cerdo, la tradición de la celebración de San Antón sigue siendo igual que antaño. Por otro lado, a la hora de repartir el Pan Bendito hemos tenido la suerte de que mi padre siempre ha sido un enamorado de los animales agrícolas, de los que antes se utilizaban para trabajar en el campo. Por eso tiene burros y mulas a los que engancha y los lleva a labrar de vez en cuando. Gracias a esto, podemos seguir contando con la tradición de salir con el burro y la carreta repartiendo el Pan Bendito”, celebra. 

Colaboradores Iglesia San Juan Bautista/ Foto cedida

Elaboración del tradicional Pan Bendito

Hace unos años, la pastelería ‘Brioch’ de Casas Ibáñez recuperó la receta tradicional del Pan Bendito. Florentina Feraru, de la pastelería ‘Brioch’, explica que “este dulce consiste en una torta de masa de pan elaborada con aceite, harina, manteca, levadura, huevo, sal, y agua. Se mezclan todos los ingredientes en la amasadora durante unos 10 minutos, hasta conseguir una masa fina. Una vez conseguida esa textura se deja fermentar unos 15 minutos. Cuando ya está fermentada la masa, la dividimos en porciones de unos 500 gramos para luego amasarlas en forma de bola. Luego la extendemos con un rodillo, y se deja en un sitio cálido para que suba su volumen. Pasado un tiempo se harán unos cortes con las tijeras para dejar unas ranuras en la masa donde irán las almendras. Luego se espolvorea con anises o matalahúva, y se clavetea con las almendras antes de llevarlo al horno, donde deberá estar unos 15 minutos. Mientras la masa está en el horno, se pone en un cacharro unos 200 gramos de miel, y 50 gramos de aceite y se lleva a fuego, removiendo con una cuchara hasta que los dos ingredientes se mezclen creando una emulsión más líquida. Pasados los 15 minutos, se saca del horno, se cubre con la miel que hemos preparado, y a disfrutar del Pan Bendito”, señala.

Florentina Feraru elaborando Pan Bendito en ‘Brioch’

Una carreta tirada por un burro para repartir el Pan Bendito

En sus orígenes, este dulce se elaboraba solo en enero para honrar a San Antón y, una vez bendecido en la Iglesia, era llevado en cestos para ser vendido por las calles del pueblo al son de tambores y dulzainas. Una tradición que aún se mantiene gracias a José Gil, un vecino de Casas Ibáñez que, a sus 71 años, sigue haciendo el tradicional pasacalles con la carreta de San Antón, tirada por un burro, repartiendo Pan Bendito por las calles de la localidad. “De pequeño he labrado mucho con las mulas, y es algo que llevo en los genes. Siempre me ha gustado mantener las tradiciones, así que, cuando llegan estas fechas, estoy deseando enganchar el burro de Pepe Jesús, y salir con la carreta a repartir Pan Bendito a los vecinos por las calles de mi pueblo, algo que llevo más de 20 años haciendo, y es todo un orgullo para mí. El Pan Bendito se bendice temprano en la Iglesia, y a eso de las 10 de la mañana, lo recogemos y salimos a hacer un recorrido por el pueblo para repartirlo. Antiguamente, la carreta iba acompañada del ‘tío de la pita’, dos músicos tocando tambor y dulzaina, pero ahora voy acompañado de una charanga de músicos del pueblo, y los vecinos salen a la calle a recibirnos en cuanto escuchan la música”, describe.

Florentina Feraru elaborando Pan Bendito en ‘Brioch’

 La tradicional rifa de San Antón

Además de repartir Pan Bendito con el carro y el burro, la comitiva va vendiendo a los vecinos papeletas para una rifa. Juan Antonio Gómez, colaborador de la Iglesia San Juan Bautista de Casas Ibáñez, nos cuenta que “Cuando el Pan Bendito ya estaba hecho, se llevaba a la iglesia a bendecir, para luego salir con el carro y la mula a repartirlo a los vecinos, y de paso vender papeletas para la rifa del gorrino. Al que le tocaba el cerdo, ya se encargaba de la matanza en su casa. Cuando empezaron las restricciones, y ya no se podía hacer matanza en las casas, reemplazaron la rifa del marrano por el de cuatro jamones. Con el tiempo, en la actualidad se ha sustituido por la rifa de una cesta que, para seguir con la tradición, está compuesta por productos obtenidos del cerdo, como jamón, salchichón, chorizo, morcilla, longanizas, o lomo, en total unos 24 kg de embutido.  Se podría decir que se sigue rifando un gorrino, pero ahora ya viene ‘empaquetao’, y la cesta tiene un valor de unos 600 €”, concluye. En plena comarca de La Manchuela, Casas Ibáñez elabora el Pan Bendito, una tradición ancestral, e irresistiblemente dulce, que ayuda a entrar en calor en este frío mes de enero, que anuncia por fin sus fiestas de San Antón. 

Mapfre

Modesto Colorado

Comunicador y cantante de Albacete. Más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializado en información y reportajes de ámbito cultural.
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