“Siempre nos tendrás contigo, somos tu fiel afición”, reza la letra del himno del Albacete Balompié. Una frase que ayer demostraron sin descanso los miles de albacetistas que arengaron al equipo desde el primer minuto.
Desde la grada, la afición del Alba fue una pieza clave para este partido histórico, entregándose hasta quedarse prácticamente sin voz. Y es que, el corazón del Belmonte latió al ritmo de cada palma, cada aplauso, cada canción y cada grito de aliento a quienes lo dieron todo sobre el terreno de juego. Una noche en la que la afición del Alba demostró con creces por qué es el jugador número 12, llevando y acompañando al equipo a una victoria que muchos tardarán en olvidar.

La gesta del Alba ante el Madrid permanecerá para siempre en la memoria de la ciudad y de sus seguidores, testigos de cómo su equipo se engrandeció frente a uno de los gigantes del fútbol mundial. Albacete vivió una noche inolvidable, llena de emoción y orgullo, en la que el fútbol volvió a confirmar que, en ocasiones, los sueños se hacen realidad.
Bufanda en mano y levantados de sus asientos recibía la afición los jugadores del Albacete Balompié y Real Madrid en el instante en el que saltaban al campo para medirse en un duelo inolvidable. Pero sin duda, un momento mágico y que ponía la piel de gallina era el instante en el que la afición entonaba el himno del Alba.

Escuchar el himno del Albacete Balompié retumbar en un Carlos Belmonte abarrotado fue uno de esos instantes que se quedan grabados para siempre en la memoria y que muchos quisieron captar con sus teléfonos móviles. Miles de voces unidas, cantando al unísono con el corazón en la garganta, convirtieron el estadio en un clamor de orgullo y emoción. La grada empujó como nunca, consciente de que se estaba viviendo un día histórico, de esos que trascienden el resultado y pasan a formar parte del alma de una ciudad.
La afición del Alba se dejó la piel, alentando sin descanso y entonando el himno como una declaración de amor a sus colores, convencida de que todo era posible. La victoria ante el Real Madrid fue el premio a esa fe inquebrantable, a ese aliento constante que hizo al equipo sentirse arropado en todo momento.

Una afición que ni siquiera enmudeció en los instantes más complicados y que siguió alentando a los jugadores del Alba que estaban sobre el césped del Belmonte, teniendo claro que era precisamente en los momentos de flaqueza cuando más presente tenía que estar. Los goles del Real Madrid no achicaron las ganas de la afición de animar y demostrar que el Albacete Balompié es un gran equipo, sabedores de que los sueños, a veces se cumplen. Por eso, con un grito de “¡sí se puede!” los aficionados contagiaron de este espíritu soñador, llevando al equipo hasta la victoria y dejando fuera de la Copa del Rey al Real Madrid.

Albacete celebró mucho más que un triunfo deportivo: celebró su identidad, su pasión y el orgullo de una afición que nunca dejó de creer.


