Muere este médico de emergencias de Albacete: «Es una herida en el alma que tardará en cicatrizar»

Homenaje al Doctor Jesús Sánchez, médico del 112 en Albacete

La medicina está de luto en Albacete tras la muerte de uno de sus referentes en lo que a las emergencias y urgencias se refiere. Quien tantas y tantas vidas salvó cuando la situación se convertía en una lucha contrarreloj, perdía ahora la suya tras no vencer la batalla que durante muchos años libró contra una tediosa enfermedad. Se trata del Doctor Jesús Sánchez, médico del Servicio de Urgencias y Emergencias 112 en Albacete.

Jesús Sánchez / Foto: El Digital de Albacete

Así las cosas y casi un mes después del pasado 21 de diciembre de 2025, la fecha en la que murió Jesús Sánchez, la ciudad sigue pronunciando su nombre como quien toca una cicatriz reciente. El tiempo, que suele ir cerrando heridas con la discreción de los días, aún no ha terminado de sellar el vacío que deja un profesional de los que se quedan para siempre en el recuerdo de sus compañeros y de tantos pacientes que, alguna vez, le vieron llegar con prisa y calma a la vez: esa extraña combinación que sólo poseen quienes trabajan donde todo ocurre de golpe.

Jesús Sánchez falleció tras una larga y tediosa enfermedad, una lucha sostenida sin estridencias, de esas que se libran en silencio mientras la vida continúa alrededor. En el 112, donde la urgencia no entiende de pausas, su ausencia se siente como una sirena que se apaga de repente: cuesta acostumbrarse al hueco que queda cuando falta quien sostuvo tantas veces el pulso de otros.

Jesús Sánchez / Foto: El Digital de Albacete

Un último adiós entre ambulancias en Albacete

El día de su despedida, el Cementerio de Albacete se convirtió en un lugar distinto. Decenas de ambulancias acudieron a modo de homenaje, como una guardia de honor hecha de vehículos y luces, y cientos de familiares y amigos se congregaron para acompañar a quien, durante años, fue sinónimo de auxilio en la carretera, en una calle cualquiera o en una casa donde el miedo ya se había instalado. Fue un adiós multitudinario, íntimo y colectivo a la vez: el tipo de despedida que no se improvisa, sino que se gana con una vida de servicio.

Entre quienes lo conocieron, se repite una idea: Jesús era de los “muy queridos”. Por su profesionalidad —la que se demuestra cuando la emergencia aprieta— y por una forma de estar que dejaba huella, incluso en los peores días. La enfermedad, a la que tuvo que mirar de frente, le acompañó también como recordatorio de aquello mismo que veía en otros: la fragilidad humana. Y aun así, siguió siendo refugio para los demás.

Jesús Sánchez / Foto: El Digital de Albacete

El ángel de Albacete vestido de fluorescente

En Castilla-La Mancha, las UVI’s móviles del SESCAM avanzan con su uniforme de amarillo fluorescente por carreteras y barrios, y no es raro que, en el imaginario de quienes han necesitado ayuda, ese color quede asociado a una especie de ángel de la guarda con manos humanas. Jesús Sánchez fue, para muchos, eso: el rostro que llega cuando ya no se sabe qué hacer, la voz que ordena el caos, la mirada que tranquiliza mientras se trabaja contra el reloj.

Jesús Sánchez / Foto: El Digital de Albacete

No sólo salvó vidas: enseñó a salvarlas en Albacete

Quienes compartieron guardias con él destacan otra faceta igual de decisiva: su defensa de la formación ciudadana en técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP). Jesús creía —y lo practicó— que una sociedad más preparada es una sociedad que pierde menos vidas por desconocimiento. Impartió charlas y formación para que la RCP dejara de ser “cosa de sanitarios” y pasara a ser un conocimiento al alcance de cualquiera. Esa convicción aparece recogida en iniciativas formativas vinculadas a la divulgación de RCP en Albacete.

Esa misma idea cobró especial relevancia tras un caso que impactó a la ciudad: el episodio sufrido por el torero Rafi de la Viña en el parque periurbano de La Pulgosa, donde un bombero del SEPEI, José Antonio Cabezuelo, logró mantenerlo con vida gracias a las maniobras de RCP hasta la llegada de los servicios de emergencia. Días después, El Digital de Albacete volvió sobre aquella historia para insistir en un mensaje que Jesús defendió siempre: saber RCP puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Jesús Sánchez / Foto: El Digital de Albacete

La herida y el legado del Dr. Sánchez en Albacete

En el 112, donde cada turno deja historias que no siempre se cuentan, la muerte de Jesús Sánchez ha quedado como una herida en el alma que tardará en cicatrizar. No por lo inesperado —la enfermedad llevaba tiempo—, sino por lo que representa: la pérdida de un médico que multiplicó su oficio en vocación, y su vocación en presencia.

Casi un mes después, el duelo no se mide sólo en días, sino en gestos: en una UVI móvil que arranca sin verlo subir, en un compañero que recuerda una guardia especialmente dura, en una familia que vuelve a casa con una vida salvada y sin saber siquiera el nombre de quien lo hizo posible. Y, sin embargo, hoy Albacete sí lo sabe.

Porque algunos profesionales no se van del todo: se quedan en cada reanimación que alguien se atreve a iniciar, en cada llamada al 112 que encuentra respuesta, y en ese amarillo fluorescente que —aunque la noche sea larga— sigue brillando como promesa.

En el siguiente vídeo pueden ver los consejos que a través de El Digital de Albacete el Doctor Jesús Sánchez daba acerca de la RCP:

/ Vídeo: El Digital de Albacete /

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