Arbeloa pecó de prepotente: creía que el Real Madrid se pasearía en Albacete sin todas sus estrellas

Épica victoria del Albacete Balompié ante el Real Madrid

El estreno de Álvaro Arbeloa en el banquillo del Real Madrid dejó algo más que una eliminación dolorosa: dejó una lectura inevitable sobre la apuesta —arriesgada, y para muchos soberbia— con la que el nuevo técnico afrontó una eliminatoria de Copa del Rey que terminó convirtiéndose en una noche histórica para el Albacete Balompié. Arbeloa viajó al Carlos Belmonte con una convocatoria plagada de jugadores del Castilla y con ausencias de peso que, por decisión técnica, proyectaron la sensación de que el Madrid se bastaba “con el escudo” para resolver el trámite. Y el Alba, con Alberto González al mando, respondió en el césped con hambre, orden y una épica que ya forma parte del imaginario reciente del club.

Una convocatoria para Albacete que encendió el debate desde la víspera

Antes de que rodara el balón, la primera lista de Arbeloa ya había tensado el ambiente. No estaban Jude Bellingham, Thibaut Courtois ni Rodrygo, entre otros; tampoco Kylian Mbappé, cuyo estado físico venía generando dudas, pero que había disputado recientemente la final de la Supercopa y, en un contexto así, al menos podía haber sido un recurso en el banquillo si el partido se torcía. En el Madrid se interpretó como rotación; en Albacete, como menosprecio. Y, visto el desenlace, la decisión terminó señalada como el primer gran error de época del nuevo entrenador.

Esta fue la convocatoria del Real Madrid para Albacete (Copa del Rey, octavos, Carlos Belmonte):

  • Porteros: Lunin, Fran González, Sergio Mestre.
  • Defensas: Carvajal, Alaba, Asencio, Fran García, Huijsen, David Jiménez, Joan Martínez.
  • Centrocampistas: Camavinga, Valverde, Arda Güler, Ceballos, Cestero, Manuel Ángel, Palacios.
  • Delanteros: Vini Jr., Gonzalo, Mastantuono.

Ausencias más destacadas: Mbappé, Bellingham, Rodrygo, Courtois, Carreras y Tchouaméni, además de otras bajas relevantes que completaron una lista de ausencias inusual para una eliminatoria a vida o muerte. Los lesionados eran: Éder MilitãoTrentAntonio RüdigerFerland Mendy. Brahim Díaz está en la Copa de Africa jugando con la Selección de Marruecos.

Lo que pasó en el Belmonte: el Albacete puso el hambre; Arbeloa, la prepotencia

El partido confirmó muy pronto que, en Copa, los contextos no se negocian. Albacete no pidió permiso: compitió. Y el Madrid, con más posesión pero menos colmillo, se fue metiendo en un guion incómodo, espeso y cada vez más emocional para el equipo blanco.

El Alba golpeó primero: Javi Villar adelantó a los locales en el tramo final del primer tiempo, premiando un tramo de presión y presencia en el área. El Madrid reaccionó antes del descanso con el empate de Franco Mastantuono, tras una acción a balón parado que mantuvo con vida a los blancos cuando el escenario empezaba a oler a susto.

Tras el intermedio, el encuentro se movió entre dos certezas: el Madrid dominaba metros y balón, pero le costaba horrores romper un bloque local disciplinado; y el Albacete, sin complejos, encontraba oxígeno en cada transición y en cada duelo. Ahí se vio la diferencia de actitud: mientras el Alba interpretó cada jugada como decisiva, en el banquillo madridista la apuesta por una convocatoria “de mínimos” empezó a parecer una declaración de superioridad injustificada.

El desenlace fue de película. Jefté Betancor, entrando desde el banquillo, firmó una noche que ya es leyenda en Albacete: marcó el 2-1 en el tramo final y, cuando el Madrid creyó escapar con el 2-2 de Gonzalo ya en el descuento, volvió a aparecer en el último suspiro para sellar el 3-2 definitivo y desatar el Belmonte.

Mérito íntegro del Albacete… y responsabilidad de Arbeloa

Que el Real Madrid compareciera sin varias de sus estrellas y con un contingente notable de canteranos no puede servir para quitarle un ápice de mérito al Albacete Balompié. Al contrario: precisamente por los mimbres con los que se presentó el Madrid, al equipo de Arbeloa —aun con rotaciones— debía alcanzarle de sobra para sacar adelante la eliminatoria. No lo hizo.

El Alba ganó porque compitió mejor, porque eligió mejor cuándo correr y cuándo resistir, porque creyó más. Y porque el Madrid, desde la convocatoria hasta ciertos tramos de gestión del partido, actuó como si el choque fuera a resolverse por inercia. El hambre fue local; la prepotencia, visitante.

Al final, hasta en el discurso quedó el retrato del golpe: la eliminación en octavos ante un Segunda supo a punto de inflexión. “Hemos tocado fondo”, llegó a reconocer el capitán Dani Carvajal tras el partido, en una frase que resume la dimensión del tropiezo.

Y para el Albacete, en cambio, la noche fue de las que marcan generación: una victoria heroica, de esas que explican por qué la Copa del Rey no perdona ni el exceso de confianza ni las jerarquías sobre el papel.

/ Fotos: FACTORÍA 9 – El Digital de Albacete /

Mapfre

Nacho Lopez

Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
Botón volver arriba