La Copa del Rey vuelve a encender el foco en el Carlos Belmonte. El Real Madrid visita este miércoles Albacete para disputar una eliminatoria con aroma de partido grande, en un escenario tradicional del fútbol español y ante un rival acostumbrado a convertir estas noches en un examen de máxima exigencia para cualquier visitante. Con el calendario apretado y el peso competitivo de la temporada, Arbeloa ha configurado una convocatoria que mezcla nombres consolidados y un marcado acento de cantera, una seña habitual en este tipo de compromisos.
La lista, integrada por 23 jugadores, confirma la intención del cuerpo técnico de gestionar esfuerzos sin renunciar a la seriedad que exige una competición histórica y caprichosa, donde los errores se pagan caro y el margen de reacción suele ser mínimo. El Albacete Balompié, por su parte, afronta el cruce como una oportunidad de oro: medir su capacidad competitiva contra un gigante, con el estímulo de jugar en casa y la motivación extra que suele aportar un estadio lleno en una cita copera.
Convocatoria del Real Madrid para medirse al Albacete Balompié
La convocatoria del Real Madrid para Albacete es la siguiente:
Porteros: Lunin, Fran González y Sergio Mestre.
Defensas: Carvajal, Alaba, Asencio, Fran García, Huijsen, David Jiménez y Joan Martínez.
Centrocampistas: Camavinga, Valverde, Arda Güler, Ceballos, Cestero, Manuel Ángel y Palacios.
Delanteros: Vini Jr., Gonzalo y Mastantuono.

Albacete Balompié – Real Madrid
Más allá de los nombres, el contexto del partido invita a pensar en un guion de tensión competitiva. La Copa del Rey, especialmente en sus rondas a partido único, castiga la falta de colmillo y premia a los equipos capaces de manejar los detalles: las segundas jugadas, el balón parado, la lectura emocional de un encuentro que suele vivir picos de intensidad difíciles de replicar en el día a día liguero. Para el Albacete, la clave pasa por sostener el ritmo, ser sólido sin balón y aprovechar cualquier ventana que el Madrid deje abierta; para los blancos, por imponer jerarquía desde la posesión, minimizar transiciones y evitar que el Belmonte convierta cada disputa en un pulso.
El duelo también se explica por lo que representa fuera del césped. Para el Albacete, recibir al Real Madrid en Copa es un acontecimiento social y deportivo: un escaparate para el club y la ciudad, y un estímulo para una plantilla que sabe que una noche inspirada puede cambiar el rumbo de la eliminatoria. Para el Madrid, es una prueba de madurez competitiva: la obligación de ganar convive con la necesidad de repartir minutos y dar continuidad a futbolistas menos habituales o en crecimiento, sin perder el control del resultado.
Con Vini Jr. como referencia ofensiva y una medular con perfiles capaces de sostener el ritmo y el ida y vuelta —Camavinga, Valverde, Arda Güler o Ceballos—, la convocatoria sugiere un Madrid preparado para un partido que exige piernas y cabeza. Y con varios nombres jóvenes llamados a aprovechar su oportunidad, la eliminatoria en Albacete se presenta como uno de esos encuentros que la Copa reserva cada temporada: una plaza exigente, un rival con ambición y el campeón obligado a demostrarlo desde el primer minuto.


