Más allá del lujo: la vida de esta joven de Albacete en Dubái

Ana Manjavacas, albaceteña afincada en Dubái: “He aprendido a no cegarme por el brillo y los destellos”

Trabajar en un rascacielos puede provocar vértigo a más de uno, y es que desarrollar la jornada laboral desde un piso 36 no es apto, desde luego, para quienes tengan miedo a las alturas. Este no es el caso de Ana Manjavacas, una joven de Albacete que lleva residiendo cuatro años en Dubái y quien tiene claro que, más allá del lujo y el brillo que rodean a la ciudad, alcanzar y mantener la estabilidad laboral lejos de casa exige constancia y mucho esfuerzo.

Una llegada a Dubái casi por casualidad

Esta albaceteña relata que llegó a Dubái casi que “de pura casualidad”, y es que mientras trabajaba en una academia de idiomas en Albacete “le ofrecieron a una compañera un trabajo en este país”, y tiempo después “me comentó que había un puesto para trabajar durante los meses de verano”. Así que, Ana decidió probar suerte enviando su currículum a esta empresa “y me cogieron”, confesaba la albaceteña que “tuve mucha suerte”. Un proceso que aseguraba “fue muy rápido y a la vez un poco locura” y es que “me tuve que incorporar en un mes”, tiempo que exprimió al máximo y en el que “me saqué hasta el carnet de conducir”.

Ana Manjavacas puso rumbo a Dubái con la maleta llena de sueños y con un proyecto laboral para formar parte de “un campamento de verano para niños”. Una experiencia única en la que estos pequeños pueden aprender idiomas de la mano de excelentes profesionales en esta cuidad de Emiratos Árabes. Una experiencia laboral que le dio la oportunidad de conocer a la CEO de la empresa en la que actualmente trabaja (ES Dubai) con quien compartió su buena experiencia y quien finalmente le ofreció “un puesto de ventas y marketing”, señalaba.

La albaceteña Ana Manjavacas en Dubái/ Foto cedida

Crear puentes entre Europa y Dubái

Una oportunidad laboral para la que esta joven albaceteña tuvo que formarse, estudiar y trabajar para poco a poco ir afianzándose y logrando sus objetivos. De tal forma que, una oportunidad laboral de apenas unos meses se ha convertido en cuatro años volcada en su trabajo, siendo la actual “business developer para Europa de ES World- Dubai y Londres”. Ana Manjavacas calificaba esta experiencia en Dubai “una aventura muy guay” y es que poco a poco ha podido crecer personal y profesionalmente en la misma escuela de idiomas con la que dio este importante salto a nivel internacional.

En la actualidad es la “business developer de marketing y ventas para Europa”, detallaba esta albaceteña, explicando que su trabajo se centra en “crear estrategias de marketing y convenios con entidades españolas o europeas para que gente pueda venir a formarse en idiomas y descubrir los encantos de Dubái». Un alumnado que llega desde cualquier parte del mundo confiando en este prestigioso proyecto “incluso estudiantes VIP’s como reconocidos chefs, actrices o gente de la aristocracia”, detallaba la albaceteña, añadiendo que “podemos tener suerte y llegar a estudiar inglés con alguien realmente importante”.

La albaceteña Ana Manjavacas en Dubái/ Foto cedida

La vida en Dubái: “un verano eterno”

Hace cuatro años, esta albaceteña decidió apostar con determinación por su crecimiento profesional fuera de nuestras fronteras, encontrando en Dubái no solo un lugar donde desarrollar su carrera, sino también un espacio en el que crecer a nivel personal. Una aventura repleta de experiencias como buscar vivienda lejos de su Albacete natal, incidiendo en que “cuando llegué, empecé compartiendo casa y ahora ya puedo permitirme vivir sola en un pequeño estudio que es como una especie de apartahotel con piscina y gimnasio comunitario”. Además, ponía de relieve todas las facilidades que ha tenido para acceder al alquiler de una vivienda, detallando que “cuando fui a hacer los papeles de la casa y vieron que era una mujer española, no se lo pensaron y conseguí todo súper rápido”.

De este modo, comparaba su experiencia en Dubái con la actual problemática que existe en nuestro país para el acceso a la vivienda, especialmente entre los jóvenes. Sobre esta situación detallaba que “hay un poquito de todo, pero sí que creo que es más fácil vivir aquí y algo mejor que en España”, añadiendo que “hay muchas más oportunidades”. Pero también destacaba que todo esto es fruto “del trabajo; cuesta mucho esfuerzo”, y ponía su propio ejemplo ya que “yo vine prácticamente sin nada y fue como empezar de cero”, confesando que “me costó mucho porque el primer apartamento era una habitación que no estaba bien, el siguiente era un poco más grande y poco a poco fui compartiendo piso con menos gente”, y es que ha sido un proceso progresivo el que ha ido viviendo a lo largo de estos cuatro años en Dubái.

Esta albaceteña se siente “muy afortunada” por todas las oportunidades que esta ciudad le está brindando y asegura que “merece la pena”. Sin embargo, reconocía que “no todo es tan fácil como la gente piensa y hay que darle tiempo”, apuntado que “hay quien piensa que nos reciben con mucho dinero y una alfombra roja”, pero nadie regala nada y alcanzar estos objetivos son fruto de la constancia y el esfuerzo.

Sobre su vida en Dubái confesaba esta albaceteña que una de las cosas que más le siguen llamado la atención está vinculada al particular clima de esta ciudad de Emiratos Árabes y es que “todo el tiempo es verano”, asegurando haber llegado a ver en alguna ocasión “los 49 grados». Sobre esta poca variedad térmica confesaba Ana Manjavacas que le ha llegado a influir “en la percepción del paso del tiempo que tengo, y es que parece que, como vivimos en un verano eterno, el tiempo no pasa”. De modo que confesaba que “me cuesta mucho percibir la realidad y es cuando vuelvo a España y veo que mis padres y mi hermana son más mayores o que las cosas cambian, cuando soy consciente del verdadero paso del tiempo”.

Otro de los aspectos que destacaba de Dubái es “lo servicial que es todo el mundo”, confesando que “a pesar de que en la ciudad vive gente de muchos países diferentes hay mucha armonía y la gente se lleva muy bien”. En este punto, ponía de relieve Ana Manjavacas que “a pesar de que sea un sitio muy extravagante, siento que en el día a día no se ven tanto las diferencias sociales y la gente te trata igual, eso es lo que siento y percibo”.

Una vida alejada de clichés

Durante este tiempo la albaceteña ha podido comprobar los mitos y clichés que existen alrededor de la cultura árabe como el machismo o la opción de que las mujeres cubran su cabeza con un velo. Sobre esto último comentaba Ana Mancjavacas que “me sorprende a veces el ruido que hay al respecto”, y es que aseguraba que “tengo compañeras que quieren taparse pero sus padres no quieren que lo hagan”. Se trata de “una realidad que no conoces hasta que la vives y la ves con tus propios ojos”, incidiendo en que “es una opción libre que incluso deciden tomar por cultura mujeres que ni siquiera son practicantes».

“Te adaptas mucho y aprendes a ver que, con velo o sin él, podemos tener muchas cosas en común”, reflexionaba esta albaceteña. Vivencias que le han hecho expandir su mirada y crecer dejando atrás los estereotipos, incidiendo en que “tenemos un concepto del mundo árabe que viene de Marruecos, del norte de África o de países quizás más empobrecidos que no se corresponde con lo que se ve aquí”.

En relación al machismo que supuestamente rodea a la cultura árabe puntualizaba que “Dubái es muy internacional porque aquí prácticamente todo el mundo es de fuera”, afirmando en que “las mujeres aquí tienen muchos privilegios”. Por ejemplo, compartía con El Digital de Albacete que “todos los restaurantes y beach club de Dubái tienen un día dedicado a la mujer en el que solo van chicas y es mucho más económico o incluso gratuito”, incidiendo en que se trata de “incluso hoteles de lujo”. 

Otro concepto cultural que también llamó la atención de esta albaceteña afincada en Dubái es que “es muy raro que la mujer pague”, y es que “aunque estés en grupo y haya un hombre ellos suelen pagar siempre”. De modo que, sostenía que “aunque no sea tu pareja o un familiar ni nada es típico que paguen ellos”.

La albaceteña Ana Manjavacas en Dubái/ Foto cedida

Lo que más echa de menos de Albacete

Vivir lejos de Albacete tiene numerosos pros, pero también diversos contras, y es que estar a más de 5.000 kilómetros de casa hace aflorar añoranzas. Debido a la distancia con su tierra natal, una de las cosas que Ana Manjavacas asegura echar más de menos de Albacete es “la comida, aunque suene a tópico”.

Pero además, confesaba que también echa de menos el estilo de vida y es que “por las distancias aquí no existe la posibilidad de llamar a alguien y quedar en una terraza en cinco minutos para tomar algo”. Por el contrario, valora que “en Albacete esté todo a mano”, ya no solo en lo relativo a la distancia física, sino también “a los amigos y la familia”. Dubái “es una ciudad muy de coche”, manifestaba la albaceteña tras lo que aseguraba que “a veces echo de menos caminar por la calle, darme una vuelta y tomarme un café”. Se trata de un concepto que “no existe” en esta ciudad donde la vida social se organiza alrededor de grandes centros comerciales y existen grandes distancias.

Otro aspecto menos positivo de vivir en Dubái es “lo demandante que es esta ciudad”, subrayaba Ana Manjavacas quien compartía que “el lema del país es: ‘Seas león o seas gacela, más te vale correr cuando te levantes’”. Es decir, “es un sitio que merece mucho la pena, pero es también un lugar muy competitivo en el sentido de que tienes que ser siempre el mejor en todo”, poniendo como ejemplo que en Dubái “hablamos siempre en superlativo: lo más alto, lo más productivo lo más bonito… todo tiene que ser lo mejor”.

Se trata de algo que, por supuesto, se traslada al ámbito laboral y es que “vamos por objetivos”, detallaba. Al respecto, remarcaba esta albaceteña que “hay que trabajar muchísimo para estar aquí, pero es gratificante”, añadiendo que Dubái es ideal “para todas las personas que tengan mentalidad de emprendedor o quieran desarrollar ideas y crecer como persona”.

Por el momento, Ana Manjavacas no tiene planes de regresar a España en un corto periodo de tiempo, aunque no descarta la posibilidad de acercarse un poco más a su país en un futuro. “Soy súper joven y quizá cuando mis padres sean algo más mayores, me gustaría estar un poco más cerca de casa, pero nunca se sabe”, reflexionaba la albaceteña, asegurando que “Dubái siempre estará dentro de mi corazón porque esta siendo una etapa muy importante de mi vida”.

Sin dejarse deslumbrar por los destellos de Dubái

Dubái es sinónimo de lujo y brillo; destellos que no han deslumbrado a esta albaceteña quien pone relieve que en esta ciudad “también existe la clase media”. Y es que manifestaba que “entre todo esto muchas veces se nos olvida que también es un sitio en el que vive gente normal con sus vidas normales”. “He aprendido a no cegarme por el brillo, a llevar una vida normal aquí y a disfrutarlo”, confesaba Ana Manjavacas, asegurando que esta normalidad no está reñida con poder coincidir el día menos esperado con famosos o gente muy conocida en algún restaurante. De este modo, ponía en valor “esa parte más humana y del día a día” que también ofrece esta ciudad como disfrutar de planes sencillos junto a amigos.

“Dubái me ha cambiado la vida muchísimo y estoy súper agradecida por todo”, aseguraba Ana Manjavacas. Pero además, sostenía que “en España creo que se nos enseña a que hay que estudiar lo que tenga salidas o hacer lo que todo el mundo, que todo lo hacemos porque es lo que toca y no lo que verdaderamente elegimos”, sin embargo reflexionaba que “Dubái te enseña a que las salidas las buscas tú y que existen alternativas para seguir tus sueños o cumplir tus metas aunque no sea como esperabas originalmente”.

A miles de kilómetros de Albacete, Ana Manjavacas ha construido una vida alejada de los clichés, demostrando que el éxito no siempre va de lujo ni de atajos, sino de constancia, adaptación y trabajo diario. Desde un piso 36, con vistas al desierto y a una ciudad que nunca se detiene, esta joven albaceteña continúa persiguiendo sus metas con los pies en la tierra y la mirada puesta en el futuro, consciente de que cada paso dado fuera de casa la ha acercado un poco más a la persona y a la profesional que siempre quiso ser.

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Marta Lopez

Periodista natural de Albacete. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Murcia con más de 6 años de experiencia en medios de comunicación.
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