La casa de Albacete donde viven decenas de gnomos: el ejército mágico de Ana Romero

Las manos mágicas de Ana Romero han dado vida a la fantasía en Albacete

Los gnomos han invadido una casa de Albacete. En este caso, no hacen ruido ni travesuras, pero habitan cada rincón de la casa de Ana Romero entre ovillos, agujas y una paciencia infinita. Gnomos que nacen de las manos de una mujer que, puntada a puntada, va tejiendo estos pequeños seres fantásticos como si de un truco de magia se tratase. En este hogar albaceteño, la artesanía se mezcla con la imaginación, la creatividad, llenando de fantasía cada estancia de la casa haciendo de la acción de tejer un hechizo capaz de dar vida a un ejército que bien podría parecer estar recién salido de un cuento.

Pero lo de Ana no es magia, es talento y una paciencia infinita que guarda entre sus manos entrelazando fantasía con cada una de sus puntadas. Lo cierto es que Ana comenzó tejiendo estos seres diminutos inspirándose en personas que están a su alrededor. Así, en la actualidad en su casa habitan cerca de 30 de ellos, tomando por completo cada estancia de su hogar. Eso sí, Ana ha dado vida a muchos más gnomos que han viajado hasta otros hogares. Además, su afición no queda ahí, ya que Romero también tiene alma de poetisa y crea una historia para cada uno de estos pequeños.

Floriane, la Guardiana de las Melodías Secretas / Foto: Cedida Ana Romero

“Me encanta la costura y las manualidades; llevo muchos años dedicándome a coser”, señala, y manifiesta que “ahora me dedico más a ello que tengo más tiempo, ya que me ha gustado desde niña”. Y es que los gnomos han estado presentes de alguna manera en la niñez de Ana Romero, por lo que siente cierta fascinación por estos pequeños seres fantásticos. 

Entre ovillos y hechizos: Ana Romero, la madre de los gnomos de Albacete

“Descubrí a través de las redes sociales a unas chicas rusas que hacen verdaderas maravillas, y empecé a investigar sobre el tema”, manifiesta, y señala que “los gnomos me han apasionado siempre, me han gustado mucho y fijándome en estas chicas aprendí”. Así, y “reciclando lo que tenía por casa”, Ana ha dado vida a un ejército de gnomos.

Rosendo, el guardián de los abrazos sinceros / Foto: Cedida Ana Romero

“Cada gnomo que coso lo hago pensando en una persona”, asegura, y es que las personas de su alrededor sirven de inspiración para dar vida a estas fantásticas criaturas. Así, recuerda que “el primero lo hice porque mi marido presentaba su libro, así que decidí hacer un gnomo con su libro, leyendo”. Además, cada gnomo tiene su personalidad, los hay divertidos y cariñosos, y por supuesto, también lectores.

Silvan, guardián de las historias tranquilas / Foto: Cedida Ana Romero

Una casa habitada por gnomos en Albacete… puntada a puntada

Actualmente, Ana cuenta con una treintena de gnomos ya que recientemente ha llevado a cabo una exposición. Y ahora, estos seres diminutos viajarán a distintos hogares de Albacete. “Los voy a regalar”, asegura. Eso sí, aunque actualmente cuente con cerca de 30, Ana ha confeccionado más del doble, aunque ya han cogido vuelo a un nuevo hogar.

Y es que cuando la hija de Ana voló del nido, su habitación la invadieron, de alguna manera, los gnomos. “Monté un pequeño taller, se quedó el nido vacío y pasó a ser el lugar de las creaciones”. Así que cuando su hija se marchó, los gnomos regresaron. 

Baltor, Gnomo de la alegría compartida / Foto: Cedida Ana Romero

Como próximo proyecto ‘gnomero’, Ana tiene previsto recrear profesiones, aunque encontrar accesorios, como fonendos para el gnomo-médico, puede resultar complicado. Por el momento, la de Albacete continúa guardando telas y botones a los que da una segunda (y fantástica) vida, para hacer esos complementos que lucen los gnomos. Una segunda oportunidad que nace casi de cualquier cosa como un pantalón vaquero o botones que se caen de las camisas. De este modo, algunas de estas prendas terminan convirtiéndose en prendas de gnomo de forma casi mágica, gracias al talento de Romero.

Ana Romero y sus gnomos / Foto: Cedida Ana Romero

Y así, entre botones perdidos y ovillos mágicos, Ana Romero sigue tejiendo algo más que gnomos, ya que hace magia con sus manos y mantiene viva esa chispa de fantasía que a veces se pierde con los años. Así, cada puntada, además de magia, contiene cariño y pasión por una afición que ha dado vida a un ejército de pequeñas criaturas. Así, mientras existan manos mágicas como las de Ana y mentes con su imaginación, siempre habrá gnomos que nos recuerden que la magia, en cierto modo, también existe, ya que hay magia en esa transformación que Ana teje puntada a puntada.

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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