Con su partido de este sábado en San Sebastián, el Albacete Balompié ha dado por cerrada la primera vuelta del campeonato y los números hablan por sí solos: o en la segunda mitad de la liga hace más puntos que en la primera, o el Alba dará con sus huesos en Primera RFEF. Para salvarse, la historia y la estadística dicen que hacen falta 50 puntos, y a día de hoy, con la mitad de los partidos ya jugados, el Albacete no llega a los 25. Así las cosas, el resumen es claro si el Albacete fuera un estudiante: el equipo no llega al cinco y por tanto el suspenso es evidente.
Tras 21 partidos disputados el Albacete suma 24 puntos y, por tanto, no tiene la mitad de los que necesitaría para salvarse allá por el mes de mayo cuando se dispute la jornada 42 de la Liga Hypermotion. Por ello y con un punto menos en su haber que esos 25 que a día de hoy le darían el 5 raspado si fuera un colegial, el equipo de Alberto González suspende tras la disputa de la primera vuelta.
Ser un coladero en defensa y no marcarle un gol al arcoíris no termina saliendo gratis en la competición, y esos son los dos mayores males de los que ha adolecido el conjunto que dirige desde el banquillo un Alberto González muy cuestionado por lo aburrido de sus planteamientos y sobre cuya cabeza, comienza a pender cada día con más fuerza la espada de Damocles si no endereza el rumbo más pronto que tarde.
No toda la culpa es del entrenador del Albacete
Pero ojo, que toda la culpa no es de Alberto, porque al entrenador malagueño se le pueden criticar muchas cosas, pero que sus pupilos hayan estrellado 18 balones en los palos no es culpa suya, es de unos jugadores que en muchas ocasiones tienen más pájaros en la cabeza que mentalidad ganadora y ambición deportiva.
Tampoco tiene la culpa Alberto de que errores flagrantes en defensa le hayan costado al equipo puntos a gogó por haber tenido el malagueño que alinear a zagueros que ni están ni se les espera, y que están mostrando un nivel deportivo más propio de exfutbolistas o futbolistas amateurs que de jugadores profesionales. Pero claro, si llegado el momento no tienes a otro, pues tendrás que ponerlo por ínfimo que sea su nivel antes que salir a jugar con 10 hombres. Y aquí es donde emerge con fuerza la figura de Toché, el Director Deportivo de la entidad; ‘Moneyball’…
Y es que, la plantilla está descompensada, está mal confeccionada, se ha confiado en jugadores que no tienen nivel para jugar en Segunda División, se ha confiado la labor del gol a un delantero que estaba defenestrado como Escriche, a otro que está más tiempo lisiado que sano como Higinio, y a otro que dice que fue el pichichi de la Liga Griega, pero que cuando lo ves sobre el verde parece más un pollo sin cabeza que un futbolista.
Las lesiones, otro lastre en el Albacete
Por si fuera poco, a Toché le gustan las plantillas cortas, y eso teniendo a Juanjo Rico al frente de la preparación física hace que el día menos pensado tendrá que jugar de mediocentro el socio 3.257, que tendrá que dejar su abono de preferencia para bajarse al verde y enfundarse la elástica del murciélago.
Pero es que además, viéndose estas carencias desde que el primer día el equipo empató en Almería en la primera jornada de liga, llevamos ya casi dos semanas de mercado de invierno y ‘Moneyball’ ha sido incapaz de traer a ningún jugador para que se vaya acoplando cuanto antes a los que serán sus nuevos compañeros y empiece a recortar plazos desde el momento cero para su debut.
Y ahora llega el momento de la directiva, esa que ingresó más de 5 millones de euros por Kofane y no se gasta una perra en traer jugadores contrastados. Esa que ha cabreado enormemente a los socios de cara al partido del Real Madrid en Copa del Rey escudándose en másteres en ticketing, esa que de cara a la galería habla mucho de la afición del Albacete pero que a la hora de la verdad…
Con 21 partidos todavía por delante y con menos de la mitad de puntos a día de hoy en su casillero de los que hacen falta para salvarse en mayo, el Albacete Balompié debe hacer una segunda vuelta mejor que la primera o dará con sus huesos en el fútbol de barro. Por mucho que diga Toché que los blancos aspiran a estar arriba. De momento, no lo parece. Y el movimiento se demuestra andando; y fichando.


