La fiebre por la Copa del Rey ha estallado en Albacete y el Carlos Belmonte se ha convertido, desde primera hora, en el epicentro de una jornada marcada por la ilusión… y por la prisa. Apenas dos horas y media después de abrir las taquillas, el club ha comunicado la noticia que muchos temían: las entradas para público general están agotadas para el duelo entre el Albacete Balompié y el Real Madrid. Sólo quedan ya las que están a disposición de los abonados.
La jornada había arrancado con imágenes poco habituales incluso para un partido grande. Desde las 20:00 horas de ayer, miércoles 7 de enero, comenzaron a formarse larguísimas colas alrededor de las taquillas del Belmonte, con aficionados que decidieron adelantarse a la venta presencial —prevista para las 10:00 horas de este jueves— y convertir la espera en un acto de fidelidad. Mantas, termos, bufandas y conversaciones al abrigo del escudo dejaron una estampa inequívoca: Albacete quería su sitio en una noche que ya se siente histórica.
Solo abonados desde las 12:30 y hasta el lunes
Tras agotarse el cupo de entradas destinado a no abonados, el club ha establecido un nuevo marco de venta: desde las 12:30 horas de hoy jueves, 8 de enero, y hasta el lunes 12 a las 08:00 horas, solo los abonados del Albacete Balompié podrán adquirir localidades.
A partir de ese momento —lunes 12 a las 08:00—, las entradas que no hayan sido compradas por los socios se liberarán y se pondrán de nuevo a la venta para el público general.
El Belmonte, escenario de una vigilia por un sueño
En los alrededores del estadio, el ambiente ha sido de expectación constante. La cola, que empezó a crecer ya la noche anterior, se convirtió en una especie de vigilia colectiva: padres e hijos, cuadrillas de amigos, abonados veteranos y jóvenes que han aprendido a querer al Alba en casa, a base de relatos y domingos de fútbol. No era solo comprar una entrada: era asegurarse un lugar para vivir juntos un partido que muchos sienten como premio a años de fidelidad. Y eso que Skyline ha puesto unos precios para abonados que han desatado la indignación.
Y es precisamente ese vínculo emocional —el que no entiende de horarios ni de frío— el que explica la escena. En Albacete, el Alba no se sigue: se acompaña. Se hereda. Se comparte. Se defiende. Y cuando el calendario coloca enfrente a un gigante como el Real Madrid, la ciudad responde como lo hace con lo suyo: cerrando filas alrededor del escudo.
Lo que viene: un nuevo turno para quienes se quedaron fuera
Con el cupo general agotado en apenas unas horas, la mirada se traslada ahora a la ventana exclusiva para abonados y al posterior proceso de liberación. Para quienes no lograron entrada en la primera oleada, el lunes 12 a las 08:00 queda señalado como el siguiente momento clave: será entonces cuando se conozca cuántas localidades quedan disponibles y si la esperanza tiene, de nuevo, una rendija por la que colarse.
Mientras tanto, en la memoria de esta jornada ya queda una imagen: la de una ciudad haciendo cola por su equipo. Porque, más allá del rival, lo que se ha visto en el Belmonte es una demostración de algo que no se compra en taquilla: el amor a unos colores que pasan de generación en generación y que, en Albacete, se llaman Albacete Balompié. Unos colores que la afición siente en lo más profundo de su corazón, aunque a Skyline y los Kabchi, el color que más les guste sea el del dinero.



