La madrugada de este jueves en Albacete ha sido larga, gélida y, para muchos, inolvidable. Mientras la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) registraba una temperatura mínima de casi -2 ºC, decenas de aficionados del Albacete Balompié pasaban la noche a la intemperie, frente a las taquillas del Carlos Belmonte, con el único objetivo de conseguir una entrada para el histórico duelo ante el Real Madrid en los octavos de final de la Copa del Rey.
La venta física no comenzaba hasta las 10:00 horas de este jueves, pero el «partido» empezó mucho antes. Desde la tarde-noche del miércoles 7 de enero, cuando se conocieron los detalles de la venta, los primeros aficionados comenzaron a concentrarse. Lo que iba a ser una espera se convirtió en vigilia. Mantas, sacos de dormir, termos de café caliente, guantes y ropa térmica fueron aliados imprescindibles para resistir una noche en la que el frío apretó con fuerza.
Increíble expectación
¿Por qué soportar esas temperaturas? La respuesta se repetía una y otra vez entre quienes guardaban cola. «Porque no es un partido cualquiera». Han pasado casi 20 años desde el último enfrentamiento entre el Albacete Balompié y el Real Madrid, disputado en 2005, y la oportunidad de volver a ver al conjunto blanco en la ciudad ha despertado una expectación pocas veces vista.
Algunos aficionados aseguraban haber pasado toda la noche frente a las taquillas para no perder su sitio; otros llegaban de madrugada o a primera hora desde distintos puntos de la provincia e incluso desde comunidades limítrofes. Nadie quería dejar nada al azar. El frío, aunque intenso, era secundario frente a la magnitud de la cita.
Una cita «histórica»
La imagen de la ilusión tenía nombres propios. Pilar e Isabel, las primeras en colocarse tras conocerse el sistema de venta, lo resumían con sencillez: «Estamos ante una cita histórica». En sus palabras había algo más profundo que la simple compra de una entrada. Una forma de entender el fútbol como herencia, como sentimiento compartido y como vínculo con la ciudad.
La expectación no se limitó a las taquillas. En el plano digital, la demanda fue igualmente masiva. Durante la noche del miércoles, más de 2.000 personas aguardaban en cola virtual para optar a una de las 5.398 localidades que el club puso a la venta para el público general, correspondientes a los asientos no cubiertos por abonos.
Así, mientras el termómetro marcaba bajo cero y la AEMET confirmaba una de las noches más frías del invierno, Albacete volvió a demostrar que hay pasiones que no entienden de grados ni de comodidad. Porque cuando el Alba se cruza con el Real Madrid, el frío se soporta y la ilusión lo calienta todo.


