La calle de Albacete que tiene dos nombres y una bicicleta en el tejado: casi nadie la conoce

Un curioso rincón de la ciudad que sorprende con dos placas distintas

En Albacete hay una calle que, al menos a simple vista, parece no tener del todo claro cómo quiere llamarse. O quizá sí, pero alguien decidió añadirle un apodo. El caso es que muy cerca de Carrefour, justo enfrente del colegio CEDES, una esquina sorprende a quien levanta la vista. Una bicicleta antigua, colgada sobre el tejado de una vivienda, iluminada estos días con luces de Navidad, preside dos placas distintas. En una se lee Calle Rosa Parks. En la otra, justo al lado, Calle la Bicicleta.

La bicicleta no es un adorno navideño puntual. Permanece ahí todo el año, como una especie de escultura improvisada, un guiño vecinal o quizá la huella de una historia que se ha ido transmitiendo sin acta oficial. En diciembre brilla más, envuelta en luces de colores, pero el resto del calendario sigue colgada, ajena al tráfico y a las prisas, como si vigilara la calle desde las alturas.

La pregunta es inevitable: ¿tiene esta calle dos nombres? ¿Se trata de un cambio de denominación que convive con el recuerdo del anterior? ¿Es una iniciativa vecinal, una broma convertida en tradición o un gesto simbólico que ha terminado formando parte del paisaje urbano? De momento, no hay una respuesta clara. Y precisamente ahí está la curiosidad.

¿Quién fue Rosa Parks?

Oficialmente, la calle se llama Rosa Parks. Y no es un nombre cualquiera. Rosa Louise McCauley Parks (1913) fue una activista afroamericana y una de las figuras más importantes del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. El 1 de diciembre de 1955, en Montgomery (Alabama), se negó a ceder su asiento a un hombre blanco en un autobús, incumpliendo las leyes de segregación racial vigentes. Fue detenida, y aquel gesto se convirtió en la chispa que encendió un movimiento histórico.

Por ese acto, Rosa Parks es reconocida como ‘la primera dama de los derechos civiles’, aunque no fue un caso aislado. Antes que ella, Claudette Colvin, Irene Morgan o Ida B. Wells ya habían desafiado la segregación. Aun así, su nombre quedó ligado para siempre a la resistencia pacífica y a la lucha por la igualdad. Que una calle de Albacete lleve su nombre es, en sí mismo, un homenaje cargado de significado.

Calle la Bicicleta 

Lo que desconcierta es el cartel contiguo: Calle la Bicicleta. Sin escudo oficial, sin numeración visible, pero con una contundencia que no deja indiferente. Y con una bicicleta real como argumento irrefutable. No parece una placa improvisada de ayer, ya que está colocada, visible e integrada en la esquina como si llevara años ahí.

En una ciudad donde muchas veces pasamos de largo sin mirar arriba, esta esquina obliga a detenerse. A leer dos veces. A pensar que los nombres de las calles no siempre cuentan toda la historia, y que a veces los barrios escriben la suya propia.

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María López

Nacida en Albacete (1996). Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
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