Un equipo de neuroquímica de Ciudad Real investiga cómo extractos de lúpulo cultivado en Castilla-La Mancha podrían modular receptores celulares vinculados a procesos de neurodegeneración, con el objetivo de identificar biomarcadores tempranos y diseñar estrategias preventivas basadas en antioxidantes naturales.
Así las cosas, el lúpulo, una de las materias primas esenciales en la elaboración de cerveza por su aporte de amargor y aroma, podría tener un papel relevante más allá de la industria alimentaria. Neurocientíficos de Castilla-La Mancha trabajan para determinar si compuestos presentes en esta planta —en especial algunos antioxidantes— pueden contribuir a la prevención y al diagnóstico precoz de la enfermedad de alzhéimer, una de las patologías neurodegenerativas más prevalentes y complejas.
La directora de la Agencia de Investigación e Innovación de Castilla-La Mancha, Charo Serrano, ha visitado recientemente en la Facultad de Ciencias y Tecnologías Químicas de Ciudad Real el proyecto ‘Prevención por antioxidantes naturales y diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzhéimer a través de los receptores de adenosina’, una línea de trabajo que combina investigación biomédica y transferencia de conocimiento con potencial impacto sanitario y económico.
El proyecto está liderado por Mairena Martín López, investigadora principal del Grupo de Neuroquímica de Ciudad Real (GNCR), y cuenta con financiación de la convocatoria 2023 de Ayudas para la realización de proyectos de investigación científica y transferencia tecnológica, en el ámbito de Ciencias de la Salud.
Durante la visita, Serrano subrayó la aportación de esta iniciativa al avance científico regional y enmarcó el proyecto en la estrategia autonómica de impulso a la I+D, recordando que, gracias al compromiso del Gobierno regional con la investigación, “la Comunidad Autónoma es hoy más próspera, equitativa y productiva”.
Biomarcadores antes de los síntomas: el reto de anticiparse a la enfermedad
Uno de los grandes desafíos del alzhéimer es que los cambios biológicos asociados a la enfermedad pueden comenzar años antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos. Por ello, detectar señales tempranas —biomarcadores— se considera clave para mejorar el abordaje: permitiría identificar perfiles de riesgo, seguir la evolución de la patología y, en el futuro, orientar intervenciones preventivas con mayor precisión.
En ese contexto, el objetivo central del proyecto es identificar posibles biomarcadores de diagnóstico precoz y diseñar estrategias preventivas basadas en la presencia y funcionalidad de los receptores de adenosina en dos ámbitos celulares especialmente relevantes: la mitocondria —estructura responsable de funciones energéticas y de control del estrés oxidativo— y los exosomas, pequeñas vesículas liberadas por las células que transportan moléculas y pueden reflejar procesos biológicos en marcha, con interés creciente como fuente de marcadores detectables.

Receptores de adenosina y antioxidantes: una vía de investigación emergente
Los receptores de adenosina actúan como “interruptores” bioquímicos que regulan múltiples procesos en el sistema nervioso. El equipo de Ciudad Real analiza su comportamiento en condiciones relacionadas con la neurodegeneración, prestando atención a su relación con mecanismos asociados a la muerte neuronal, uno de los procesos implicados en el deterioro cognitivo.
A la vez, la investigación evalúa si ciertos compuestos antioxidantes pueden modular estas rutas. Entre ellos, destacan:
- Extractos de lúpulo procedentes de variedades cultivadas en Castilla-La Mancha, en una línea que incorpora producción local y trazabilidad agraria.
- Moléculas antioxidantes como el resveratrol y el xanthohumol, este último especialmente relevante por encontrarse de forma natural en el lúpulo y por el interés científico que despierta en estudios experimentales por su potencial bioactividad.
Esta parte del trabajo se realiza en colaboración con la empresa ALEHOPS, un enfoque que refuerza el componente de transferencia y la conexión entre investigación pública y tejido productivo.
Ciencia con impacto: salud pública y sector agroalimentario
Además de ampliar el conocimiento sobre los mecanismos implicados en la enfermedad, los investigadores subrayan que los resultados podrían tener aplicaciones directas en el ámbito de la salud, al abrir nuevas vías para la detección temprana y para enfoques preventivos basados en compuestos naturales.
El proyecto también se presenta como una oportunidad para el sector agroalimentario regional, al explorar el valor añadido del lúpulo cultivado en la comunidad autónoma y su posible proyección hacia aplicaciones vinculadas a la investigación biomédica, siempre dentro del rigor que exige la validación científica.
En la visita institucional participaron, junto a Charo Serrano, la investigadora principal Mairena Martín López, el investigador David Agustín León Navarro y el decano de la Facultad de Ciencias y Tecnologías Químicas, Manuel Andrés Rodrigo.
Precaución científica: potencial, no promesa inmediata
Los responsables del proyecto insisten en mantener una aproximación prudente: se trata de investigación orientada a comprender mecanismos biológicos y evaluar candidatos con potencial, no de un tratamiento disponible a corto plazo. Aun así, el enfoque —centrado en biomarcadores y prevención— responde a una prioridad creciente en neurociencia: avanzar hacia diagnósticos más tempranos y estrategias que puedan retrasar o mitigar la progresión de la enfermedad.
Mientras tanto, en los laboratorios de Ciudad Real, el lúpulo —hasta ahora ligado sobre todo a la cultura cervecera— se examina con una mirada distinta: la de una planta que podría ayudar a iluminar, desde la bioquímica, una de las enfermedades más desafiantes de nuestro tiempo.


