Albacete despide hoy, 5 de enero de 2026, a uno de sus policías de referencia. Daniel González, agente de la Policía Local de Albacete.
A partir de hoy, González cuelga el uniforme de manera profesional para iniciar una nueva etapa: la de la jubilación. Lo hace tras una trayectoria marcada por la vocación, la constancia y una forma de entender el servicio público que deja huella dentro y fuera del cuerpo.
A lo largo de los años, González ha sido uno de esos agentes que han convertido la palabra “seguridad” en un compromiso real, sostenido en el tiempo y en la calle. La Policía Local no es solo presencia: es prevención, mediación, respuesta inmediata y acompañamiento al ciudadano en momentos difíciles. En ese terreno, donde cada jornada implica incertidumbre, Daniel ha ejercido con el rigor de quien conoce la responsabilidad del cargo y con la humanidad de quien no olvida que, detrás de cada intervención, siempre hay personas.
Sus compañeros destacan de él una cualidad especialmente valiosa en un trabajo donde a menudo se exige firmeza: la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Quienes compartieron patrulla, turnos y guardias con Daniel coinciden en que su desempeño ha sido el de un agente de los que construyen equipo, generan confianza y transmiten oficio. De los que no necesitan alzar la voz para hacerse respetar, porque su autoridad nace del ejemplo.
Un agente de la Policía Local de Albacete con mayúsculas
La despedida, sin embargo, no se ha quedado únicamente en el ámbito interno. En redes sociales, sus compañeros han querido dedicarle un mensaje que resume, con sinceridad y orgullo, el afecto y el reconocimiento acumulados: «Hoy despedimos a Daniel González. Compañero, trabajador y POLICIA LOCAL con mayúsculas. De los que enseñan con hechos, vocación y ejemplo. Siempre serás un gran Policía Local. Aquí tienes una familia. Gracias por tanto».
El texto, compartido y comentado por quienes le conocen, refleja algo más que una jubilación: habla de pertenencia, de compañerismo y de la dimensión humana que sostiene a los cuerpos de seguridad más allá de los uniformes. Porque el uniforme se cuelga, sí, pero la manera de servir, la ética del trabajo diario y la actitud ante el riesgo quedan en la memoria de la ciudad y en la de los compañeros.
Hoy, Daniel González se despide profesionalmente de la Policía Local de Albacete, pero no se marcha del todo. Se va un agente; permanece un ejemplo. Y en esa frontera entre el deber y la vocación —donde cada día puede exigir poner en riesgo la propia seguridad para proteger la de los demás—, Albacete reconoce a uno de los suyos.
Desde este 5 de enero, comienza para él una etapa distinta, merecida, lejos de la urgencia del aviso y del peso del servicio. Con la tranquilidad de quien sabe que ha cumplido. Y con el respeto de una ciudad y de un cuerpo que hoy le dicen, con gratitud: gracias por tanto, Daniel.



