LA REVOLERA | Cuando vender logros acaba produciendo rechazo

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

Comenzamos año con los mejores deseos, también por coherencia con todo lo que venimos expresando en los últimos días. Menos mal que, con uvas del tamaño justo y de buen sabor –como las de Ángel de “Los Pelusos”–, el paso de un año a otro se supera con facilidad. 

No es una tarea sencilla en una sociedad tan polarizada y, en ocasiones, tan sectaria; una sociedad atravesada por la mentira y la manipulación –informativa, por supuesto–, y en la que los numerosos casos de corrupción, lamentablemente, están a la vista de todos.

Será un año interesante en muchos sentidos, con aspectos negativos, algunos positivos y otros neutros. Las dificultades, en cualquier caso, continuarán. Todo el mundo habla del problema de la vivienda, pero pocos pasos efectivos se dan para afrontarlo. Estamos en época de descanso y de celebraciones, sí, pero cuando se reconoce que nos encontramos ante un problema tan acuciante, resulta inevitable echar en falta que quien debe liderar la acción –el Ministerio de la Vivienda y su titular– interrumpa el descanso y se ponga a trabajar. Puede parecer exagerado, pero creo que no lo es: las declaraciones grandilocuentes sirven de poco cuando no van acompañadas de hechos. 

Al parecer, según me han contado, el presidente de los empresarios albaceteños en la SER venía a decir recientemente –no de forma literal– que un exceso de regulación o intervencionismo no conduce a ningún avance y que, llevado al extremo, solo sirve para acercamos a modelos ya fallidos o a lo que sucede en general en Venezuela. Además, apuntaba algunas claves que permitirían empezar a hablar de soluciones. Es verdad que tendrían que pasar al menos tres años para ver la realidad. Faltan grúas en la ciudad y quizá en toda España y eso significa que no se ha avanzado nada. Parece ser que un número talismán, simbólico, como el 80, referido al volumen de grúas y, por tanto, de obras, en marcha, como un indicador mínimo para empezar a intuir que un problema grave podría dejar de encabezar la lista de urgencias.

Hasta ahora, la programación de la Navidad en Albacete va viento en popa. Muchísima gente en todos los espacios, también en torno a las luces navideñas, que por mucho que se intente filtrar o remarcar el coste que han tenido, no consiguen desmerecer una apuesta que ha sido aceptada de buen grado por la ciudadanía. 

No me importa reconocer que, también en la anterior etapa con gobierno socialista, las luces gustaron –y mucho–; ahora, con gobierno del PP, han gustado aún más, porque lo que vemos es objetivamente mejor y, lógicamente, cabe suponer que también haya sido más caro. 

Políticamente nadie lo discute, pero quizá en busca de algún ruido se pasan –o se filtran– unas cuentas que, en realidad son públicas, con la intención de enredar un poco.  No parece el camino más acertado para la oposición. 

Alguna cuestión más tampoco ha ido por el cauce adecuado, pero, como estamos en tiempos de buenos deseos, esperaremos a que el año se encauce dentro de los parámetros de la normalidad y hayamos dejado atrás el periodo navideño. 

Faltan los Reyes, pero hasta ahora, la valoración es muy alta para todos. ¿No sería bonito que la oposición felicitase al equipo de gobierno y a la ciudadanía por lo bien que se está desarrollando la Navidad? Creo que ganaríamos todos y la política también.

Claro que quizá me esté viniendo arriba con los buenos deseos propios de estas fechas.

Otro deseo podría ser dejar de insistir en lo buenos que son nuestros gobernantes, el Gobierno de España, por el incremento de las pensiones. Es cierto que se está cumpliendo la actualización conforme al IPC, tal y como establece la ley, que supongo fue aprobada con el apoyo de la mayoría de los partidos. Cumplir la ley es lo mínimo que cabe exigir a un gobierno o a cualquier administración.  

También es verdad que todo el mundo pone en valor sus logros y que eso entra dentro de lo legitimo. Sin embargo, en el momento actual, con la situación que estamos viviendo en muchos ámbitos, no parece necesario insistir ni recordar constantemente este asunto.

Con una reforma profunda de la Administración cada vez más urgente, con un número de ministerios que muchos consideran excesivo, una estructura administrativa pesada y miles de asesores, resulta paradójico que el discurso público oscile siempre en el supuesto problema de pagar las pensiones en el futuro y la autocomplacencia por haberlas subido. 

El otro día lo sufrió la senadora del PSOE por Albacete, Amparo Torres: bastaba con leer los comentarios a las noticias de cualquier medio en el que se informaba de “la celebración del escudo social de Sánchez que beneficia a 120.000 albaceteños”.  Tanto manoseo de un derecho adquirido resulta contraproducente. Miles de personas se encuentran en el umbral de la pobreza, tienes dificultades para llenar la cesta de la compra, y afrontan precios desorbitados de la luz, el agua o el gas. En este contexto tener que escuchar de manera reiterada la “venta” de lo bien que se gestionan las pensiones acaba produciendo el efecto contrario al deseado,

A las pruebas me remito con lo ocurrido en Extremadura y con los que se prevé que suceda en Aragón, y así sucesivamente.  

Algunos dirán o pensarán que Feijóo lo haría peor, y que Abascal también. Sin embargo, el recurso constante a la amenaza de la derecha o la extrema derecha, como se repite con tanta insistencia, empieza a perder eficacia y credibilidad.  

A partir de ahora es previsible que escuchemos con frecuencia una advertencia que recientemente anticipaba el profesor Antonio Baylos. Escribía: “el bloque conservador y autoritario es profundamente antisindical y ya hay suficientes datos que lo avalan”. Puede que así sea.

Lo que conviene tener en cuenta es que, cuando Abascal presenta ahora sus exigencias a la ganadora sin mayoría en Extremadura, señora Guardiola, entre ellas figura –entre otras– la eliminación de lo que considera gasto superfluo y, en concreto en Extremadura, la retirada de 2,1 millones de euros destinados a sindicatos y patronal. 

No entraré hoy, por no extenderme, en si es bueno o malo. Me limitaré a añadir que la independencia sindical, por ejemplo, pasaría por no recibir ni una perra chica de nadie, sino únicamente de sus afiliados. 

Dicho esto, y porque escucho a la gente y presto atención a lo que se comenta en la calle, lo cierto es que el mensaje de eliminar gastos considerados superfluos suena muy bien a muchos y es aplaudido con entusiasmo. 

Ya les digo yo que, si el denominado bloque conservador fuese tan antisindical como a veces se afirma, algunos convenios colectivos o determinadas exigencias incluidas en los pliegos de adjudicación de servicios no serían tan favorables para la clase trabajadora. 

Ya quisieran muchos colectivos tener convenios como el de la Diputación, o incluso el del Ayuntamiento y otros que podrían citarse.  No creo que en unos y otros el bloque conservador haya votado en contra. Pero el debate no ha terminado, ni mucho menos.

Tampoco sé el recorrido que tendrá la noticia que ha publicado el diario ABC sobre la vicepresidenta segunda, Yolanda Diaz. No es ni más ni menos que despidió el año en el hotel más lujoso de La Coruña. Al parecer estuvo acompañada de una amiga y degustaron un menú de alrededor 300 € más IVA. 

Sin entrar en disquisiciones sobre si esto es noticia o no, cada cual es libre de establecer dónde están los límites. Si el gasto se realizó con dinero propio, no hay motivo para objeciones: cada cual puede disponer de sus recursos como considere oportuno. 

“Los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo”.

Ángel Calamardo

X: @AFCalamardo

Mapfre

Ángel Calamardo

Ángel Calamardo Zapata, periodista, natural de Albacete. Comenzó su actividad periodística en Radio Albacete-SER como redactor. Posteriormente fue nombrado Jefe de Informativos. En Radio Extremadura de la cadena SER fue subdirector regional y jefe de programas durante un año. En 1989 fue nombrado director del Centro Territorial de TVE en Castilla-La Mancha. En 1991 y durante dos años se ocupó de la dirección de Radio Nacional de España en Albacete. En 1993 fue nombrado director de Antena 3 de radio, pasando posteriormente a desempeñar la dirección de Radio Albacete-SER y Localia Televisión. En febrero de 2010 fue nombrado Director Regional de la Cadena SER en Murcia. En mayo de 2012 se hizo cargo de la Dirección Regional de la SER en Castilla-La Mancha.
Botón volver arriba