VIDEO | Las hipnóticas imágenes sobre el cielo de Albacete al amanecer

Cuando los primeros rayos del sol rasgan el horizonte sobre Albacete, el cielo se tiñe de tonos ocres y dorados, como una acuarela antigua que despierta suavemente. Es en ese momento —justo al alba— cuando el parque renace: miles, decenas de miles de diminutas sombras alzan el vuelo, desprendiéndose de las ramas dormidas para abrirse paso hacia un nuevo día.

Ese ejército de alas pertenece al inconfundible Estornino pinto (Sturnus vulgaris), una especie gregaria, capaz de llenar de vida el aire con su danza colectiva.

El amanecer como escenario

El despertar del día sirve de telón perfecto: el cielo, teñido de ocres y dorados, contrasta con la silueta oscura y compacta de la bandada. Esa mezcla de luz tenue y plumaje iridiscente crea un espectáculo casi onírico. El leve murmullo de alas al moverse en conjunto y la silueta agitada de miles de estorninos recortándose contra la luz es una imagen capaz de estremecer.

Cada ave, individualmente discreta, se transforma en parte de una ola aérea pulsante, de un solo cuerpo que respira, gira, asciende y desaparece hacia el horizonte.

Un auténtico espectáculo del que disfrutan aquellos que viven junto al Parque Aberlardo Sánchez, como el autor de este vídeo, cuyo vivienda tiene estas vistas auténticamente privilegiadas.

¿Quiénes son estos estorninos?

El Estornino pinto mide entre 19 y 23 cm, con alas que alcanzan una envergadura de entre 37 y 42 cm. Su plumaje suele ser oscuro con reflejos metálicos —verde, púrpura o irisados—, y en invierno destaca por un moteado claro que le da una textura casi de terciopelo salpicado de luces.

Sus patas son cortas y fuertes, de tono rosado-rojizo, y su pico, puntiagudo, cambia de color con las estaciones: oscuro en invierno, amarillo en verano. En su juventud, sin embargo —y hasta su primer plumaje adulto—, sus tonos son más apagados, grisáceos o pardos.

Pero más allá de su aspecto, lo que realmente fascina es su comportamiento: aves altamente sociales que se agrupan en bandadas enormes, a menudo para dormir juntas en los árboles de parques urbanos como el de Abelardo Sánchez.

Un ballet colectivo: la murmuración

Cuando el alba los llama, los estorninos se lanzan al aire en una coreografía aérea conocida como “murmuración”: miles de aves moviéndose al unísono, cambiando forma, girando, ondulando como una sola entidad viva.

Su vuelo es rápido, directo, con alas cortas y puntiagudas. A veces parecen turbillones negros surcando el cielo; otras, nubes líquidas que cambian sin pausa su forma. La densidad de la bandada, la coordinación milimétrica y la sincronía de sus movimientos resultan casi hipnóticas.

Ese murmullo de alas, más allá del ruido, transmite algo ancestral —un instinto colectivo—, un recordatorio de que la naturaleza aún puede sobreponerse al concreto, incluso en pleno corazón urbano.

Convivencia — belleza e incógnitas

La presencia de tantos estorninos en un parque céntrico como el de Abelardo Sánchez demuestra la sorprendente adaptabilidad de esta especie: aves acostumbradas a los campos y la naturaleza, que se naturales a la ciudad, a sus árboles centenarios, a sus ramas protectoras, a su silencio madrugador.

Para quienes los contemplan, es un regalo visual: un amanecer vivido en movimiento, un instante de poesía natural que transforma lo cotidiano en algo mágico. Pero también plantea preguntas sobre la convivencia entre fauna y ciudad, sobre respeto, armonía y adaptación.

Así, cada amanecer en el Parque Abelardo Sánchez se convierte en una ecuación perfecta de luz, aire, alas y vida. Si pasas por allí con los primeros albores del día, abre bien los ojos: quizá tengas la fortuna de presenciar esa danza aérea, un puente fugaz entre lo urbano y lo salvaje, entre el silencio y el murmullo de miles de alas.

Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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