A sus 27 años, Manuel Cuesta, nacido en Albacete, ha recorrido medio mundo en apenas una década. Desde que salió de casa con 17 años para estudiar Ingeniería Industrial en Valencia, su camino ha pasado por Madrid, Edimburgo, Turín, Washington, Houston y, ahora, Miami. Hoy trabaja en una empresa española del sector renovable que cotiza en bolsa y que desarrolla proyectos solares y de baterías a gran escala en Estados Unidos.
«Me dedico a originar proyectos solares y de almacenamiento. Analizo mercados, busco localizaciones y negocio con propietarios de terrenos. Después, otros compañeros se encargan de toda la permisología», explica a El Digital de Albacete. Su día a día profesional transcurre entre análisis técnicos, reuniones, llamadas y un ritmo de trabajo que define como «mucho más intenso y competitivo que en España».
Una carrera internacional
La decisión de salir de Albacete fue casi natural. «Sabía que mi carrera iba a estar fuera, primero de Albacete y luego de España. Por eso estudié un doble MBA internacional. Me dio exposición internacional y oportunidades en otros países». Y así llegó su primera gran puerta, una beca que incluía una visa de prácticas para Estados Unidos.
Después de esa experiencia inicial, su actual empresa gestionó su visado de trabajo, con el que hoy reside legalmente en Estados Unidos. «Estoy en una visa de residente de trabajo por cinco años», detalla.

¿Volverá a España?
A pesar de su éxito profesional, Manuel no descarta volver, pero no será pronto. Su razonamiento es claro: «La razón principal por la que me fui fue profesional, por ambición y por la mala situación salarial en España. Allí, con un buen currículum, las expectativas son bajas. Volver ahora sería renunciar a tres cuartas partes de mi salario».
La comparación es contundente. «Allí un ingeniero recién contratado gana unos 22.000 euros al año. Aquí, sin experiencia, puedes empezar con 70.000 euros. Y si eres bueno, puedes cobrar más de 100.000 euros e incluso llegar al cuarto de millón», señala.
Salarios altos y costes elevados
Aunque los salarios en Estados Unidos pueden ser muy superiores, Manuel recalca que el coste de vida -y especialmente el de Miami- también es mucho mayor. «Un estudio decente cerca de la oficina puede costarte más de 3.000 dólares al mes», dice. Aun así, considera que compensa. «La clave es el ahorro absoluto. En España, si ganas 30.000 euros, igual ahorras 180 euros al mes. Aquí, aunque los porcentajes sean parecidos, puedes ahorrar 600 o más».
En cuanto a impuestos, explica que el sistema funciona con un tramo federal común y luego impuestos estatales según la región. «Los federales creo que llegan a un 27 o 28 %. En España el problema es doble, salarios bajos y mucha presión fiscal», explica.
Los beneficios laborales también cambian por completo. «Lo normal aquí es tener 14 días de vacaciones al año, nada que ver con España», cuenta. Eso sí, las empresas incluyen seguros médicos, dentales, de vista, de vida y otros servicios que en Estados Unidos son esenciales. El ritmo de trabajo es quizá la mayor diferencia: «La gente trabaja más intensamente. Estados Unidos es muy competitivo. Adaptarme a esa exigencia fue lo más difícil».
Su día a día
Viviendo apenas un mes en Miami, Manuel ya ha comprobado que la ciudad se parece a España más que otras zonas del país. «Está lleno de latinos y españoles, el ambiente es más cercano. Mi día a día es parecido al de España. Cervezas después del trabajo, ver la NBA, jugar al golf o tenis, ir al gimnasio…».
A lo que no se acostumbra del todo es a la diferencia cultural más profunda del país. «Estados Unidos es enorme. Un texano y un neoyorquino no tienen nada que ver. En Europa somos distintos, pero compartimos una ideología y una ética parecida. Aquí no».
Lo que más echa de menos de España es, sin duda, «la gente, la familia, los amigos y la cultura». «Europa es más social. En España hacemos planes todos los días, aunque sea tomar un café. Aquí los americanos quedan una o dos veces por semana», recalca.
Su consejo para otros jóvenes
El albaceteño anima a quienes se lo planteen a dar el salto: «Si tienen ambición, que lo hagan. Eso sí, hay que venir mentalizado porque estás a 10.000 kilómetros de la gente que te quiere y al principio no conoces a nadie. Hay que ser abierto y aventurero». Y lanza un recordatorio importante: «En España hay muchas becas e instituciones que apoyan la internacionalización de jóvenes y casi nadie lo sabe. Que no dejen pasar esas oportunidades».
La historia de Manuel Cuesta refleja una realidad cada vez más habitual en España. Talento formado que encuentra en otros países el reconocimiento profesional que no logra en casa. Y aunque su corazón sigue en España, su presente y sus oportunidades hoy están en Miami.

