La Policía Local de Albacete ha detenido este fin de semana a un hombre de 31 años al que los agentes consideran el presunto autor de dos delitos. A pesar del peligro que suponía para él mismo y para todos los que se cruzaron con él, por fortuna no hay que lamentar daños personales.
La escena, ocurrida en plena mañana de domingo en la calle María Marín de Albacete, es de las que invitan, literalmente, a echarse las manos a la cabeza. Así las cosas y según informa la Policía Local de Albacete, un varón de 31 años fue detenido ayer domingo, 16 de noviembre, a las 09:44 horas, después de estrellar la furgoneta que conducía contra una farola y dar, además, una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro, nivel que se encuadra en el ámbito penal. A ello se sumó un elemento aún más grave: el conductor nunca había obtenido el permiso de conducir.
La Policía Local de Albacete, detalla lo sucedido
Según informan fuentes de la propia Policía Local de Albacete, el siniestro se produjo cuando la furgoneta impactó contra un elemento fijo de la vía —una farola— en la citada calle María Marín, en la capital albaceteña y casi en su confluencia con la peatonal Doctor Bonilla. Hasta el lugar acudieron dotaciones de la Policía Local de Albacete que, tras comprobar el estado del conductor, procedieron a practicarle las pruebas de alcoholemia.
El resultado fue concluyente y dio pie a una doble vía de investigación:
- Por un lado, diligencias por un presunto delito contra la seguridad vial por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas, al arrojar una tasa claramente positiva y catalogada como penal.
- Por otro, diligencias por carecer de permiso de conducir, puesto que el detenido no había obtenido nunca el carné.
La combinación de ambos factores —conducir sin haber pasado jamás por una autoescuela y hacerlo, además, con una tasa de alcohol tan elevada— convierte el suceso en un ejemplo extremo de irresponsabilidad al volante, un suceso para “echarse las manos a la cabeza”.

El alcohol y sus efectos: por qué multiplica el riesgo al volante
Más allá del caso concreto, la intervención policial en María Marín vuelve a poner sobre la mesa los efectos bien conocidos del alcohol en la conducción, incluso con cantidades menores a las registradas en este siniestro. Entre ellos, los especialistas destacan:
- Disminución de los reflejos y del tiempo de reacción: el conductor tarda más en frenar o en maniobrar ante un imprevisto, algo crítico en ciudad, donde peatones y otros vehículos aparecen de forma repentina.
- Alteración de la percepción y del cálculo de distancias y velocidades: se tiende a infravalorar la velocidad propia y a equivocarse al juzgar la separación con otros vehículos u obstáculos, como en este caso una farola.
- Exceso de confianza y falsa sensación de control: el alcohol reduce la autocrítica; muchos conductores creen “llevarse bien” con el vehículo cuando, en realidad, su capacidad está claramente mermada.
- Pérdida de coordinación motora: movimientos que requieren precisión —giro de volante, uso de pedales, cambios de marcha— se ejecutan de forma torpe o tardía.
- Fatiga y somnolencia: especialmente a primeras horas de la mañana, el alcohol puede acentuar el cansancio y provocar cabeceos o micro-sueños.
Cuando estos efectos se combinan con la falta total de formación vial —como sucede en quien nunca ha obtenido el carné—, el riesgo se dispara: este conductor de Albacete no solo lleva sus capacidades físicas y cognitivas alteradas, sino que, con la documentación en la mano, no puede acreditar de manera fehaciente que posee los conocimientos básicos sobre normas de circulación, señales, distancias de seguridad o maniobras de emergencia.

Diligencias en marcha en Albacete
Las dotaciones policiales que intervinieron en la calle María Marín de Albacete procedieron a la detención del varón de 31 años y a la instrucción de las diligencias oportunas por los presuntos dos delitos mencionados. La furgoneta quedó inmovilizada y se remitió el atestado a la autoridad judicial competente.
Mientras el caso sigue su curso, el episodio deja una nueva imagen de farola sesgada casi por la mitad y furgoneta dañada como recordatorio gráfico de lo que suponen determinadas conductas al volante. Un suceso que, por la suma de imprudencias —conducir sin carné y con una tasa de alcohol penal—, se ha convertido en otro ejemplo en Albacete de esos que, con toda razón, llevan a la ciudadanía a echarse las manos a la cabeza.


