LA REVOLERA | Un respiro de concordia en tiempos de ruido político

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

Imágenes de acuerdo, de consenso e incluso de concordia, algo poco habitual en los tiempos que corren, fueron las que se vivieron recientemente tanto en el Congreso de los Diputados como en el Teatro Circo. En la Cámara Baja, durante la sesión en la que se aprobó la toma en consideración del proyecto de ley orgánica del nuevo Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha; y en el Teatro Circo, con motivo del acto de celebración del 650 aniversario de la ciudad. 

Las medallas de oro, sin duda merecidas, se entregaron también a todos los alcaldes de la etapa democrática. Y aquí, como suele ocurrir, cada cual tiene su propia opinión. No todos los exalcaldes gozan del mismo prestigio, ni todos se ganaron el reconocimiento en la misma medida. Pero cuando un gobierno local –y un alcalde, que debe serlo de todos– impulsa una iniciativa así, lo lógico es que las distinciones se repartan sin exclusiones ni juicios de valor.

Cada ciudadano podría confeccionar su propia lista de méritos, y quizá alguna medalla habría encajado mejor en el cajón de los recuerdos. Pero no: se hizo bien. En los actos institucionales, la concordia debe imponerse a la crítica, por legítima que esta sea. Un alcalde, un presidente del Gobierno o un presidente autonómico gobiernan para quienes lo votaron y también para quienes no lo hicieron. Por eso, en ocasiones, conviene recordar que los distingos sobran. Me quedo con las ganas de mencionar al menos a dos exalcaldes, a los que hubiese dejado sin medalla, pero eso hoy no toca ni es procedente.

Fue, en definitiva, un gran acto. Variado, con intervenciones de distinto tono y calado, pero con un espíritu común: el de celebrar lo que nos une. Y, aunque cada cual valorará los detalles a su manera, diría que se logró el objetivo. Al final, todos –o casi todos– salieron satisfechos.

Hasta en la entrega de premios a la inclusión de AMIAB –en su XXVII edición– tuvieron buen ambiente, con amplia representación política, de todos los colores y acudió hasta la presidenta del Congreso de los Diputados.

En el Congreso de los Diputados habló un señor de Podemos, una señora de Sumar, y también intervinieron representantes de VOX, PSOE y del PP. Los de la izquierda de la izquierda van a lo suyo, con discursos dispares, siempre a la greña, y hasta para hablar del Estatuto de Castilla-La Mancha se les nota, a mil leguas, que siguen enfrascados en su guerra particular. 

Habló Page, también Núñez y ambos mostraron sintonía en torno al acuerdo alcanzado. Son los dos partidos mayoritarios y, por tanto, representan a más del 80 % de la ciudadanía –si no tengo mal el dato–. El diputado VOX que intervino dejó entrever, sin decirlo expresamente, que las encuestas deben irles muy bien y afirmó algo posible: que, si ellos gobiernan, ese Estatuto no verá la luz. De hecho, tuvo el gesto bastante displicente, de hacer añicos un documento en la tribuna de oradores, escenificando así su rechazo al pacto PSOEPP.

He visto publicada una encuesta en Castilla-La Mancha, centrada en las elecciones generales, según la cual el PP ganaría con claridad, con un VOX en fuerte ascenso. El PP obtendría 9 diputados en la Región –uno menos que en 2023–, mientras que el PSOE también perdería un escaño y quedaría con siete. El partido de Abascal pasaría de tres a cinco diputados. 

Hablamos, claro, de un sondeo; pero también les digo que ahora mismo es lo que se percibe en la calle. Me encuentro con mucha gente que votaría a VOX: algunos que en otra ocasión votaron al PSOE y, desde luego, muchos que siempre han votado al PP.  Es una realidad que cualquiera puede observar. El propio presidente Page, lo recordó el otro día, según he leído en algunos medios.

Y seguramente no les faltarán razones: son muchos los que no ven soluciones al problema de vivienda, a los índices de pobreza, a los salarios, a la corrupción, a la manipulación informativa ya que alcanza niveles nunca vistos, a los sindicatos de clase en silencio y a unos empresarios que, de vez en cuando, solo arremeten contra la vicepresidenta segunda de SUMAR

Se dan, en definitiva, todos los ingredientes de hastío para que muchos ciudadanos exploren otras opciones políticas. El otro día dijo Feijóo que su vicepresidencia de Gobierno se ocuparía de la vivienda y Abascal le replicó que no reparta ministerios todavía, recordándole quizá, que tendrá que contar con él.

El PSOE sabe movilizarse, en términos generales y lo está. No dan por perdido ningún balón y hacen bien. Si hay un Koldo, también hay un Montoro. Errejón más cerca del banquillo y así un lago etcétera.

Vendrían muy bien unas elecciones ante la situación del Parlamento con la perdida de mayorías, sin presupuestos, etc.

El Tribunal Supremo dirá lo que tenga que decir sobre el fiscal general del Estado. Pero resulta obsceno escuchar a algunos medios desgañitarse para salvar al fiscal general y, de paso, al Gobierno de España. Confiemos en la justicia. No seré yo quien afirme –porque no lo sé– si el fiscal es culpable o no. Lo que sí sé es que hubo una filtración, y que medios de la izquierda mediática de este país son los que se movieron dentro de ese cuadro de acción, porque a ellos acudieron –quien fuera– para atacar a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad Madrid, por ser su pareja el presunto defraudador. No había otro motivo. Fíjense bien, quiénes son los que han pasado por el Supremo

Hablan del jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad, pero esa no es la cuestión. Podrá mentir, podrá decir lo que quiera, podrá hacer el pino puente si quiere, pero aquí se está juzgado otra cosa. Al novio que lo juzguen, y si ha defraudado, que lo crujan como a cualquiera; pero revelar datos personales no es de recibo y eso –que yo sepa– es lo que se está juzgado.  Muy pronto conoceremos la sentencia. 

Y ya ni hablo de la tal Leire Díez, esa tipa a la que el propio PSOE debería haberle puesto una querella, como dijo Page. Solo he escuchado al líder regional criticarla.  ¿No hay nadie más, por ahí, a quien le duela perder elecciones por culpa de esta gentecilla?

Me pasan un fragmento de la 1 de TVEJavier Ruiz (el flamante fichaje estrella) da paso a Sara Santaolaya. Entre risas, en plena conexión, parece que llueve. Y entonces, la periodista empapada pero graciosilla, suelta: “Yo, cuando llueve, me quedo en mi puesto de trabajo; no me hago un Mazón…”. Y ahí lo tienen: la televisión pública convertida en tertulia de barra libre, con chascarrillos de sobremesa y más de un califa suelto –como el toledano– haciendo de las suyas. Así está el patio: vulgaridad con sonrisa y audiencia a golpe de chiste. 

Conviene matizar que no todos los medios públicos son iguales, ni mucho menos. He señalado en ocasiones que Castilla-La Mancha (lo público-CMM) se mantiene, en general, al margen de ese conglomerado de manipulación, confusión y sectarismo que a veces se atribuye a otros entornos mediáticos. Habrá que entrar en detalles, cuando corresponda, pero lo cierto es que existe un abismo entre su funcionamiento y el de algunos medios privados que se presentan como referentes de la izquierda. En realidad, ni representan una línea ideológica clara ni responden a criterios estrictamente periodísticos: con frecuencia se asemejan más a un mercado persa, donde el peso de la influencia recae en quien tiene la cartera más abultada, convertido así en el auténtico decisor. 

Después de todo esto, sinceramente, los dos partidos mayoritarios deberían entender por qué la gente busca otras opciones para depositar su voto. No busquen culpables: que cada cual haga su ejercicio de autocrítica. Los ciudadanos, al final, siempre aciertan. Y no me cansaré de repetirlo.

“La comprensión es una calle de doble sentido” (Eleanor Roosevelt)

Ángel Calamardo

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