El president valenciano, Carlos Mazón, trató de defender su gestión de la DANA del 29 de octubre de 2024 recurriendo a un ejemplo de Letur (Albacete) que no se sostiene: afirmó que allí se activó aviso rojo y se convocó un Cecopi al que no acudió el presidente castellanomanchego, Emiliano García-Page. Esa versión no es cierta. En Letur no hubo aviso rojo ni Cecopi: AEMET situó a la zona en aviso naranja y Castilla-La Mancha elevó el METEOCAM a emergencia, situación operativa 1, con Puesto de Mando Avanzado (PMA) y albergue para vecinos, tras la riada que atravesó el casco urbano.
La comparación de Mazón pretende tapar un vacío de liderazgo durante horas críticas de la emergencia en la Comunitat Valenciana, pero se le vuelve en contra: ni los avisos, ni los protocolos, ni el dispositivo en Letur coinciden con lo que él invoca para excusarse.

“No puede pisar” las zonas afectadas: protestas y barro en Paiporta
El desgaste del president es evidente en la calle. Paiporta, epicentro de la tragedia, vivió el 3 de noviembre de 2024 escenas de máxima tensión: insultos y lanzamiento de barro obligaron a acortar la visita institucional en la que participaban los Reyes, el presidente del Gobierno y Mazón. Desde entonces, cada intento de capitalizar políticamente el desastre se topa con protestas sostenidas y convocatorias que parten, precisamente, de Paiporta para exigir su dimisión.

Letur, la otra cara: cercanía y apoyo a Page
En Letur, por el contrario, García-Page ha sido recibido con aplausos y muestras de afecto en sus visitas para supervisar la reconstrucción. La localidad —donde también estuvieron los Reyes— ha expresado públicamente ese respaldo vecinal en diversas ocasiones, con mensajes de ánimo y reconocimiento por la presencia continuada y la coordinación con el Gobierno de España en ayudas y obras.

La estrategia de cargar contra otros presidentes autonómicos no tapa errores propios ni altera hechos verificables. Manipular el caso de Letur para blanquear decisiones en València es, además de cínico, una falta de respeto a los pueblos que aún reconstruyen sus vidas. Mientras Mazón evita la confrontación directa con las víctimas y huye de escenarios donde no controla la foto, Page ha preferido escuchar, volver y rendir cuentas. Esa diferencia se nota en la calle: barro de un lado; cariño del otro.



