Albacete vive del 7 al 17 de septiembre su diez días más especiales del año, pues la Feria es una de las mayores señas de identidad de la ciudad y se ha convertido en el evento más importante de la capital manchega, por ello, cada edición supera en afluencia a la anterior y cada vez son más millones de personas las que la visitan. Precisamente ahí, en esa masificación, sobre todo de turistas, es donde residen las críticas que este jueves ha elevado Ecologistas en Acción a la opinión pública.
De este modo, la organización Ecologistas en Acción Albacete ha expresado su preocupación por lo que considera una “masificación turística” en la Feria de la capital, advirtiendo de que este fenómeno genera “inconvenientes sociales relacionados con la calidad de vida” y provoca que parte de la población local “se sienta desplazada”.
En un comunicado, el colectivo muestra su “asombro” por los artículos difundidos tras la Feria de Albacete de 2024, en los que se destacaba el récord de asistencia acompañado de un récord en generación de residuos. Según la organización, asumir dos millones de kilos de basura apenas segregada, junto con el consumo de agua y energía de tres millones de visitantes en una ciudad de 180.000 habitantes y en un entorno “estepario, árido y de ecosistemas frágiles”, supone una presión ambiental “desmedida”.

Piden «poner límites» al crecimiento de la Feria de Albacete
Ecologistas en Acción defiende la necesidad de “poner límites” al crecimiento de la Feria para garantizar la seguridad y el bienestar de la ciudadanía. En este sentido, recuerdan que el Recinto Ferial tiene un aforo limitado y denuncian que durante los fines de semana se alcanzan niveles de saturación que obligan a controlar el acceso a los redondeles. También cuestionan el calificativo de Feria limpia: “A las seis de la mañana, montañas de vasos y desechos la inundan. Tener un ejército de limpieza 24 horas no es sostenible”, advierten, subrayando que parte de esos residuos permanecen en el entorno durante años.
La organización ecologista pide además revisar los aspectos económicos y sociales del evento, ya que, a su juicio, se imponen modelos basados en grandes carpas, consumo de alcohol y empleo precario, frente al modelo tradicional de productores artesanos y venta directa. Proponen evaluar el desarrollo de la Feria con indicadores más amplios que el número de visitantes o las toneladas de basura generadas.
Como medida positiva, valoran la instalación del espacio de hidratación con botijos y el jardín efímero, a los que califican como un “oasis público” y proponen extender como refugio contra el calor durante todo el año. En sus conclusiones, Ecologistas en Acción reclama abrir un debate ciudadano sobre el futuro de la Feria, para que siga siendo un lugar de encuentro y cultura “sin que el afán económico de algunos ponga en riesgo el medio ambiente, la convivencia y la propia esencia de la celebración”.

