La Feria de Albacete está a punto de comenzar y, como cada año, muchos albaceteños que viven fuera se reservan unos días de vacaciones para volver a sus orígenes. Entre ellos, nunca falta algún rostro conocido, y uno de los más fieles es Pedro Piqueras, que no ha dejado de acudir a la gran fiesta de su tierra natal ni siquiera en los años de más trabajo.
Ni la jubilación ni su apretada agenda, con presentaciones de su libro –Cuando ya nada es urgente– y conferencias por toda España, le han apartado de la Feria de Albacete, de Interés Turístico Internacional.
«No me he perdido ninguna, aunque a veces solo vaya un día. Antes iba los fines de semana, pero ya hay demasiada gente. Este año, seguramente iré entre semana para vivir la Feria como los albaceteños», cuenta a El Digital de Albacete.
Una feria «libre»
Para Piqueras, lo que hace única a la Feria de Albacete es su carácter abierto y popular. «Es una feria muy libre, en la que se puede ir a cualquier parte. Las casetas son públicas y no tienes que ser socio de ningún sitio para disfrutarla», señala.
En definitiva, «es muy bonita porque la gente es buena y porque apenas hay incidentes. No hay otra cosa igual», asegura.
Sobre los albaceteños, el periodista destaca su carácter acogedor: «Somos buenos en general y muy poco conflictivos. Muy de apoyar a quien haya que apoyar, y de vivir nuestra vida y dejar a la gente en paz. Y eso es muy honorable».
Así la disfruta él
¿Y cómo la disfruta él? Sin renunciar a nada. «Yo soy de pasar el día en la Feria. De ir por la mañana a tomar algo al recinto, comer a mediodía con los amigos y luego salir por ahí hasta la tantas de la noche», reconoce.
Por último, sobre la eterna discusión de si la Feria debería abarcar siempre dos fines de semana, lo tiene claro: «Si es un negocio para los feriantes y para la hostelería albaceteña, a mí me parece bien. Si la gente tiene capacidad de aguante…», bromea.
A sus 70 años, Pedro Piqueras sigue fiel a su tierra y a su Feria. Convencido de que no existe celebración igual, el periodista la resume con entusiasmo: «Es maravillosa».


