Guía práctica para vestirse de manchego en la Feria de Albacete como manda la tradición

De la mano de la Abuela Santa Ana analizamos capa a capa la indumentaria manchega

Con la Feria de Albacete a la vuelta de la esquina, llega ese momento en el que los vecinos de Albacete sacan sus trajes de manchego para ponerlos a punto de cara a los diez días más intensos y esperados en la ciudad. Por este motivo, estos últimos días antes de dar el pistoletazo de salida a la Feria, toca ultimar detalles para lucir la indumentaria manchega de cara al próximo 7 de septiembre, cuando los manchegos invadan las calles de Albacete para acompañar a la Virgen de Los Llanos hasta el Recinto Ferial y abrir la Puerta de Hierros.

El 7 de septiembre es uno de los momentos más especiales del año para los vecinos de Albacete, no solo por el esperado comienzo de la Feria, sino porque es el momento del año en que los albaceteños vuelven a sus orígenes rescatando los trajes regionales y luciéndolos por las calles. Así, manchegos y serranas invaden las calles de la ciudad, rindiendo homenaje también a nuestros antepasados y a nuestra identidad como albaceteños.

Pilar y Manuel, Manchegos / Foto: Miguel Ángel Romero

Por este motivo, es importante tener en cuenta ciertos aspectos a la hora de vestirse de manchego, y hacerlo desde dentro, es decir, desde la base de la indumentaria hacia fuera, teniendo en cuenta cada detalle y no solo aquello que queda a la vista. De la mano del Grupo Abuela Santa Ana, y en especial junto a Alberto Montesinos, y con la ayuda de Pilar Alfaro y Manuel Mañas, detallamos una guía práctica para vestirse de manchego de manera correcta, tanto para hombres como para mujeres, poniendo el foco en cada detalle de la indumentaria manchega. Los trajes de Pilar y Manuel son “principalmente influencia de la indumentaria de finales de la segunda mitad del siglo XVIII”, tal y como señala Alberto Montesinos, es decir, unas auténticas joyas.

Alberto Montesinos, Abuela Santa Ana / Foto: Miguel Ángel Romero

La indumentaria manchega desde dentro 

Tal y como indica Alberto Montesinos, la indumentaria tradicional de nuestra tierra “no es solamente las prendas exteriores que conocemos y vemos habitualmente como el refajo, sino que el vestir tradicional empieza desde dentro”. Así, empezamos por una base de prendas sobre la que iremos construyendo el traje de manchego paso por paso y con todo lujo de detalles. Por una parte, Alberto Montesinos pone el foco sobre el pelo de las manchegas. “Es muy importante que el pelo esté recogido, puede hacerse de diferentes maneras, siempre y cuando esté perfectamente recogido”, indica. En este caso, Pilar ha apostado por un moño de picaporte.

Recogido / Foto: Miguel Ángel Romero

En cuanto a las prendas base de la mujer, Alberto Montesinos destaca “la camisa interior pegada al cuerpo y las calcetas con unos atapiernas, para evitar que se baje la prenda”. Como curiosidad sobre los atapiernas, Montesinos destaca que “el último pueblo donde se fabricaron fue en Las Pedroñeras (Cuenca), y luego se dejaron de fabricar hasta que se recuperaron”. 

Atapiernas / Foto: Miguel Ángel Romero

En el hombre, las prendas base están compuestas por “un calzón de interior, camisa y calcetas, también con sus atapiernas”, indica, y señala que en el caso del manchego cabe destacar que “al llevar zapatos lo indicado es una calceta lisa, las rayadas se usaban para las labores del campo, se hacían con restos de tela, y van con alpargatas generalmente”.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

La ‘morcilleta’ y la faja

Una vez hecha esta base, podemos empezar con las capas de la indumentaria manchega. Tras colocar estas prendas, las mujeres se ponían “la morcilleta”, como indica Montesinos, que “llevaban atada al cuerpo para poder sujetar todas las prendas”. En la época, tanto “por moda como por costumbre se llevaba el volumen en las prendas, por lo que las mujeres llevaban muchas enaguas debajo del refajo porque esa voluminosidad era sinónimo de que la familia contaba con una buena economía; las chicas que no tenían esa situación iban más discretas”, apunta, y detalla que “el volumen no era solamente por tener más poderío, sino que la moda de la época lo marcaba de esta manera”. 

Morcilleta / Foto: Miguel Ángel Romero

El siguiente paso pasa por colocar las correspondientes enaguas, que generalmente “eran de algodón y las fabricaban en sus propios telares”, como indica Alberto Montesinos, que destaca que “tejían en sus propias casas desde estas prendas hasta sábanas o cobertores, además lo hacían con un tejido de fibra natural que es muy agradecido porque aporta cierto frescor”, y añade que “también se hacían camisas interiores con este material, para hombres y mujeres, y es una tela muy agradecida porque da gusto ponérsela, aporta cierto frescor natural”. “Las enaguas antiguamente no iban muy decoradas, más bien sencillas con muy poquito adorno y generalmente blancas”, explica.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

En cuanto al hombre, tras ponerse la base de la indumentaria manchega, lo siguiente sería usar “un calzón, en este caso de terciopelo, aunque en la época este material no era lujoso, sino que se consideraba una tela corriente”, indica, y detalla que “el de terciopelo es un poco más vistoso de cara a una cita como la Feria de Albacete, aunque también podría ser de paño de bayeta”. “A este tipo de calzón se le conoce como calzón de pañal porque se abrocha a la altura de la barriga”, sostiene. El siguiente paso es colocar la faja en la cintura, que sirve “para sujetar esta zona de la espalda, y generalmente se usaba para las labores del campo, aunque también era una manera de decorar la vestimenta”, sostiene, y señala que había fajas para diferentes momentos, “desde las que se usaban para trabajar en el campo hasta algunas más especiales como las de seda que se utilizaban para fiestas y los días de casorio”.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

Cabe destacar un aspecto sobre esta pieza de los hombres, ya que “nunca se llevaría la faja colgando, siempre debe ir bien recogida marcando el porte”, señala, y traslada que “ningún antepasado nuestro iría al campo a trabajar con una parte de la faja colgando”. En la misma línea, señala que llevarlo de esta manera es “una desfiguración del traje tradicional que vemos mucho en Feria”.

Faja / Foto: Miguel Ángel Romero

El refajo y el chaleco, protagonistas de la indumentaria manchega

En este momento, llegamos a una fase crucial, ya que las siguientes prendas son dos de las más vistosas y que forman parte del sello de la identidad de la indumentaria manchega. Así, tras colocarse las enaguas, Pilar se coloca el refajo. Como curiosidad, Montesinos apunta que antiguamente esta prenda era llamada “guardapiés”, y explica que “hasta la mitad del siglo XIV no se encuentran documentos con la denominación de refajo”. 

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

En esta línea indica que “en un principio los refajos se llevaban debajo de las sayas, y en un momento de lucimiento en las fiestas se retiraban y aparecía el refajo”, y añade que “concretamente, había un refajo específico que era una prenda interior con estampados, y que generalmente eran lisos y en tonos amarillos, rojos y verdes, con un estampado negro, que era exclusivamente interior, aunque por su vistosidad y con el paso del tiempo se dejaba fuera para lucirlo”.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

En el caso de los manchegos, una de las prendas que muestra ese poderío y que es una de las señas de identidad de este traje es el chaleco que portan los hombres. Concretamente, Manuel se viste con un chaleco de “triple abotonadura del que destacan unos vistosos botones antiguos de plata”, como explica Montesinos, que asegura que “antiguamente se veían chalecos con infinitos botones”. Una costumbre que tiene mucho sentido, y es que como explica Alberto, “antes no había cajas de ahorro, así que la gente invertía en estos botones, que muchas veces eran de plata o incluso bañados en oro, y en un momento de escasez los podían canjear por dinero”. Además, señala que “en esta prenda se demostraba el poderío”.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

Colocar bien el delantal y el mantón, fundamental en el traje de manchega

En cuanto a Pilar, una de las últimas prendas que se coloca en su traje es el justillo, “una prenda que no lleva mangas, propia del verano, y que permite que se vean las mangas de la camisa interior”, sostiene, y explica que se trata de una prenda “muy elegante en la que se usan tejidos muy bonitos y elegantes”. En esta línea, Alberto Montesinos sostiene que una de las claves para llevar correctamente esta prenda es “colocarla muy ajustada al cuerpo y ceñida para marcar la figura, y también por comodidad porque si no va bien ajustada puede resultar incómoda”.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

Otra de las prendas de gran protagonismo en el traje de manchego es el delantal que llevan las mujeres. A la hora de colocarlo hay que tener en cuenta un detalle importante. “Muchas veces se pone el delantal por encima del resto de capas. Lo mejor es colocar solamente la almena grande fuera del delantal, y el resto dentro”, explica Alberto Montesinos. Sobre esta pieza señala que “el delantal es una prenda moderna, en el siglo XVIII no se utilizaban y después se hacía como un adorno más del traje hasta convertirse en una prenda de protección”. Del mismo modo, indica que de esta pieza “hay diferentes tejidos, más sencillos o para momentos de fiesta, y con más y menos adornos. Hay algunos más básicos que son tan elegantes como los que llevan adornos de azabache”.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

El toque final y casi sagrado del traje de manchega es el mantón. Eso sí, resulta fundamental colocarlo correctamente para que sea, además de elegante, cómodo. “Hay gente que se hace un nudo a la altura de los hombros y eso es verdaderamente incómodo porque no te puedes mover. También hay personas que intentan utilizar un mantón como si fuese un mantón grande y que cuelgue mucho y es una desfiguración del traje”, señala Alberto, que explica que la forma correcta pasa por “llevar los hombros tapados, porque antiguamente las mujeres siempre los llevaban cubiertas. La manera apropiada es recogerlo por la parte de atrás como un abanico y colocarlo sobre los hombros, y finalmente rematarlo con un alfiler”. Del mismo modo, señala que hay muchas maneras de ponerlos, teniendo en cuenta el tamaño para lucir los mantones, como se puede apreciar entre las siguientes imágenes.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero
Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

Formas incorrectas de colocar el mantón:

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero
Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

Uno de los complementos que no puede faltar en el caso del traje de los manchegos, es decir, de los hombres, es el pañuelo en la cabeza. “Antiguamente se llevaba una redecilla pero se retiró el uso de esta prenda y obligaron a los hombres a raparse el pelo, y se encontraban extraños, así que sustituyeron la redecilla por el pañuelo”, señala Alberto, que sostiene que “es un complemento que aún perdura en nuestros días, en los campos de nuestra tierra podemos ver a los trabajadores que todavía lo llevan, incluso es una prenda que ha saltado al mundo de la moda”. Eso sí, destaca la importancia a la hora de colocarlo para que quede vistoso y recomienda colocarlo “donde empieza el crecimiento del pelo y no a la altura de las cejas”.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero
Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

Consejos para lucir el traje manchego correctamente 

Antes que nada, Alberto Montesinos destaca que nuestro traje regional “no es un disfraz”, y tal y como ocurre con otros trajes regionales como el de fallera o sevillana, es importante seguir un protocolo, ya que “cuando nos vestimos de manchegos estamos rindiendo homenaje a nuestros antepasados y hay que tratar de lucirlos con la mayor dignidad posible”. Del mismo modo, subraya que “no hace falta que sean grandes prendas, pero hay que vestirse correctamente para poder lucirlas con orgullo”.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

En lo relacionado a la indumentaria de la mujer manchega, indica que “el pelo siempre debe ir recogido aunque sea con un solo moño porque esto es parte de la vestimenta de las mujeres manchegas”, y recomienda que “los refajos no deben ser cortos, sino tobilleros”. Sobre la parte de arriba hace hincapié en que “los hombros deben ir cubiertos con el pañuelo bien colocado”.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

En cuanto a los hombres, el chaleco debe ir “siempre cerrado”, asegura, y “no debe ser excesivamente grande, sino de nuestra talla, ya que se trata de una prenda entallada”. Algo muy importante es “que la faja esté bien recogida y que no vaya colgando”, y respecto a los pies explica que “si se lleva un alpargata la media puede ser rayada, y si es zapato, ésta debe ser lisa”. Además, señala que “si usan pañuelo en la cabeza, debe colocarse donde inicia el crecimiento del pelo y no sobre las cejas”. Para ambos, manchegos y manchegas, es importante no llevar gafas de sol.

Indumentaria manchega / Foto: Miguel Ángel Romero

Con estos consejos, extensibles a todos los vecinos de Albacete, los albaceteños podrán lucir la indumentaria manchega el próximo 7 de septiembre durante la Cabalgata de Apertura de la Feria de Albacete, rindiendo ese homenaje a nuestros antepasados, raíces y tradiciones.

// Fotos: Miguel Ángel Romero //

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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