Corría el año 2008 y estando Manuel Pérez Castell al frente del Ayuntamiento de Albacete, el consistorio de la ciudad manchega pensó en encargar a Antonio López una escultura de gran tamaño que sería la envidia de muchas otras ciudades españolas. Un año después, con Carmen Oliver como alcaldesa, Albacete y Antonio López rubricaron dicho acuerdo y durante el mandato de la socialista, López recibió dos pagos por importe de 69.600 euros, quedando todavía pendiente un tercer pago de 34.800 euros. Sin embargo, 16 años después, en Albacete no hay ni rastro de dicha escultura y lo único que hay de este acuerdo son los casi 70.000 euros de todos los albaceteños que Antonio López tiene en su bolsillo. El esperpento es tremendo, y lo que es peor, no tiene pinta de que vaya a solucionarse pronto. Así como si 16 años no fueran nada…
Volviendo al presente, cabe destacar que Antonio López ha vuelto a implicarse en un proyecto cultural que une arte y territorio, esta vez en Paredes de Nava (Palencia), donde el maestro de la pintura contemporánea comparte su experiencia con 55 artistas y habla del arte como «la parte noble del ser humano; y de la pintura como un oficio de riesgo».
Durante cinco días, los participantes comparten jornadas de ocho horas con Antonio López y los maestros Jorge Abbad y José María Mezquita en espacios tan singulares como la iglesia de San Juan, a cielo abierto, el Centro de Artes Escénicas Jorge Manrique y los antiguos almacenes del Canal de Castilla, estudios improvisados donde cualquier objeto sirve de inspiración.
Han sido seleccionados dentro del programa ‘Agua, Arte y Vida. Canal de Castilla’, organizado por la Asociación España Creativa en colaboración con el Ayuntamiento de Paredes de Nava y escuchan atentos los consejos del maestro de Tomelloso (Ciudad Real), al que Víctor Erice pintó con ‘El sol del membrillo’.
Este miércoles, durante una parada en sus clases, Antonio López, el maestro del realismo, asegura que a sus 89 años sigue impartiendo estos talleres por puro placer: «Mi única motivación es la pintura y el placer de estar con pintores, hablar de pintura, ver pintar y estar metido en un mundo que es mi vida”.
“Llevo muchos años dando talleres, en diferentes sitios donde me llaman. Participar en estas iniciativas me saca de mis obsesiones; cuando vuelva a Madrid, me espera el mogollón, pero mientras tanto disfruto de esto”, ha continuado.
Los artistas pintan ocho horas diarias y reciben una valoración cercana y directa de los tres maestros. “En los talleres hay gente extraordinaria, que nos hace el regalo y el favor de estar aquí», afirma López, que, durante estos días, les guía en su camino.
Más allá de la técnica, López también ha reflexionado sobre la relación entre arte, sociedad y desarrollo: “Lo que marca la sociedad ahora es la ciencia. El arte acompaña. Es casi lo que queda. Si es bueno, mejora al hombre, es la parte noble del ser humano; si no, es mejor parar, porque ya hay mucha acumulación. Lo que hace falta es gente que trabaje la tierra; igual tenemos que ir los pintores para allá”, bromea.
Entre los muros del Centro de Artes Escénicas Jorge Manrique, ha reconocido con satisfacción la suerte de ver su sueño cumplido. «El oficio del arte es de riesgo, como el toreo. No se sabe con certeza qué es bueno o malo, trabajamos en la penumbra, pero nos gusta hacerlo. Y eso es lo que lo hace valioso”, añade. Por eso considera que el arte siempre ha sobrevivido, a la peste, a las guerras, y seguirá sobreviviendo en una época marcada por la tecnología y la inmediatez.
«Ahora somos muy tontos y quemamos los bosques y hacemos las cosas mal. Pero el hombre siempre ha hecho las cosas mal y lo ha salvado la gente que lo hace bien, por eso estamos aquí. El arte siempre ha existido; desde que el hombre es hombre siempre ha tenido la forma de contar y expresar cosas. Siempre ha necesitado el arte como forma de expresión, por placer, por comunicarse y por hacer más amable la vida», resume.

Ni rastro de la estatua de Albacete
Llegados a este punto cabe recordar que Antonio López todavía tiene pendiente de entregar a Albacete ‘El hombre que camina’, una escultura que le fue encargada hace en torno a 16 años y por la que el artista nacido en Tomelloso ya ha cobrado casi 70.000 euros; sin embargo, todavía no hay ni rastro de la mencionada escultura y lo que envuelve a este tema roza cada vez más lo esperpéntico.
El castellano-manchego Antonio López está considerado como uno de los máximos representantes del arte realista de nuestro país. El pintor y escultor, natural de Tomelloso, se comprometió a entregar a la ciudad de Albacete una de sus creaciones escultóricas, que por el momento no ha llegado a la capital.
Desde el Grupo Municipal de Unidas Podemos han denunciando en más de una ocasión el enorme retraso que el artista lleva en relación a la entrega de este obra de arte, ya que se demora 16 años. En concreto, estando al frente de la Alcaldía de Albacete Manuel Pérez Castell (1999-2008), el Ayuntamiento acordó encargar al artista dicha escultura para la ciudad.
Años después, concretamente en febrero de 2009, siendo alcaldesa Carmen Oliver, se llegó a rubricar el acuerdo con Antonio López; acuerdo que a día de hoy aún se mantiene.
Durante la celebración de un Pleno en el Ayuntamiento de Albacete en 2019, Unidas Podemos preguntaba al por entonces Equipo de Gobierno sobre los pagos efectuados al artista en relación a este encargo. Así, según recoge una nota de prensa de la formación morada al respecto “la portavoz del Equipo de Gobierno, la concejal María José López, informó de dos pagos siendo alcaldesa Carmen Oliver por importe de 69.600 euros (hace 16 años), estando pendiente un tercer pago de 34.800 euros”.
En aquel momento, la concejal socialista indicaba que “sobre el plazo para que el artista haga entrega de la escultura no tenemos ningún tipo de información y lo único que sabemos es por boca del propio artista, que manifestó que tenía hecha la escultura pero que estaba buscando un modelo para terminarla”.
Desde que el Ayuntamiento de Albacete y Antonio López firmaran este acuerdo han transcurrido cerca de 16 años. Así las cosas, prácticamente dos décadas después y casi seis legislaturas de diferentes formaciones políticas después (Carmen Oliver-PSOE 2008-2011, Carmen Bayod-PP 2011-2015, Javier Cuenca-PP 2015-2017, Manuel Serrano-PP 2015-2019, Vicente Casañ-Cs 2019-2021 y Emilio Sáez 2021-2023, Manuel Serrano-PP 2023-actualidad), la prometida escultura aún no ha llegado a Albacete.
En un nueva sesión plenaria en 2021 Unidas Podemos volvía a instar al Equipo de Gobierno sobre esta cuestión, sobre lo que indicaban en nota de prensa que el por aquel entonces alcalde de Albacete, Vicente Casañ, “no supo a quién derivarle la pregunta y se limitó a decir que nos contestaría más adelante”; argumentaron desde la formación morada.
Siendo alcalde de Albacete Emilio Sáez (PSOE), el Ayuntamiento habló con Antonio López al respecto de la escultura, y el artista trasladó al consistorio que está trabajando en ella. Pero no aportó un fecha aproximada en la que los albaceteños podrán disfrutar de esta obra de Antonio López.
Lo cierto es que 16 años después, la ciudadanía de Albacete aún no puede disfrutar de la escultura del artista por la que el Ayuntamiento ya ha invertido más de 69.000 euros de dinero público.
El nombre elegido para la escultura es ‘El hombre que camina’, que según dijo el artista mediría 2,20 metros de altura y que sería la primera obra que en Castilla-La Mancha quedaría entre la gente, como en la antigua Grecia. En 2010, con un boceto pintado en papel, el propio Antonio López recorrió distintos enclaves de la ciudad para ver donde quedaba mejor su obra y cual era el idóneo.