Carmelo, un vecino de Villarrobledo (Albacete) de 68 años, se convirtió el pasado viernes en el héroe del municipio tras lograr frenar un incendio en el Parque Barrio Asturias. Armado con una manguera de su casa, consiguió contener las llamas hasta la llegada de los bomberos, evitando que el fuego alcanzara las viviendas cercanas.
«Estaba ayudándole a un amigo en la parte de abajo del parque y, cuando volvía para mi casa, me encontré con que se estaba prendiendo fuego. Las llamas iban para arriba, para los árboles, y ni Policía ni nada», recuerda.
En ese momento, Carmelo no lo dudó. «Abrí los portones míos, saqué la manguera, mi mujer abrió el grifo y empecé a echar agua. No me entretuve en llamar a nadie», explica.
Solo contra las llamas
Mientras dos mujeres que pasaban por la zona avisaban a los bomberos y trataban de cortar el tráfico -con poco éxito-, este vecino de Vilarrobledo se enfrentaba solo a las llamas. «Pasé un rato sin dar abasto. Estuve cinco minutos yo solo apagando el fuego. Y los coches no paraban», señala.
Carmelo asegura que si no hubiera actuado de inmediato, el fuego se habría extendido sin control. «Corría como la pólvora. Estaba enfrente de mis portones y yo me tiré a apagarlo hasta donde llegaba la manguera. Por lo menos se quedó en un susto. Un susto grande, pero un susto», dice.
Su casa está situada justo al otro lado del parque, separada por una avenida, lo que aumentó su preocupación. «Conforme venía el aire, ardían más árboles. Las llamas subían por el tronco y no me daba tiempo a más», dice.
«En ese parque hay mucha porquería»
Carmelo no duda de que su reacción evitó un desastre mayor, aunque reconoce que no todo el mundo habría actuado igual. «Yo me lancé a apagarlo porque pensé en el problema que vendría si no lo hacía. Hay otros que se dan media vuelta y se van», subraya.
El vecino lanza un mensaje claro al Ayuntamiento: «En ese parque hay mucha porquería. Está totalmente abandonado. Creo que deberían limpiarlo mejor, porque hemos avisado en varias ocasiones y no hacen caso».
Gracias a la rápida intervención de Carmelo, las consecuencias del incendio fueron mínimas, pero deja una advertencia: si no se cuida el entorno, el próximo susto podría no quedarse solo en eso.


