Samuel Nácar, natural de Albacete, ha recibido el premio World Press Photo por sus instantáneas en un momento histórico, y es que el fotógrafo con su objetivo ha conseguido captar las imágenes que narran la salida de los prisioneros de las cárceles sirias tras la caída del régimen de Bashar al-Ásad, y la nueva vida de estas personas, ahora libres de nuevo tras pasar años entre la oscuridad y las torturas de las cárceles sirias.
Nácar ha fotografiado y regalado al mundo los momentos en los que los presos eran liberados y veían las luz del sol tras años de horror, tortura y oscuridad. Un trabajo que ha sido galardonado con el premio World Press Photo en la categoría de Asia Occidental, Central y del Sur.

El objetivo de Nácar ha captado las instantáneas de las historias de los presos sirios, junto al periodista Agus Morales, en el reportaje ‘Las sombras ya no tienen nombre’ en el cual cuentan la vieja y nueva vida de los presos sirios tras su liberación, después de pasar años en la oscuridad de cárceles como la de Sednaya. Un trabajo conjunto que permite conocer la realidad de los supervivientes y el funcionamiento de las prisiones sirias con imágenes de los rostros de los prisioneros que han sido privados de libertad y torturados durante años y sus historias con nombre y apellidos, así como el lugar que se había convertido en un verdadero infierno en la tierra para ellos.
El fotógrafo de Albacete, Samuel Nácar, ha sido galardonado con el World Press Photo
Samuel Nácar ha capturado con su objetivo multitud de rutas migratorias en el Mediterráneo, ya que sostiene que se siente “muy arraigado a esta zona, ya que la familia de mi padre nació en Turquía”, señala, y añade que tiene un vínculo “con un lado y otro del Mediterráneo”. Además, Nácar nació en Barcelona, aunque en su infancia se mudó a Albacete, y ahora viaja por el mundo para contar lo que ocurre con su inseparable cámara.
El trabajo de Nácar como fotoperiodista no es fácil de digerir. “He tenido épocas muy malas, pero llevo muchos años haciendo trabajo psicológico para digerir todo lo que veo”, explica, y señala que “intento llevarlo a la lucha porque lo que hacemos es importante, estamos construyendo la historia del futuro y tenemos que ser conscientes de la Europa en la que vivimos y cómo se están vulnerando los derechos humanos”.
El World Press Photo que ha recibido este fotógrafo de Albacete viene a reconocer un trabajo impecable, pero también el esfuerzo de muchos años y miles de fotografías para contar las historias de aquellos que no tienen voz. “Al final es un proceso bonito porque también me he cuestionado mucho el ganar el World Press Photo porque las personas que he fotografiado no se llevan mérito, pero he asumido que ellos mismos me piden que el mundo sepa sus historias, en este caso, que el mundo conozca el régimen de exterminio y tortura de Bashar al-Ásad”, tal y como explica el fotógrafo Samuel Nácar a El Digital de Albacete.
‘Las sombras ya tienen nombre’
Samuel Nácar ha puesto rostro a las sombras de las cárceles sirias, que ahora tienen nombre gracias al trabajo del fotógrafo y del periodista Agus Morales. Así, Nácar ha fotografiado el después de prisioneros como Mohamed, Ayham y Hosni, quienes han pasado años entre rejas y que han sido liberados tras caer la dinastía Asad, después de más de medio siglo.
“Las paredes en Siria oían para detener y torturar a la gente”, asegura Nácar, que explica que “lo que vimos lo van a ver 15 millones de espectadores en una exposición mundial, con dosieres que se van a investigar”. Algo que le ayuda al fotógrafo a “encauzar la rabia de lo que implica que una persona que ha bombardeado a su país esté libre”, explica, y manifiesta que “hemos podido dejar una huella en la historia que habla de las torturas de este régimen”.
Y es que este trabajo habla de la cruda realidad de las prisiones sirias, en la que las torturas, el hambre y las enfermedades formaban parte del día a día de los presos. Captar esa realidad tampoco ha sido tarea fácil. “Hay una foto en la morgue que fue muy difícil de hacer, había cuerpos en descomposición”, recuerda Nácar, que añade que, a pesar de la crudeza de su instantánea, una de sus fotos más difíciles fue la de Hosni, uno de los supervivientes. “Sale sin camiseta, y lo ves al borde de la muerte, tiene tuberculosis y unas secuelas que le han dejado las torturas impresionantes”, explica, y señala que “tiene cerca de 40 años y no podía ni levantarse de la cama, su padre, con 80 años, tenía más capacidad para moverse que él”.
Próximos objetivos
El objetivo del fotógrafo de Albacete captó tanto las primeras imágenes de los presos que habían sobrevivido en libertad desde las primeras horas hasta su regreso a casa y posterior recuperación tanto física como psicológica. Además, también consiguió capturar el desesperado proceso de búsqueda de las familias de los prisioneros en las cárceles sirias tras la liberación, y más tarde en la morgue, así como el interior de la cárcel de Sednaya, sus pasillos, sus celdas y su exterior con su característica forma de aspa.
En la actualidad, Samuel Nácar está inmerso en un “documental sobre la desindustrialización y la despoblación, y cómo afecta a nuestra generación que ve que tiene que emigrar, pero también me centro en aquellos que se quedan y en lo difícil que es construir una vida cuando todo el mundo se ha ido”, sostiene, y explica que “hemos estado 4 años buscando financiación y ahora hemos podido empezar a trabajar”. Y es que el trabajo real empieza mucho antes de que el fotógrafo dispare la primera instantánea.
Samuel Nácar y su talento extraordinario con su inseparable cámara llegan a contar las historias a través de instantáneas de aquellos que no pueden o no tienen voz. Una labor que ha sido galardonada con este prestigioso premio del mundo de la fotografía.