La ciudad de Albacete ha asistido en menos de un año al desprendimiento de la fachada de dos edificios de la capital. Concretamente, la primera de estas situaciones se producía el pasado mes de enero siendo afectado un edificio de la Avenida de la Estación, mientras que el segundo de los casos ocurría hace apenas unas horas en un inmueble de la calle Arquitecto Vandelvira.

Una atípica situación ante la que cabría preguntarse: ¿Por qué se han produciendo este tipo de desprendimientos con tan poco tiempo de diferencia?. Para conocer los aspectos más técnicos de esta cuestión El Digital de Albacete se ha puesto en contacto la sede en la ciudad del Colegio de Arquitectos de Castilla-La Mancha.

Factores que habrían influido en estos colapsos de fachadas de edificios en Albacete
“En primer lugar ha habido dos episodios de rachas de viento extraordinarias”, explicaba el secretario de la Junta Directiva del Colegio de Arquitectos, Eduardo Mascagni. Además, especificaba que tanto el edificio de la Avenida de la Estación como el de Arquitecto Vandelvira “son edificios que tienen entre 40 y 50 años de antigüedad”.
Al respecto, concretaba que “los materiales que componen los sistemas constructivos de los edificios envejecen igual que lo hacemos las personas”, apuntando que “existe el fenómeno de fatiga de los materiales”. Explicaba Eduardo Mascagni que “si esos materiales van cediendo poco a poco, aunque sea a razón de medio milímetro al año, estamos hablando de que en 50 años habrían cedido más de 2 centímetros”. Por este motivo, consideraba que “es lo suficiente para que se produzca ese desplome porque el centro de gravedad de ese paño de ladrillo se ha salido de la vertical”, a lo que cabría sumar “estos vientos tan extraordinarios”, produciéndose el colapso de estos materiales.

Advierten de la importancia del mantenimiento de los edificios
Ante este tipo de situaciones recordaba Eduardo Mascagni que “la sociedad tiene que tener claro que los edificios requieren de un mantenimiento”, poniendo como ejemplo que “todos sabemos que cuando compramos un vehículo, a ese vehículo hay que hacerle un mantenimiento periódico”. Así, aseveraba que “con los edificios ocurre exactamente igual”, motivo por el que aconsejaba a los propietarios particulares y comunidades de propietarios “contratar a un arquitecto técnico de confianza que inspeccione el edificio y sea quien vaya marcando las pautas sobre las labores de mantenimiento que haya que realizar”.

Sobre este mantenimiento periódico explicaba Mascagni que “dependerá de cada edificio y dependerá de su ubicación, porque no es lo mismo un edificio en Albacete con un clima seco y sin agentes atmosféricos agresivos, que un edificio que esté en primera línea de playa”. Igualmente, comentaba sobre este aspecto que también depende de “la manera en la que esté construido el edificio, porque no es lo mismo que sea de ladrillo de cara vista que sea un edificio que tenga un aplacado piedra”, pero también depende “de su exposición, porque no es lo mismo un edificio entre medianeras que un edificio exento y más expuesto a los vientos”.
En relación a los aspectos a tener en cuenta a la hora de realizar este tipo de inspecciones técnicas por parte de un arquitecto cualificado desarrollaba Eduardo Mascagni que también depende de la orientación del edificio. “No es lo miso un edificio que esté orientado al sur que un edificio esté orientado al norte, o que esté en una posición soleada o que esté en una posición de umbría…”. Teniendo en cuenta todos estos factores, remarcaba que “lo aconsejable es que haya un arquitecto que periódicamente realice una visita de inspección al edificio y marque las pautas”.

“Muchas veces, circunstancias de este tipo no son previsibles y suceden fatalidades”
Pero además, recordaba que “existe un Padrón Municipal de Edificios en el que deben pasar un Informe de Evaluación del Edificio”, especificando que “deben de pasarlo obligatoriamente los edificios de más de 50 años de antigüedad”. Este sería el caso del edificio que este 2 de noviembre sufría el desprendimiento de parte de su fachada en la calle Arquitecto Vandelvira, ya que “los datos catastrales recogen que se construyó en el año 1962”, desvelaba.
Sin embargo, aclaraba Eduardo Mascagni que “muchas veces, circunstancias de este tipo no son previsibles y suceden fatalidades”. Al respecto, concretaba que “muchas veces hay vicios ocultos que en una inspección visual no se dictan y luego, de repente, nos encontramos con casos tan escandalosos y alarmantes como el último ocurrido”.

Ambas edificaciones en las que se han producido estos colapsos cuentan también con una importante altura, aspecto que también podría haber influido en esta situación. De hecho, apuntaba el secretario de la Junta Directiva del Colegio de Arquitectos que “al ir en altura se va acumulando el peso que recibe la fachada”.
“Planta a planta esos paños de ladrillo deben descansar sobre los forjados, pero ocurre que en ocasiones los forjados de planta a planta tienen un ligero desplome y no van a la vertical perfecta”, explicaba este profesional, apuntando sobre este aspecto técnico que “hay paños en los que el ladrillo pueden no estar apoyados, su centro de gravedad sobrepase la línea de forjado y estén descansando sobre las plantas inmediatamente inferiores estando sobrecargadas”. Para evitar en la medida de lo posible este tipo de situaciones, manifestaba Eduardo Mascagni que “es importante que durante la ejecución de la obra las cosas se hagan correctamente y atendiendo los criterios de los técnicos directores de la obra”.

“Ha surgido una alarma social y un interés por ese mantenimiento de los edificios en Albacete”
Tras lo ocurrido en estos edificios, son muchos los vecinos de Albacete que muestran cierto temor a que pueda volverse a repetir esta situación. Adelantaba Eduardo Mascagni que “es cierto que entre compañeros estamos en contacto y hemos recibido un aluvión de llamadas tras el percance para preguntarnos al respecto”, y confirmaba que “ha surgido una alarma social y un interés por ese mantenimiento de los edificios en Albacete”.

Ponía de relieve que en ambos desprendimientos únicamente se han producido cuantioso daños materiales, pero recordaba que la desgracia podría haber sido mayor. Por este motivo, reiteraba en “la importancia de contar con un arquitecto de confianza para que realice esas inspecciones y comunique las pautas a seguir para el adecuado mantenimiento de los edificios”.

