La Fundación Franz Weber, ONG internacional fundada en 1974 en Suiza y con estatus consultivo ante organismos como UNESCO o el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas, ha calificado a Albacete como «ciudad ‘hostil’ para la infancia por el apoyo que el Gobierno local ofrece a la feria taurina y sus promociones dirigidas a menores de edad».
La Fundación Franz Weber añade que «se da la circunstancia de que Albacete ha ostentado en los últimos años la etiqueta de ‘ciudad amiga de la infancia’, situación que contrasta con la advertencia clara de esta ONG, ya que son aberrantes este tipo de ofertas, que únicamente contribuyen a normalizar la violencia contra un animal y su sufrimiento con la excusa de realizar una actividad tradicional; la tauromaquia».
Así, la ONG naturalista recuerda que «el propio Comité de los Derechos del Niño pidió a España en 2018 alejar a las personas menores de edad de estas prácticas de crueldad con animales, incluyendo esta recomendación en sus Observaciones Finales sobre el análisis del país».
Rubén Pérez, coordinador de la campaña Infancia Sin Violencia, ha recordado que “la advertencia del comité de especialistas fue muy clara, y consistía en alejar a cualquier menor de edad de la tauromaquia por los potenciales efectos perniciosos que podía generar el presenciar el maltrato de un ser vivo en directo.”
“Mientras dotamos a los contenidos audiovisuales de recomendaciones auditivas y visuales, suprimimos determinada publicidad en horario de protección, parece que a las autoridades les da igual la integridad moral de la infancia y la adolescencia”, añade Rubén Pérez.
Según la citada ONG, «diferentes profesionales han advertido acerca de la exposición de las personas menores de edad a contenidos violentos, comprobando alteraciones en su comportamiento y midiendo diferentes niveles de agresividad y ansiedad posterior».
Los naturalistas añaden que «es evidente el riesgo de que el niño sufra angustia e incluso efectos traumáticos originados por la exposición de escenas de agresiones violentas hacia humanos y animales, la exposición a la violencia en la infancia puede contribuir a la normalización de la violencia y fomentar actitudes de aceptación de la agresión».

