El acusado de matar de una puñalada a su pareja sentimental en Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) en la Navidad de 2020 ha asegurado este lunes, en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Ciudad Real, que no recuerda nada de lo sucedido ese día, debido a que consumió altas dosis de cocaína y alcohol.
En la primera sesión de este juicio, el acusado, de 48 años -para el que el ministerio fiscal pide una condena de 25 años de prisión y la acusación particular prisión permanente revisable- ha manifestado, a preguntas de todas las partes, ser consciente de lo que sucedió ese 27 de diciembre cuando, supuestamente, degolló a su compañera sentimental en presencia del hijo menor de la víctima y una amiga de ésta.
«Desde la noche anterior estuve consumiendo mucha cocaína y alcohol y no recuerdo lo que pudiera pasar o pasó, no recuerdo cuánta cocaína consumí», ha asegurado el procesado, que ha insistido en que no recuerda nada de ese día y que es «como si estuviera bloqueado totalmente».
El acusado ha asegurado que lleva consumiendo cocaína desde 2013, aunque la fiscalía le ha recordado que, según le dijo a su médico de cabecera, llevaba ocho años sin consumir cocaína.
Durante su declaración ha señalado que lo único que recuerda es que «otro día desperté en la cárcel y le pregunté a mi compañero y me dijeron lo que había hecho».
En el interrogatorio ha mantenido que, durante su relación con la fallecida, no hubo peleas y que era una relación normal, en la que podía haber alguna discusión como en todas las parejas.
También ha señalado que, en el momento de los hechos, estaba de baja por depresión y ha negado que llevara armas en su coche, aunque sí ha reconocido que llevaba una navaja y un cuchillo, ambos de pequeño tamaño, para utilizarlos como herramientas en caso de que el coche pinchara.
A preguntas de su defensa, el acusado ha comentado que en estos casi tres años que lleva en la cárcel de Herrera de la Mancha ha madurado sobre toda esta situación y ha asegurado que, «si los hechos apuntan que lo he hecho yo, estoy avergonzado».
«Desgraciadamente estoy diciendo verdad, no recuerdo lo que pasó ese día y me avergüenzo de estar enganchado a la maldita cocaína», ha remarcado el acusado, que ha aprovechado su declaración ante el tribunal del jurado para pedirle perdón a los hijos de la víctima, «si he cometido este delito».
También ha pedido perdón a la madre de su compañera sentimental, a sus hermanos y también a la sociedad y ha apostillado: «si yo he cometido este delito, le pido mi más sincero perdón y ellos saben que yo los quería un montón».
Por estos hechos, el acusado se enfrenta a la pena más alta que recoge el Código Penal desde la reforma de 2015 -la prisión permanente revisable- que se pide por primera vez en un caso que se juzga en la Audiencia Provincial de Ciudad Real por la acusación particular, mientras que la fiscalía y la acusación popular que ejerce el Gobierno de Castilla-La Mancha solicitan 26 años y nueve meses de prisión para el acusado, 25 por el asesinato y un año y nueve meses por presunta estafa al haber sacado dinero de su cuenta bancaria.
Según la fiscalía, el día de los hechos, el acusado y la víctima mantuvieron una fuerte discusión, tras lo cual este aprovechó que su pareja pasó a su habitación para vestirse, para entrar en la estancia tras ella y de manera repentina, con el fin de acabar con su vida y sin mediar más discusión ni palabra, atacarla con un arma blanca de hoja monocortante de aproximadamente de siete centímetros.
El acusado le asestó una puñalada certera y mortal que lesionó la arteria carótida izquierda común y posteriormente el tronco braquiocefálico derecho, lo que le provocó la muerte inmediata por shock hemorrágico.
Después, siempre según el fiscal, introdujo el cuerpo sin vida de la mujer en el canapé de la cama, dejándolo boca abajo en su interior, bajando el colchón y tapándolo con la colcha para ocultar la gran cantidad de sangre, tras lo cual salió del dormitorio y dijo a la amiga de la pareja y al menor que se encontraban en la vivienda que pronto saldría de la habitación.
Seguidamente, abandonó el domicilio en su vehículo y se llevó consigo la cartilla bancaria de su pareja con la que realizó dos extracciones de dinero de un cajero de 800 y 200 euros, al conocer el número secreto, y se dirigió a Villarta de San Juan, donde fue detenido en un bar sobre las 21:30 horas de ese mismo día.

