El juzgado número 1 de lo Contencioso Administrativo de Guadalajara ha rechazado el recurso presentado por el padre de la menor de 13 años que quería acudir con hiyab al Instituto Liceo Caracense de Guadalajara y fue expulsada al incumplir las normas de convivencia del centro, respaldadas por la Consejería de Educación, y posteriormente cambiada de centro.
Fruto del incumplimiento reiterado de las normas, la menor fue cambiada de centro a instancias del director, una medida aceptada por Educación, aunque el padre pedía que la medida fuera declarada nula o contraria a derecho.
En una sentencia dictada el 31 de marzo de 2023, ante la que no cabe recurso y a la que ha tenido acceso Efe, el juzgado número 1 de lo Contencioso Administrativo de Guadalajara desestima el recurso presentado contra la Consejería de Educación al considerar que la actuación administrativa se ajusta a derecho.
Señala que la decisión de trasladarla de centro para “mantener, respetándola, su determinación de seguir portando el hiyab deba tenerse por proporcionada pues en caso de ceder se haría prevalecer la intransigencia del demandante al respetuoso cumplimiento de las normas por el resto del alumnado”.
La situación tuvo lugar en el Instituto Liceo Caracense en noviembre de 2021 cuando la menor fue expulsada durante quince días, tras ser apercibida en varias ocasiones, por acudir a clase con pañuelo en la cabeza, hiyab.
Según señalaron entonces fuentes de la Delegación de Educación, la menor fue “sancionada con la pérdida de su derecho de asistir a clase desde el día 8 al 19 de noviembre, ambos incluidos” tras haber sido apercibida en varias ocasiones anteriores de no asistir con la cabeza tapada a las clases.
Previamente, el 28 de octubre de ese año el Consejo Escolar del centro se reunió para tratar la posible modificación de la normativa en base a la cual el alumnado no podía asistir a clase con la cabeza tapada, y se ratificó en lo que había además de mostrar su apoyo al equipo directivo.
De ese modo, la alumna que reclamaba poder asistir a clase con pañuelo en la cabeza tenía que cumplir las normas o cambiar de centro, posibilidad que se le ofreció.
La Consejería de Educación expresó su respeto a la autonomía del centro educativo, y la decisión de cambiar de centro fue recurrida por el padre de la menor en los juzgados.


