‘Pelea tu futuro’, parece el eslogan de un concurso de ideas pero es la campaña de la Sra. Belarra de 137.000 euros, repito 137.000 para empezar y para promocionar la agenda 2030, la que para Margallo es más que la Biblia.
No se Rick, las cosas que no me encajan, explícamelo: el PP promociona la agenda, Vox les ayuda a difundir su adhesión a ella y el PP la lía parda por eso ¿? Parece una peli de los hermanos Marx “Quiere usted casarse conmigo? ¿Le dejó mucho dinero su difunto marido? Conteste primero a la segunda pregunta.”
Ahora que para calentar motores tenemos a Miguel Beato el primer director del Centro de Regulación Genómica que en una entrevista declara, literalmente, que “estamos creando malos genomas porque permitimos que todo el mundo, con el defecto que sea, miopía o lo que sea, se reproduzca y tenga hijos. Para la evolución es clave que el que no está bien preparado, casque y no tenga hijos. Si no, no hay evolución” pues sí, eso mismo creo yo y veo que tiene todo el sentido que lo presenten como experto. Experto de qué. ¿Lleva una cruz gamada? Solo diré que este sujeto confunde o identifica la selección natural de la evolución con la artificial que propone y en esa línea yo creo que por falta de capacidad, debería cascarla él también.
Tengo la sensación de andar por un portal interdimensional sobre todo cuando el padrino de la IA, el Dr. Hinton ha dejado Google y ha declarado que para poder hablar libremente de los peligros que se aproximan y de la imperiosa necesidad de regulación existente. Identifican dos aspectos de especial relevancia, la pérdida de empleos (1000MM hasta el 2030) y la desinformación y yo lo que identifico con todo el bombo que se le está dando es una operación de falsa bandera. Es un decir a gritos: os vamos a regular el suministro de información y vamos a decidir nosotros lo que es veraz y lo que no. Lo que podéis leer y lo que no. Todo lo demás es disidencia y negacionismo, el Covid era solo el aperitivo, ahora, por lo que se ve llega el primer plato. Veremos si hay resistencia hasta el segundo porque llegar al postre va a ser como obtener la Medalla Fields cuya inscripción reza, en latín: Ir más allá de uno mismo y dominar el mundo.
He llegado a escuchar que existe el negacionismo climático… También que el diputado Pablo Cambronero ha solicitado al Gobierno que responda si está manipulando el tiempo a través del rociado aéreo de productos químicos, (esas estelas que no se deshacen y que terminan por cubrir el sol como el proyecto de B.Gates) y qué embalses pretende derruir. A ver qué contesta. Tiene sentido porque la AEMET reconoce que hay 50 países que realizan modificación artificial del clima. Por lo pronto Fernández Vara ha presentado un recurso para evitar la demolición de la presa de Valdecaballeros, ha dicho que no y punto y final, lo del punto y final también lo ha dicho.
La ganadería y la agricultura sin agua porque no llueve ¿y vamos a derribar presas?. Llevamos más de 200 entre presas, embalses y demás. El doble que todos los países UE juntos y por encima de los Pirineos, llueve. En Marruecos se ha establecido un plan hídrico nacional y van a convertir toda la parte del país que puedan en un vergel como Israel, allí con medios de riego muy modernos desde hace muchos años y desviando el Jordán, eso también. Y con nuestro dinero y el de la UE.
Las reflexiones de Alejo Vidal-Quadras sobre las declaraciones de Patrick Moore, uno de los fundadores de Greenpeace tirando por los suelos todos los supuestos oficiales sobre el calentamiento global y el cambio climático, son para coger aire y pensar (resumido: que no lo hacemos los hombres, busquen el video si quieren) y nos plantea: ¿y si estuviéramos cometiendo un error irreparable?, pues lo mismo digo yo: ¿y si en lo que se basan todos estos postulados de comer insectos y no carne, no usar los coches de combustión y un infinito etc. que acaban en el proyecto ese de “no tendrás nada y serás feliz“, no fuera real?.
Nosotros ya tenemos bastante si evitamos construir ese túnel que quisieran bajo el Estrecho de Gibraltar y no porque no vengan, que un poco también cuenta sin permiso de trabajo, sino porque tenemos que defender nuestros puertos de vital importancia para el comercio, como el de Algeciras por ejemplo. Hace aproximadamente 10 años que Marruecos empezó a construir un puerto franco en Argel pero claro, en África y que yo sepa aun no pasan los camiones por el mar. Menos mal porque han detectado en Portugal pepinos traídos de Marruecos con elevada presencia de residuos de pesticidas. Yo no le tengo que decir a nadie lo que tienen que hacer, pero les voy a contar lo que yo hago cuando voy al súper; cojo las etiquetas de cada fruta y busco el origen y compro lo español que tenemos de todo y bueno. Eso sí, voy con tiempo porque a veces se empeñan en poner las etiquetas tan lejos que no hay quien las lea. He descubierto que de Italia llegan infinidad de variedades de manzanas y me ha llamado la atención. Como me ha llamado la atención personas que llevan 25 años viviendo en España y mal hablan el español. Tenemos de todo en la viña del señor.
Hay clara tendencia a tergiversar y después afirmar que las cosas son de otra manera: asusta un poco; por ejemplo el Gobierno egipcio le aclara a Netflix que Cleopatra «tenía la piel clara y rasgos helenos». Pues muy bien, las cosas como son. Blancanieves tampoco era negra por mucho que se empeñen. No lo era, no. Últimamente son muchos los actos de falsa bandera que se van viendo por ahí, no el que acabamos de comentar de Egipto, sino cositas como que el New York Times se querella contra la presidenta de la Comisión Europea por los mensajes desaparecidos con el CEO de Pfizer sobre la contratación de las vacunas. ¿Les cuadra?.
Les dejo con la receta que se despachan los médicos a diestro y siniestro como la purga de Benito, una cada 8 horas que vale para todo y con que ahora dicen (alguno) que la mejor ensaladilla rusa del mundo no es la de nuestras madres sino la que aparece en el video de David Muñoz de DiverXO donde declara la ensaladilla de guisantes congelados como la mejor del mundo. Qué cuajo y no el del queso.
Amelia F. Fernández-Pacheco

