En la tarde de ayer, lunes 1 de mayo, un autobús causó daños de consideración en un coche que estaba aparcado en el Paseo de la Cuba de Albacete capital.
Los hechos ocurrieron en torno a las 19:00 horas en las inmediaciones de la Fábrica de Harinas, donde al paso de un autobús urbano se abrió la puerta del conductor de un turismo que estaba aparcado.
Debido al momento en el que se abrió dicha puerta, la marcha del autobús y todos los factores que envolvieron al suceso, el vehículo de transporte urbano chocó contra la puerta del coche y le causó daños muy importantes, ya que prácticamente la arrancó al llevársela por delante.
Por fortuna no hubo que lamentar daños personales.
Abrir a la holandesa podría haber evitado este siniestro vial en Albacete
La técnica holandesa consiste en abrir el coche con la mano que se encuentra más alejada de la puerta. En caso de querer abrir la puerta izquierda del vehículo (la del conductor), debe hacerse con el brazo derecho.
De esta manera, el ocupante del vehículo se fuerza a sí mismo a girar el tronco y el cuello, consiguiendo que su vista se dirija detrás del coche, por encima de su hombro, para comprobar si la apertura de la puerta dificulta el paso de otros vehículos.

Llevar a cabo este hábito con asiduidad también ayuda a impedir que un coche arrolle al pasajero al salir del vehículo, además, en las plazas traseras, es aún más importante aplicar la técnica holandesa pues sus ocupantes no cuentan con retrovisores por los que mirar.
En los Países Bajos, esta técnica no es sólo un consejo para los conductores, sino una práctica extendida que se transmite desde el momento en que una persona acude a la autoescuela para aprender a conducir.
Aunque la DGT aconseja salir por el lado contrario a un carril por el que circulan coches, existen situaciones en las que es imposible seguir la recomendación. En estos casos, abrir la puerta del coche a la holandesa es la mejor forma de evitar riesgos.

