Los médicos que están siendo juzgados desde este martes en Albacete, junto a dos titulares de farmacia, un visitador médico, un enfermero y un deportista no federado acusados de formar parte de una red de tráfico de recetas en Albacete, han apuntado como culpable al enfermero, quien no se ha presentado al proceso y ha sido declarado en rebeldía.
Dos de los acusados han llegado a un acuerdo con el Ministerio Fiscal, tras reconocer los hechos, y han aceptado penas de cárcel por las que, al no contar con antecedentes previos, no ingresarán en prisión.
Uno de ellos ha sido un médico de nacionalidad cubana, que trabajaba en Ossa de Montiel (Albacete) cuando ocurrieron los hechos, entre 2012 y 2015, y cuyo abogado, Mariano López Ruiz, ha explicado, en declaraciones a los medios, que ha sido condenado a dos años de cárcel por falsedad y estafa y a nueve meses más por pertenencia a banda organizada, pero, al no superar ninguna pena los dos años, se deja en suspenso.
Además, ha consignado unos 20.000 euros por daños al Sescam y no podrá trabajar en la Sanidad pública durante dos años.
El otro acusado que ha reconocido los hechos es el deportista no federado, que no ha querido responder a preguntas en el inicio del juicio.
Sí lo ha hecho otro de los acusados, que, tras aceptar su condena, ha reconocido que pertenecía a un grupo organizado y que expidió recetas falsas, aunque no ha querido aclarar si operaba con el resto de acusados en el juicio o con otras personas.

Juicio en Albacete
Al responder a preguntas de otros abogados, ha insistido en que los médicos, por el trabajo diario, suelen firmar «montones» de recetas que les pasan los enfermeros para agilizar su labor, «por la carga alta de ver pacientes».
En esa misma línea, la médica argentina, que trabajaba en Urgencias de Riópar cuando ocurrieron los hechos, ha apuntado también a que los enfermeros tienen accesos a sus ordenadores y programas.
Así, ha indicado a preguntas de su abogado que ella solía dar a los enfermeros recetas ya firmadas para que pudieran expedirlas a los pacientes y agilizar así su trabajo, así como la espera de los vecinos que únicamente acudían a por recetas.
El enfermero acusado tuvo un accidente en mayo de 2015, la Guardia Civil encontró en su vehículo recetas con la firma de la médica argentina, pero no expedidas todavía a ningún paciente, y a partir de ahí se desveló la trama, de la que la Policía Nacional informó después con las distintas detenciones.
Está previsto que el juicio siga esta tarde, con la declaración de más acusados, y también habrá vista varios días de la próxima semana.

