Las vivencias y aventuras del humorista de Albacete, Ernesto Sevilla, no dejan nunca indiferente a nadie.
El último de estos relatos lo compartía en el podcast ‘Y de beber albóndigas’, dirigido por Santi Alverú. En esta ocasión Ernesto Sevilla relataba su experiencia compartiendo piso con el también albaceteño Raúl Cimas.

Ernesto Sevilla: “Todos mis compañeros de piso parecen ahora ilustres pero cuando yo compartí piso con ellos eran unos desgraciados”
Explicaba el humorista albaceteño que “todos mis compañeros de piso parecen ahora ilustres pero cuando yo compartí piso con ellos eran unos desgraciados”. De este modo, rememoraba alguna de sus “aventuras” de convivencia con Raúl Cimas, apuntando que “lo pasamos bien aunque era bastante guarrete”.
“No he visto en mi vida una cocina así”, manifestaba Ernesto Sevilla, reconociendo que “todos los platos estaban en el fregadero”. Además, recordaba que en esta estancia de la vivienda que compartían los albaceteños “había un papel albal que puso el casero y no se movió nunca más”.

La suciedad en la cocina del piso de Raúl Cimas y Ernesto Sevilla
Confesaba que “la cocina no se limpió en dos años”, aclarando sobre esta falta de limpieza que “en la pared había como mucha grasilla”. De hecho, llegaba a afirmar que “tocabas la pared y te quedabas pegado”.
Continuaba detallando Ernesto Sevilla que “el interfono para abrir la puerta estaba en la cocina”, y puntualizaba que “hubo un momento en el que lo cogí para contestar porque llamaban”. Así, explicaba que “lo cogí y me o pegué. Dije: sí sube”, apuntando que “cuando me lo quité me arranqué unos pelos de la patilla”. Pero demás, aseguraba que “miré el interfono y había pelos de otra gente pegados”.
Tras colgar el telefonillo le dijo a Raúl Cimas: “Tío había pelos de personas en el telefonillo”. Algo ante lo que Cimas le recomido que “no me pegara el telefonillo”.

