El papa Francisco lamentó hoy la muerte del arzobispo emérito de Toledo, el cardenal Francisco Álvarez Martínez, y envió sus condolencias a la familia, en un telegrama dirigido al arzobispo de la ciudad española, Francisco Cerro Chaves, informó el Vaticano en un comunicado.
«Expreso a vuestra excelencia mi sentimiento de pesar, rogando que tenga la bondad de transmitirlo también a los familiares del difunto prelado y a cuantos forman parte de esa comunidad eclesial», escribió el papa.
«Que Jesús le otorgue la corona de gloria que no se marchita»
«Asimismo, recordando a este abnegado pastor que, durante años y con fidelidad, entregó su vida al servicio de Dios y de la Iglesia, ofrezco sufragios por el eterno descanso de su alma, para que Jesús le otorgue la corona de gloria que no se marchita y como signo de esperanza cristiana en el Señor Resucitado imparto a todos la bendición apostólica», concluyó.
Álvarez Martínez, arzobispo emérito de Toledo desde el 24 de octubre del año 2002, falleció hoy en un hospital de Madrid a los 96 años y tras una larga enfermedad.
Nació en Llanera (Oviedo) el 15 de julio de 1925 y fue ordenado sacerdote en Oviedo el 11 de junio de 1950. Fue nombrado arzobispo de Toledo el 23 de junio de 1995

