Oreja… y gracias

Miguel Ángel Perera cortó la única oreja en la segunda del abono de la Feria Taurina de Albacete

La Plaza de Toros de Albacete acogía este jueves la segunda de abono y con Diego Urdiales, Miguel Ángel Perera y Ginés Marín en el cartel, los clarines y los timbales sonaban puntuales a las seis de la tarde para que los diestros hicieran el paseíllo bajo un cielo encapotado con algunos nubarrones y ante unos tendidos que de nuevo mostraban más cemento que otra cosa y que ni tan solo llegaban a cubrir medio aforo. 

En los toriles, cuatro astados de Victorino del Río y dos de Cortés esperaban a los diestros; junto a dos sobreros, por si hicieran falta, del Conde de Mayalde.

Abrió plaza Cóndor, de la ganadería de Cortés, nacido en octubre de 2015, herrado con el 168 en los costados, negro de capa y de 513 kilos de peso, al que Diego Urdiales trató de mimar desde el principio debido a su aparente falta de fuerza desde que asomó por la bocana de toriles.

Brindó el riojano al público antes de iniciar la faena de muleta y no tardó en demostrar el temple que atesora, llevando al de Cortés embebido en la muleta a media altura para que no perdiera las manos y arrancando con justicia los primeros olés y las primeras palmas en los tendidos.

La falta de fuerza fue la característica principal de Cóndor y aunque Urdiales lo sabía e intentó ponerle todo a favor al astado la faena se fue apagando hasta que el riojano, viendo que no había nada que sacar cogió el estoque de acero y lo mandó al desolladero con algo más de media estocada.

Tras el arrastre, pitos para el toro y palmas para Diego Urdiales, que recogió el cariño del público albaceteño desde el tercio.

Marginado fue el segundo de la tarde. Nacido en enero de 2017, con 522 kilos de peso, negro bragado de capa y herrado con el número 135 en los costillares, el de Victoriano del Río solo se llevó un ‘picotazo’ en el caballo y se le trató de quitar lo mínimo en el buen tercio de banderillas que ofreció la cuadrilla del de la Puebla del Prior. Antes, en el pseudo quite, porque no se le puede llamar de otra manera a lo que hizo Perera, el extremeño intentó agradar al público pero le faltó hilazón.

Brindó Perera al público y comenzó la faena de muleta en los terrenos del tendido 1, dándole las distancias necesarias al astado y demostrando que lo había entendido muy bien desde el principio. 

Templó y ligó muletazos Perera por el pitón derecho del noblón de Victoriano del Río pero le faltaba chispa y transmisión, algo en lo que ganó cuando cogió los engaños con la izquierda y llegaron los mejores momentos de la faena.

Tras una buena tanda con la zurda no cambió Perera de mano y siguió toreando al natural, arrancando una sonora ovación de los semivacíos tendidos y rompiendo a sonar los acordes de la banda de música.

Repetía y repetía el cómodo toro y Perera lo aprovechaba, ligando ahora también buenos muletazos con la derecha y tirando por momentos quizá de demasiadas alharacas para adornar ciertas carencias y que el público no se enfriase.

Sin embargo, todo se frenó de repente cuando Perera falló con los aceros y todo lo hecho se disolvió como un azucarillo en un vaso de agua y todo se redujo a un saludo desde el tercio tras la ovación del público. El toro, también recibió una buena dosis de palmas durante el arrastre.

El primero del lote de Ginés Marín fue Impuesto, de 564 kilos de peso, negro de capa, nacido en enero de 2016 y herrado con el número 131 en los lomos.

Salió despistado el morlaco de los toriles y dispuesto a complicar la lidia, descabalgando al picador en su primer encuentro y mostrándose muy peligroso en el tercio de banderillas al esperar mucho a los de los palitroques y apretar con inquina en los metros finales.

No quiso Gines Marín ser menos que sus compañeros de cartel y también brindó el toro al público, intentando así que uno de los elementos estuviera algo a su favor desde el comienzo.

Se fue a los terrenos del 10 a comenzar la faena y trató de darle horma a su oponente por abajo, pero enseguida empezó a cabecear y a derrotar y puso en un apuro al diestro jerezano.

Con más porcentaje de alimaña que de toro bravo, el de Victoriano del Río esperaba mucho para arrancar y tuvo Gines Marín que pisar terrenos muy complicados para arrancarle muletazos y lidiarlo, estando con su arrimón en las antípodas de lo que el oxidado Finito de Córdoba hizo ayer en Albacete cuando entre él y el toro cabía un Intercity.

La tensión inundaba el coso albaceteño y aunque era imposible ligar los muletazos, cada vez que pasaba el morlaco hacia tragar a todo el mundo saliva y el peligro se hacía patente sobre el albero de la calle Feria por los escasos centímetros que separaban las puntas de los pitones con el cuerpo del torero.

Clavó hasta la bola el estoque Ginés Marín pero tuvo que tirar en varias ocasiones del descabello tras amorcillarse el toro en tablas, perdiendo el más joven del cartel lo que podría haber sido una oreja tras su valiente y cargada de peligro faena.

Poderoso fue lidiado en cuarto lugar, un ejemplar de Victoriano del Río de 519 kilos de peso, nacido en septiembre de 2016, herrado con el 41 en los costados y negro burraco de capa.

No quiso saber nada el toro del capote de Urdiales ni prácticamente Urdiales del toro, pasando sin pena ni gloria el recibimiento, el tercio de varas y las banderillas.

Y llegó el tercio definitivo y de nuevo, ni el toro quiso ver a Urdiales ni Urdiales quiso prácticamente ver al toro, intentando lo justito el de La Rioja después de no brindar su lidia y muerte a nadie; claro ejemplo de lo que se preveía estaba por venir.

Ni por la derecha ni por la izquierda sacó nada Urdiales al toro, que es cierto que tenía poco, pero que requería ponerse en terrenos difíciles para sacárselo; cosa que el diestro ni quiso ni intentó ya que todo fueron mantazos con pasitos atrás y con el pico de la muleta, detalles que no pasaron desapercibidos para algunos aficionados que mostraron su descontento pitando la actitud del de Arnedo.

Media estocada tendida mandó al patio de arrastre al morlaco y hubo silencio y algún pitó tanto para él como para Urdiales, que pasó por Albacete sin demostrar lo que atesora.

Lastimado fue el quinto de la tarde, un ejemplar de Victoriano del Río de 555 kilos de peso, negro burraco de capa, herrado el los costillares con el número 132, nacido en octubre de 2015 y que arrancó algunos aplausos nada más salir al ruedo debido a su presentación.

Quiso mimar Perera al astado y solo se llevó un picotazo en el caballo para no dejarlo sin fuerza, cuajando después la cuadrilla del extremeño un buen en ejecución e inteligente en condición tercio de banderillas.

Brindó al público Perera antes de iniciar la faena de muleta e intentó dar horma con la derecha al astado, dejando un buen par de tandas y arrancando los primeros aplausos de un público que tenía ganas de sacar los pañuelos como fuera.

Mejoró la cosa con la izquierda y el torero al natural, pero incomprensiblemente decidió Perera volver de nuevo a la derecha y tirar de adornos sin ligazón. Y después de dos ‘tanditas’, estoque de acero y a cortar por lo sano el jugarse el tipo.

Degolló Perera al toro tras caer tendida la estocada y muy alejada del hoyo de las agujas, sin embargo, un público ávido de trofeos regaló la oreja al extremeño. 

Únicamente por la manera en la que cayó la espada, una plaza de toros como la de Albacete no puede premiar con una oreja una faena. Hubiese sido como hubiese sido lo hecho con la muleta, pero esta feria viene de nalgas desde que Casañ y Casas se dieron la mano y de aquellos polvos vienen estos lodos.

Devoto fue el que cerró plaza, un ejemplar de Cortes, negro burraco de capa, herrado con el 160 en los costillares, nacido en septiembre de 2016 y de 569 kilos de peso.

Lo recibió Marín con el capote y pronto lo metió en faena, dejando buenos lances de recibimiento y recibiendo los primeros aplausos del graderío.

El tercio de varas se puede decir que ni existió, haciéndole sangrar al animal más la divisa que el castigo del varilarguero de la cuadrilla de un Ginés Marín que tiró de quite para acallar algunos pitos que criticaban con buen criterio el esperpento de tercio de varas que se acababa de dar sobre el ruedo albaceteño.

No hubo brindis por parte de Marín y la faena de muleta comenzó en los terrenos del tendido 1, pasándose de nuevo al toro muy cerca y poniendo sobre la mesa algo que se había echado de menos en sus compañeros de cartel. Hambre.

El público no tardó en conectar con Gines Marín y premiaba con aplausos los lances del diestro, que estaba derrochando más esfuerzo que su oponente y que era el que lo estaba poniendo prácticamente casi todo en la faena de muleta.

Al natural también llegaron buenos lances del jerezano y el público premiaba su esfuerzo con vítores y aplausos al mismo tiempo que deseaba una buena estocada para premiar al más joven del cartel, sin embargo, pinchó en primera instancia el matador y dejó después media estocada, que aunque fue suficiente para hacer doblar al toro no lo fue, y a buen criterio, para que la petición de trofeos fuera mayoritaria y le concediera la oreja el presidente a un Gines Marín que se tuvo que contentar con saludar desde el tercio.

/Nacho López/Fotos: Ángel Chacón/

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Nacho Lopez

Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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