Gijón se queda sin toros tras la polémica con dos ejemplares de Albacete

Ana González ha sido tajante

Ayer les informábamos desde El Digital de Albacete de la gran polémica que se había generado tras la corrida de Daniel Ruiz lidiada el pasado 15 de agosto en la Plaza de Toros de Gijón, en la que uno de sus toros se llamaba ‘Feminista’ y dos, ‘Nigeriano’. Los espadas fueron Morante de la Puebla, Julián López ‘El Juli’ y Daniel Luque.

Tras salir a relucir los nombres de los morlacos, la Plataforma Feminista d’Asturies emitía un comunicado en el que expresaba que «torturar a un animal hasta matarlo implica sadismo, ya que se disfruta con el dolor que se le está infringiendo a un ser vivo, que sufre, que siente dolor; implica no sentir pena, no sentir lástima, no sentir amor. ¿Acaso son estos comportamientos los que promueve el feminismo? Más bien todo lo contrario».

Asimismo, remarcaban que el feminismo lucha «contra la opresión del sistema patriarcal hacia las mujeres, contra el capitalismo que divide el mundo entre ricos y pobres, contra el racismo, contra un sistema que agota los recursos naturales en aras del beneficio económico y contra la dominación que ejercen unos seres vivos, los humanos, sobre los animales», añaden.

Por su parte, La Asociación Nacional Animales con Derechos y Libertad (ANADEL) apoyaba el discurso de la plataforma feminista y ha cargado contra «la alcaldesita» de Gijón, Ana González.

«Dice ser feminista y sus actos son los contrario. Una feminista no estará a favor del maltrato animal como son las corridas de toros, pero aún más si uno de los toros se llama ‘Feminista’. La incoherencia de esta mujer deja claro su incapacidad y soberbia para gobernar una ciudad como Gijón; hace daño al municipio y a sus habitantes», criticaron en un comunicado.

Tras estas manifestaciones, Ana González, la “alcaldesita” en cuestión, ha movido ficha y censurará los toros en Gijón mientras ella esté al mando de la ciudad como primera de los ediles, ya que tal y como recoge el diario asturiano ‘La Nueva España’, el consistorio gijonés pondrá fin a la actividad taurina en Gijón y ni habrá Feria de Begoña en 2022, ni prórroga a la empresa Circuitos Taurinos, ni nuevo concurso de adjudicación del coso.

Según las mismas fuentes, la alcaldesa considera que con estos dos nombres “se han cruzado varias líneas. Una ciudad que cree en la integración, igualdad de hombres y mujeres no puede permitir este tipo de cosas. Hay personas que querrían que continuara, y se les ha hecho caso, ahora hay que escuchar a esa otra parte de Gijón. Y encima utilizando los toros para desplegar una ideología contraria a los derechos humanos. Se acabó el contrato de los toros”, según señala el citado medio.

En cuanto a la concesión de la plaza de toros, Ana González ha sido clara: «Es competencia del órgano de contratación, que es Alcaldía, y no se va a sacar la plaza [a concurso]. Las voces pidiendo que los toros no continuaran en la ciudad son cada vez más».

Respecto a los nombres de los toros del albaceteño Daniel Ruiz que han motivado la polémica, desde el sector taurino no han querido mover mucho el avispero y según el ganadero, Daniel Ruiz, “la polémica no hubiera tenido origen de haber conocido un poco la idiosincrasia de cómo funciona una ganadería de bravo».

Y es que las ganaderías son vacadas porque lo realmente importante en ellas son los vientres, las madres de los toros que luego se lidian en las plazas, y que heredan su nombre, de ahí que tanto «Feminista» como «Nigeriano» adquirieron sus nombres de las vacas que los parieron y por tanto no fueron escogidos expresamente para esa corrida.

«En nuestra ganadería tenemos 350 vientes y, en consecuencias, 350 nombres, que son los que luego heredan sus hijos», como es el caso de «Feminista» o «Nigeriano», además de los otros tres toros que lidiaron esa tarde en Gijón y que se llamaron «Finito», «Turronero» y «Niñero», además de «Rebujino» que fue como se llamó el sobrero del mismo hierro.

En la misma feria de Gijón se lidiaron otros 12 toros más con nombres tan dispares como «Favorito», «Milano», «Coronel», «Romero», «Cantador», «Gavilán», «Magosto», «Desarmado», «Madrugador», «Decisivo», «Ilógico», y «Farolillo», además de un «Africano», que fue un sobrero de Fermín Bohórquez reseñado para el 14 de agosto.

La peculiaridad de cómo se ponen los nombres a los toros de bravo en ocasiones hace que algunas ganaderías o algunos encastes adquieran su fama, como es el caso de las de procedencia Núñez, con las famosas reatas de los músicos y que ha dado nombres tan dispares como «Violinista», «Pianista», «Fandanguero», «Corneto», «Bandurria», «Guitarra» o «Tamborilero», entre otros.

Como anécdota, el nombre del toro con el que Manolete tomó la alternativa el 2 de julio 1939 en Sevilla se llamaba «Comunista», de la ganadería de Clemente Tassara, aunque, precisamente, para evitar susceptibilidades justo cuando habían pasado pocos meses del final de la Guerra Civil se decidió cambiarlo por el de «Mirador».

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