El voluntariado en general cumple funciones clave dentro nuestra sociedad, porque es una vía fundamental para la participación ciudadana y para la mejora de la sociedad al dar respuesta y solución a múltiples necesidades dependiendo del ámbito de actuación.
En el voluntariado ambiental en particular se da respuesta a necesidades sociales que tiene que ver con la conservación y mejora del medio natural y urbano; la reivindicación y denuncia de agresiones contra el medio ambiente; la organización de actividades formativas y de sensibilización a la población; la divulgación de información sobre el patrimonio natural y la problemática ambiental; la promoción del estudio de la naturaleza y el impacto de las actividades humanas y el fomento de la participación en la resolución de problemas ambientales.
En la Sociedad Albacetense de Ornitología, estos objetivos se desarrollan a través de actividades como los censos de distintas especies de aves, de anillamiento científico, de construcción e instalación de cajas nido, de difusión de los valores medioambientales y de defensa de las aves, presentando recursos y demandas para denunciar agresiones contra el medioambiente y la biodiversidad, entre otras.
En esta ocasión queremos presentar la labor de voluntariado que se ha realizado en la Laguna de Pétrola. Como sabemos, la Laguna alberga bien de manera residente, bien de paso o de modo estival o invernante, según los casos, gran cantidad de especies de aves que cuentan con diferentes niveles de protección. En algún caso, como en el de la malvasía cabeciblanca (oxyura leucocephala), están en peligro de extinción. Se ubica, además, en una zona de especial protección para las aves (ZEPA).
A finales del mes de abril se solicitó autorización a la Delegación Provincial de la Consejería de Desarrollo Sostenible para realizar una labor de voluntariado encaminada a “intentar concienciar a las personas que acuden a visitar la Laguna de Pétrola” con el fin de que “no accedan a las zonas restringidas y zonas más sensibles” dado que por entonces se iniciaba la época de reproducción. Se trataría de un “voluntariado informativo” que se llevaría a cabo principalmente durante los fines de semana. Para ello se confeccionó un cartel informativo. También se solicitó la colocación por parte de los agentes medioambientales de cintas o cualquier otro efecto que sirviera para el acceso a los espigones y cualquier otra parte donde se pudiera poner en riesgo la reproducción de varias especies que anidan en el suelo.
A principios de mayo se recibió la autorización pertinente y desde entonces hasta principios del mes de agosto, voluntarios y voluntarias de la SAO se han estado organizando por turnos durante los fines de semana para llevar a cabo dicha labor informativa. Para ello se elaboraron unos carteles informativos donde se recordaba que estábamos en época de cría y se recomendaba no acercarse a zonas sensibles, como aquellas en las que es sabido que suelen anidar parejas de chorlitejo patinegro (charadrius alexandrinus) entre otras especies. Se pedía igualmente que no se tirase basura, que no se dejasen sueltos a los perros y que no se acercasen a las aves para intentar sacar fotografías. Esta labor se realizó en coordinación con los agentes medioambientales. En cada turno los voluntarios, identificados con chalecos con el logo de la SAO, se acercaban a las personas que iban a visitar la Laguna para informarles de la rica biodiversidad que hay en ella y ofrecerles algunas recomendaciones. En la mayor parte de los casos los visitantes agradecían esta información y se mostraron respetuosos. Se cumplía así el principio de “conocer para amar, amar para proteger”.

