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Igualdad quiere premiar a empresas que empleen a mujeres víctimas de violencias machistas en el acceso a fondos europeos

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El Instituto de las Mujeres, adscrito al Ministerio de Igualdad, ha propuesto premiar a empresas que contraten a mujeres víctimas de violencias machistas, así como perceptoras del Ingreso Mínimo Vital o mujeres con discapacidad, en el acceso a convocatorias de proyectos financiables con cargo a los fondos europeos, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

“Proponemos incorporar cláusulas tanto de exclusión como cláusulas que puntúen las buenas prácticas y a aquellas entidades que tienen políticas de igualdad de excelencia. Tenemos que avanzar en tener claro que aplicar la normativa en materia de igualdad nos vincula a todas”, ha subrayado la directora del Instituto de las Mujeres, Antonia Morillas, este miércoles, en un seminario online.

En el acto se han presentado dos guías para facilitar la incorporación de la perspectiva de género en las actuaciones financiables en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

En concreto, las guías, una dirigida a las Administraciones públicas y otra dirigida a entidades privadas o partenariados, quieren contribuir a la incorporación trasversal de la perspectiva de género en los proyectos, especialmente en aquellos no específicamente orientados a reducir brechas de género, como los relacionados con la transición energética, la transformación digital o la cohesión territorial.

En cuanto a los requisitos que deben cumplir las entidades participantes, las guías, elaboradas por Gema de Cabo Serrano y Elvira González Gago, recomiendan incorporar cláusulas que premien la excelencia en materia de igualdad, por ejemplo, a empresas u organizaciones con una representación de mujeres u hombres en la plantilla superior a la representación media en el sector.

Asimismo, se aconseja premiar a aquellas empresas con una presencia equilibrada de mujeres y hombres en puestos de responsabilidad, de al menos un 40% del sexo infrarrepresentado, y a las que contraten a mujeres en situación de vulnerabilidad (con discapacidad, perceptoras de rentas mínimas o del Ingreso Mínimo Vital o víctimas de violencias machistas).

Se sugiere, por otro lado, incluir cláusulas de exclusión que dejen fuera de estas convocatorias a empresas que no cumplan con la normativa de igualdad en el ámbito laboral, que no cuenten con un Plan de igualdad, con medidas de prevención del acoso sexual o con un registro retributivo con datos desagregados por sexo.

Entre las recomendaciones, también se propone contar, en el proceso de preparación de la convocatoria con apoyo de personal técnico especializado en igualdad o explicitar en la justificación y en los objetivos de la convocatoria la voluntad del órgano contratante de aprovechar la oportunidad de la convocatoria para eliminar las desigualdades de género.

Se plantea, por otro lado, explorar las posibilidades del uso de big data para realizar evaluaciones de impacto de género en proyectos donde la disponibilidad de datos sea costosa. “La falta de datos desagregados por sexo no puede ser en el siglo XXI un obstáculo para la no realización de diagnósticos adecuados”, ha precisado Elvira González, una de las autoras de las guías.

ENFOQUE DE GÉNERO EN EL MODELO PRODUCTIVO

Durante el seminario, Morillas ha planteado “qué uso hay que dar a esos 140.000 millones de euros de los fondos europeos” y ha sugerido que deben servir “para impulsar la transformación profunda del modelo productivo desde un enfoque de equidad de género, y que esas transformaciones incluyan como un pilar estratégico y transversal el enfoque de género”. En este sentido, ha invitado a incorporar la agenda feminista al plan de transformación.

Según ha advertido la directora del Instituto de las Mujeres, durante la pandemia se ha “corroborado” que los servicios esenciales fueron fundamentalmente desempeñados por mujeres y que están “fuertemente precarizados” debido a “los recortes y la austeridad de los últimos años”.

También ha añadido que los trabajos de cuidados, tanto en el ámbito profesional como en el familiar siguen recayendo en su mayoría sobre las mujeres. En este contexto, ha subrayado la necesidad de que los fondos europeos sirvan para “impulsar la transformación del modelo productivo”, eliminando las “brechas de género”.

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